Auténticas vidas. Lucía, ex numeraria auxiliar
Por Lucia, Ex Numeraria auxiliar del Opus Dei
Lucía, ex numeraria auxiliar española, se suma a Auténticas Vidas para compartir su experiencia dentro del Opus Dei. Con serenidad y objetividad, relata cómo, siendo menor de edad según la legislación española de la época, un sacerdote recién ordenado le aseguró en su primera confesión que *Dios le mostraba a él que ella tenía la vocación de numeraria auxiliar*.
Parte I: Un cura me dice que tengo vocación
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Me llamo Lucía eh fui numeraria auxiliar durante 26 años y entonces quería contar un poco lo lo que ha sido mi vida En estos años en el opus Day y las consecuencias que luego también han tenido mi vida siguiente
Entonces yo conocí el opus Day en 1975 Perdón conocí el opus Day en 1973 me llevó a un centro de la obra una una una persona que que era amiga de una directora y luego yo ahí perdí el contacto y en el 75 en el otoño del 75 volví a reincorporarme al centro donde a reincorporarme a la formación en el mismo centro
Entonces yo a raíz de ahí hice un curso de retiro en el cual recuerdo que las personas que nos hablaron de ese curso de retiro nos dijeron que el curso de retiro lo iba a predicar el sacerdote que nos atendía a nosotros en el centro y que era nuestro profesor en la escuela de formación profesional y cuando llegamos al curso de retiro a una casa cerca de Madrid nos encontramos con que el el sacerdote no era el del centro nuestro sino que era un sacerdote joven que al día siguiente nos contó que acababa de venir de ordenarse sacerdote entonces que él se aburría mucho en el confesionario y que que teníamos que ir pasando Para irle contando nuestras cosas y para que nos fuera conociendo porque como el sacerdote nuestro no había podido venir era él y yo como todas fui pas pasé porque me dio pena entonces el primer día que pasé lo primero que me dijo Es que él veía y que Dios le hacía ver que yo tenía vocación entonces que me lo pensara y nada que me lo pensara que lo hablara con la directora del curso de retiro y que viera entonces a mí claro me llenó de inquietud y realmente recuerdo que lloré muchísimo porque para mí era yo iba sin ninguna pensamiento de nada y que alguien que no te conoce de nada te diga que Dios le está diciendo que te llama pues me lo creí y nada yo volví de ese curso de retiro Pues con el planteamiento de que tenía que crecer en mi vida interior llegué al centro y siempre recuerdo que fuimos llegamos al centro y salieron rápidamente a recibirnos a unas cuantas personas numerarias de ese centro y numerarias auxiliares y ya ahí empezó poquito Pues yo ahora lo entiendo como un bombardeo con conmigo por lo menos Entonces yo en ese en ese momento eh le conté lo que me habían dicho y entonces me dijeron que eso poquito a poco que tenía que pasar pero todo esto era el mes de noviembre y el 24 de diciembre yo recién cumplidos los 18 años pedí la admisión a en la obra En aquel momento a los 18 años todavía éramos menores de edad eh Y nada Yo pedí la admisión y me pareció me dijeron que pasaba a formar parte de la familia de la obra y siempre recuerdo que el primer día que vi que iba por el pasillo de ese centro y me encontré con el sacerdote que nos atendía a nosotros siempre Él me dijo pasa hermanita mía y yo pensé claro se ve que somos una familia y luego la directora me dijo que si yo tenía algún problema también podía acudir a la numeraria auxiliar que era mi amiga antes de yo pedir la admisión la que me había dado la formación la que me seguía dando los círculos al círculo de San Rafael que yo entraba porque a partir de ese momento yo entraba a un círculo de San Rafael y al círculo de numerarias auxiliares porque teníamos que aparentar delante de la gente que no estaba que no era de la obra que nosotros no éramos de la obra para que ellas se confiaran en nosotras
Entonces yo recuerdo la primera vez que acudí a esa persona porque tenía una tristeza y acudí a esa persona a contárselo esta persona me contestó que a partir de ese momento que ella y yo ya no éramos amigas entonces que yo no tenía nada que contarle a ella que lo que tuviera se lo contara a la persona con la que hacía La charla o a la directora y nada yo me fui con una gran pena y pensé que si éramos hermanas todas como me habían dicho y si éramos una familia y si yo tenía una pena porque no podía ir ir a la persona que más confianza tenía y que me habían dado permiso para ir a contarse y nada pues ahí ya fue rodando ese año con medios de formación eh descubriendo cosas un día pues la una numeraria me llamó y me nada sentada en su cama me sacó un paquetito y en ese paquetito recuerdo que había un cilicio y unas disciplinas y me dijo que eso era que el cilicio lo tenía que usar todos los días dos horas que lo podía aprovechar en los ratos que estaba en el centro En vez de los ratos que estaba trabajando y las disciplinas Un día a la semana rec acuerdo que me dijo exactamente que podía aprovechar a rezar una salve y mientras rezaba la salve usar las disciplinas yo recuerdo que le cogí un miedo horrible sobre todas las disciplinas
Para mí fueron algo tremendo pero bueno me dijeron que había que hacerlo y que todo era por ofrecer por las vocaciones que estaba ese año era el verano del 76 Y entonces estaba haciendo una gran campaña con la explosión de vocaciones a propósito de la muerte del fundador entonces en mi centro ese año pedimos la admisión Pues yo creo que veintitantas personas veintitantas chicas yo era de Las mayores acababa de cumplir 18 años España no tenía todavía la mayoría de edad la tenían los 21 y yo era de Las mayores de ese centro había niñas de 14 años de de 15 de 16 y así todas H iban siem
Entonces nada yo ya empezamos la vida normal Empezó a correr la vida ya había momentos en que yo tenía mi tristeza otros momentos mi alegría Pero bueno todos se iba enrolando en ese apostolado en ese estar pendiente en aprender cosas nuevas en que todo lo aprendí porque no sabías nada ya te iban explicando un día que el dinero se entregaba y cuando necesitabas algo se lo pedías a la secretaria nos presentaron a la secretaria que no era Era una numeraria que no hacía labor en el centro Eh Pues si tenías algo también nos explicaron quea cuando pensaras algo de una persona que lo que era la corrección fraterna que se lo tenías que decir a la directora que no podías hablar con otras personas de tus emociones tus con tus compañeras de clase ni con nadie que eso todo solo tenía que ser con la personas indicadas y entonces todo así ya fue viéndose ahy pero todo fue una cuesta abajo que tú ibas bajando y ibas caminando y no veías nada más
Yo soy hija de un mi padre minero como minero bastante revolucionario y mi madre un á de casa que no hacía otra cosa más que ser ama de casa mi padre no no era practicante y él no quería ningún concepto una hija que tuviera nada que ver con religión Entonces el planteamiento que a mí me hicieron que no le dije dijera nada a mi padre ni de lo que estaba pasando porque la vocación es como una llamita que cuando se encendía no se le había que cuidarla hasta que fuera un fuego grande entonces que yo a mis padres les tenía que tener contentos contar cosas pero no cosas de la obra sino de lo que hacía contarle No sé lo que le podía contar porque así una carta que le escribías cada semana más o menos porque era la única comunicación que tenías con ellos teléfono muy poco las pocas llamadas que se hacían tenían que ser consultadas por la directora Y así fue la vida llegó junio y me plantearon que tenía que hacer el curso anual y incorporarme a la vida de familia
Aunque a mí cuando el día que pedí la admisión ya me cambiaron de trabajo me dijeron que no podía estar trabajando donde estaba Y entonces ellas plantearon un trabajo en casa de una familia que era conocida de ellas y entonces de la gente de la obra Entonces yo me fui a esa casa justo nada más pitar cogí la maletita y me fui a esa casa y ahí estuve hasta hasta junio llegó junio yo me fui al curso anual y en el curso anual me dijeron que a partir de ese momento que nos íbamos a incorporar a lo que se llamaba la vida de familia en una administración ordinaria que se iba a abrir es un colegio mayor de chicos que se estaba construyendo y que en cuanto se acabara de construir íbamos a vivir allí es un grupo de de gente entre ellos pues bastantes vocaciones lo que se llamaban vocaciones recientes gente que no habíamos hecho la formación todavía y yo pues nada ya empezamos a hacernos la idea de que allí nos íbamos Y empezamos a funcionar ya con esa idea un poquito ya pasamos a trabajar allí hacer limpiezas extraordinarias nos pasábamos sacando la lo que dejaban los obreros limpiando y así aunque íbamos a dormir al centro donde yo había pedido la admisión y ahí ya empez empezamos a ir yo creo que como 10 vocaciones recientes con alguna numeralia auxiliar y el consejo local y unas varias jóvenes cuando yo empecé a trabajar empecé a la casa de esta familia es verdad que esta familia me pagaba un sueldo porque esta familia no tenía nada que ver simplemente eran familia de una numeraria y entonces yo ahí sí que cobraba un sueldo pero ese sueldo el día que lo me lo daban en el mismo sobre que me lo daban yo lo entregaba en el centro Lo entregaba se lo dejaba a la secretaria y luego ya si quería pues 100 pesetas para para el transporte se las pedía pu si quería lo que fuera y recuerdo también que nada más llegar esas navidades
A mí ellos me regalaron una colonia y un paraguas Y esa colonia y ese paraguas me dijeron a los dos días que tenía que dejarlo ahí también fue donde de esa manera me enseñaron que eso era desprendimiento entregar lo que cada una recibíamos de personas ajenas a la obra y de nuestras familias Entonces yo ahí est ya me incorporé como dije al al centro Este que era una administración ordinaria
Entonces yo ahí ya empecé a ver las primeras HM para mí así fueron las primeras las primeras personas que dejaron de ser de la obra me acuerdo una que fue conmigo una chica muy joven y que a los dos días ya no sé qué le pasaba se puso malísima era llegaba un momento que se descontrola hasta no sabía lo que hacía sea de los nervios de cómo estaba angustiada y a los pocos días nos dijeron que esa persona ya no estaba en el centro que se había vuelto a los cilos pero tampoco no la veíamos ya poco a poco averiguando por un lado y por otro me enteré que a esa persona la habían mandado a su casa que no le habían dicho que no valía para tener y en el centro también vivía con nosotros una numeraria auxiliar mayor que estaba enferma y estaba ingresada en un hospital entonces resulta que ese hospital se la se la iba a ver solamente para hacer la charla una vez a la semana y a veces con tardanza no se sabe con periodicidad también iba al sacerdote a confesar la y nosotros pedimos de ir a verla y nos nos dijeron que no que esa persona no se le podía ir a ver dada sus problemas de salud que tenía y que no que no era bueno que nosotros fuéramos a verla y nada no nos fuimos a verla y así pasó el tiempo ella venía algún día a comer a casa con nosotras se cuidaba mucho el estar con ella y el estar no otas que nos relacioná mucho con ella y esto que no fuera nosotras solas a lo mejor era para que no supiéramos lo que tenía y así pasó el tiempo hasta que llegó al año siguiente ya me dijeron que iba a ir a ver a mis padres y que iba a ir conmigo una numeraria auxiliar que era también gallega como yo entonces nos fuimos las dos a Galicia a casa de mis padres a ver a mis padres les chocó verla una persona que no conocían De nada allí conmigo y que luego también por otro lado pues que íbamos a dormir al centro por las noches el centro estaba en un autobús a 20 minutos de en otra ciudad distinta Yo soy de un pueblo que se llama la Estrada y el centro más cercano estaba en Santiago de Compostela en concreto era la administración de la estila
Y entonces allí íbamos todas las noches a dormir y yo por el día con ella iba estaba con mis padres y nada pues riéndonos pasándonos lo bien diciéndole que era mi amiga una amiga de 60 años pero era mi amiga y así nos pasamos los días allí y cuando volví de ver a mis padres me dijeron que eso era porque me incorporaba al centro de estudios que hacía el curso anual ese año en molino viejo y al una vez hecho el curso anual ya me incorporaba a mi formación definitiva entonces que había ido a ver a a mis padres con el cálculo de que des dos años después yo ya tenía 21 que era cuando era la mayoría de edad y ya estaba disponible para lo que la obra necesitara de mí formada y disponible entonces me marché a a hacer el cusano a la molino viejo que fuimos también otro grupo grande de escritas que íbamos todas a a incorporarnos al centro de estudios y allí ya el curso anual lo hicimos con el consejo local del centro de estudios era nuestro consejo local también y Enton me río porque teníamos una directora que siempre nos pegaba unos gritos tremendos en siempre de que teníamos que que exigirnos más de que teníamos que ser más generosas de que si te veía con otra no podías estar hablando con una amiga tuya que eras amigas y eso no tenía que ser y todas la vida era más o menos así yo recuerdo que un día le dije que me iba a lavar la cabeza y me dijo Mira te vas a ir fuera al río al riachuelo que pasa por molino viejo y dice te vas a ahí fuera al río y te lavas la cabeza en el río y y el pelo se te quedará brillante Y entonces me fui me lavé la cabeza en el río como me dijeron y la el pelo se me quedó brillante según parece era verano es verdad que al sol se secaba pronto pero el agua que bajaba de la mujer muerta estaba helada y como ese detalle también pasó otro detalle en ya incorporada al centro de estudios Entonces incorporada al centro de estudios con esta persona otra vez vino un día la lavandería y estábamos teníamos en la lavandería tenían que estar todos los lomos de todas las sábanas y todo colocado Exactamente igual entonces vino a la lavandería y vivó algún lomo que no estaba en su sitio metió la mano por detrás de las toallas y nos tiró todas las toallas que había en el armario al suelo que debían ser como 40 o 50 juegos de toallas y nada nos dejo que los recogi y que los pusiéramos en el orden que correspondía yo esas cosas me impresionaban porque sí que es verdad Y decía las cosas tienen que estar bien hechas
Pero es tan importante las cosas bien hechas o es más importante la paz de unas personas en las cuales pues ella constantemente te estaba mirando que tenías que llevar tus unos manguitos que llevábamos puestos bien puestos porque si no pues se las mangas de la de las batas te podían bajarse para abajo que si tenías que llevar las zapatillas que te correspondían porque si no pues no no se no estaba bien el uniforme etcétera otra cosa que recuerdo también de ese de ese tiempo es que pues algún bastantes hicimos allí las incorporaciones entonces a la yo hice allí allí mi segunda incorporación lo que ellos llamaban la oblación entonces a mí me la habían motivo no sé por qué entonces siempre me me decían que era por las dificultades que tenía con mi familia no fuera ser que mi familia pidiera que me fuera con ellos y me fuera con problemas de de ir porque si vas con la oblación hecha pues ya tienes un voto de castidad Y entonces de pobreza y de obediencia y tú allí no lo vas a poder vivir en el pueblo y por eso
Entonces llegó un día que ya pues a mí me dijeron que que ya que me estaban retrasando por un lado estaba la directora que me decía que tenía que esperar y por otro lado el sacerdote que me decía que es que yo tenía que pedir hacer mis incorporaciones y y llevar mi vida normal Entonces yo recuerdo que un día dije que vale pues si era así si yo no valía para hacer las incorporaciones en su momento que me lo dijeran y yo me iba Entonces no me dijeron que no rápidamente hice la hice la la oblación y ya seguí mi vida normal
Parte II: Entre el trabajo y la formación
En esta segunda parte de la historia de Lucía, seguimos su camino dentro del Opus Dei, desde el Centro de Estudios hasta los constantes cambios de destino que marcaron sus primeros años como numeraria auxiliar.
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otra cosa que también quería recordar de este tiempo es que siempre nos decía que nosotras éramos deficitarias en el centro de estudios y cuando pienso en deficitarias nosotras las manas auxiliares que hacíamos el centro de estudios trabajábamos haciendo lo atendiendo una casa de retiros de 40 y tantas personas esa casa De retiros iba con todo lujo de detalles se servía la mesa individualmente se le hacían las camas a los que iban Allí se estaban haciendo unas obras del oratorio nuevo se estaban haciendo las obras del otro oratorio de nuestra zona del centro de estudios atendíamos un pabellón que eran como 60 y cerca de 70 personas y atendíamos una casa que era los invitados que eran como 10 o 12 que era lo que se llamaba la casa de invitados todo eso lo atendíamos nosotros aparte del el resto del tiempo lo dedicábamos a clases y a formación que nuestras clases venían siendo de pues clases de bueno parte de eso también se entraba lo que era ibas a trabajar en la cocina en la lavandería y todo eso que se decía que también eran clases luego tenías clases de temas del espíritu de la obra un poco lo que era el catecismo de la doctrina de la iglesia y luego pues sobre todo era del espíritu de la obra lo que te enseñaban teníamos nuestras clases teníamos nuestras meditaciones teníamos toda la formación durante el día y otra cosa que yo recuerdo mucho que me llam mucho la atención es una vez hablando de una película de cine concreto de la de Grace de John Travolta y entonces yo dije que no sabía de qué iba esa película y dig u qué pena No verlas para saber de qué van entonces me dijeron que para rebatir cualquier criterio de cualquier persona que no fuera de la obra nos servía con leer un hace prensa que no necesitábamos ni leer libros ni tampoco películas etcétera sino con leer un Ace prensa en esa Ace prensa venía lo que podía ser H podíamos con lo que podíamos rebatir Esa esa persona y habitualmente estaban encima de la mesa todos los Ace prensas de temas de actualidad para que nosotros los leyéramos para saber de qué iba también ahí me acuerdo que nos comentaron las cartas del padre algunas cartas del padre y entre ellas nos comentaron una de que hablaba de la Administración hablaba especialmente de la Administración no Entonces ahí nos recordaron mucho de que nosotros éramos las hijas pequeñas las predilectas del padre que nosotras éramos las primeras en todo y que la vida para nosotros iba era eso ser las niñas mimadas de de la obra y entonces yo recuerdo que esas niñas mimadas
Es verdad que vivíamos en una zona una vivíamos en una zona que estaba habitaciones normales en una habitación pequeña de dos camas de tres camas de dos no perdón porque las de dos nos esta permitido dormir dos personas solas en una habitación es más cuando se iba una por lo que fuera pasaba otra de una habitación individual a dormir contigo para que nos fuéramos dos solas porque nunca se podía dormir dos personas solas Entonces eso con un lavabo unos baños generales para todas mientras que en la zona de las numerales auxiliares que no eran las predilectas del padre que estaban para servirnos a nosotros todas las habitaciones eran comp baño individual y con las de las directoras y consejo local todas tenían su despacho y así entonces ahí fueron pasando mis dos años de Centro de Estudios
Ahí reconocí yo por primera vez a Don Álvaro que apareció un día de mayo por allí y sin contar con él apareció él Don Javier y demás directores entonces pasaron uno a vernos a a nosotras y nada nos dijo que pronto nos volveríamos a ver y ese verano vino a estar allí en molino vijo quiero decir que con la llegada de Don Álvaro había más trabajo porque la casa antigua lo que era invitado se llenó de gente teníamos los invitados que eran especiales que había que hacer una atención especial que para un comedor de seis personas salían dos doncellas etcétera que había que hacer la limpieza a una hora especial y todo eso vino añadido a lo que era la vida de la casa pero claro teníamos que agradecer a Dios de tener allí al padre y de estar con el padre nosotras que era éramos unas niñas y que el padre nos atendía í a nosotros estaba con nosotros allí en molino viejo y que tenía la confianza de venir a una casa donde había unas vocaciones recientes como nosotras Bueno ahí fue pasando el tiempo ya pasaron los dos años y volví me fui y me fui a la delegación de Pamplona
Entonces yo recuerdo que cuando me fui al centro de estudios en el centro donde estábamos nos dijeron que era que en el centro de estudios como no se podía económicamente que teníamos que llevar la ropa suficiente para dos años unas buenas maletas y todo eso que era un gasto que nosotros íbamos a ser gravosas para el centro y cuando nos fuimos del centro de estudios Pues nos dieron una maleta y nos mandaron con la poca ropa que teníamos que nos quedaba después de los do años digo que nos dieron una maleta porque las maletas normalmente tú cuando llegabas al centro también se entregaban las maletas se guardaban con llave y cuando tú te ibas o hacías curso anual o lo que fuera pedías una maleta y te sacaban una maleta la fuera entonces pues nada llegué y me fui a vivir a Bilbao
Entonces yo ahí en Bilbao estuve un año en una administración ordinaria en casa De retiros y yo sí que estaba contenta y me parecía un sitio muy bonito y pero yo me encontré que con 21 años Me encontré cargándome con una lavandería de un de una casa de retiros y un pabellón correspondiente de la casa De retiros con cerca de 100 personas Al otro lado cuando había actividades a veces las sábanas no veía por el otro lado de las sábanas tenía siempre que esperar a que alguien me viniera a ayudar porque había mucha dificultad y así entonces ahí estuve el año entero Pues bien tranquila con trabajo pues al veces agobiada pero Sí y de ahí ya me dijeron al año siguiente como es frecuente en la por lo menos en las numerales auxiliares los cambios un día me dijo la directora te vas a vivir a Pamplona entonces me dijo que a que me iba a vivir a un centro que que iba a tener la suerte de que iba a vivir con dos numeras auxiliares muy mayores
Entonces yo me fui a Pamplona aparecí en el centro me llevaron a la casa pequeña donde iba a vivir que iba a dormir allí y allí estuve y a los pocos días aquella casa pequeña se apareció una cosa rarísima desaparecieron prácticamente todos los las residentes y digo Aquí algo pasa y apareció la directora y nos dijo que a partir de entonces en esa casa pequeña iban a vivir los primeros sacerdotes los que se iban a ordenar de agregados y entonces no podíamos dormir allí porque nosotros no podíamos dormir Bajo el mismo techo donde dormían los agregados y que para partir de entonces íbamos a ir a a vivir a dormir al colegio mayor que era donde nosotros de donde dependíamos pero un colegio mayor donde estaba lleno de alumnas de potenciales vocaciones así era niñas que iban a una escuela de hostelería que había allí al lado y trabajaban en el colegio era lo que se llamaba un internado entonces allí fuimos mezcladas entre las niñas una señora de 60 y bastantes años otra de 70 y yo con 21 años o 22
Entonces allí Bueno yo me lo pasaba bien porque bajaba la les ayudaba la lavandería para aquí para allá pero las otras dos más mayores Pues claro no tenían ni cama donde dormir y ahí Sí Prácticamente pasó un año de ese año yo como bien comenté antes en las nunca se podían quedar dos personas solas para dormir por las noches Entonces yo iba sustituyendo en las casas donde había mientras había cursos de retiro y cursos anuales a la numeraria auxiliar que faltaba para ir a dormir allí era ir a dormir yo por la mañana salía de mis me iba corriendo con ellas a la casa pequeña y por la noche volvía allí en ve irme al centro me iba a la casa pequeña hacía mi oración allí solida en el planchero porque entonces no teníamos oratorios en las casas pequeñas rezaba mi rosario o a veces lo rezaba por el camino para poder ayudarles un poquito y se me quedaba con ellas allí hasta la mañana siguiente lo mismo cuando yo vivía en ese centro en ese centro estando una vez en la casa pequeña yo recuerdo que pues eran seis seis personas las que vivían al otro lado y un día me dijo la otra no es que tienes que sacarle al poner el frutero pones así la fruta pones Y yo le dije pues es que por qué no ponemos algún pomelo más porque ningún día sobra para ver si si si es que quieren más dice no porque los pomelos se abren y luego se estropean y digo pero si un día hay tres que quieren pomelo porque no lo ponemos Pues no yo dije pues hoy voy a ponerlos y los puse y como no se los comieron me los comí yo en el comedor para que nos discutiera conmigo esta persona porque me reñía muchísimo ella era hermana una de una de las primeras auxiliares y ella tenía muy bien cogido el espírito de la obra cosa que yo como era una niña parece que no lo tenía bien cogido y entonces ella habitualmente me corregía muchísimo me hacía muchísima corrección fraterna
Eh Pues con cuant levantaba un poco el tono de voz o me reía un poco pues ya me lo estaba diciendo etcétera y así pasó todo ese año y al abr terminar ese año llegó otra gran sorpresa nos dijeron que nos incorporá a vivir a otro centro de auxiliares que se estaba abriendo y entonces ahí pues yo volví a ir a una casa pequeña en la cual dormía en la casa pequeña y volvía a ir con una con una Nero auxiliar mayor y luego otra joven como yo la joven Al poco tiempo cambió por otra que estaba enferma que venía al centro era joven pero estaba enferma Y entonces se venía allí con nosotros para que nosotros la pudiéramos cuidar porque en esa casa había poco trabajo y éramos dos mujeres fuertes entonces esa persona estuvo viviendo con nosotros allí desde Pues más o menos desde Navidad hasta setiembre y nada la teníamos que cuidar porque tenía un brazo roto y aparte del brazo roto tenía problemas de cansancio y de de acotamiento eso es lo que nos dijeron Entonces era una persona yo la recuerdo con mucho cariño y esto pero la persona en cambio la mayor que estaba con nosotros también
Exactamente igual se pasaba el día haciéndonos corrección fraterna de que si en la oración habías mirado hacia la izquierda que si en el rosario te habías dormido de que si habías contestado un poco desagradable si no había sonreído lo suficiente y ahora sí Entonces ya era una risa de que a veces decíamos ya viene oé con alguna corrección fraterna y era la vida que nos pasó tocó de vivir ese año y luego de ahí ya al año siguiente yo me fui a Bueno al año siguiente yo me fui a otra casa pequeña en la casa pequeña donde me fui sí que me tocó de vivir e ya vivía en el centro y entonces ahí ya iba y venía una casa pequeña una casa pequeña grande de un club de chicos y en donde estábamos ahí fue una época también bonita Porque estábamos cuatro numeradas auxiliares una mayor y y luego dos más jóvenes que yo con lo cual nos pasábamos muchas risas y nos pasábamos mucho muchas bromas y muchas cosas y de vez en cuando alguna metedura de pata que nos llamaban la atención Pero bueno así fue y estuve todo el año y al año siguiente Pues por seguir siendo histórica me volví a abrir otro centro de auxiliares que estaba en un pueblo fuera de Pamplona entonces me lo fui a abrir desde una casa Peque y yo estaba en una casa pequeña solo íbamos a los medios de formación allí también entonces estuve un año también una casa pequeña con bastantes dificultades una casa pequeña antigua donde hubo hasta unas semanas que no nos podíamos ni duchar porque se rompieron las tuberías donde también estaba con dos personas mayores yo no sé sias tanta razón tenían pero desde luego me cosían Cada día que iba al que íbamos al centro yo ya sabía que podía tener dos tres correcciones fraternas ese día de cosas que había hecho no sé tantas cosas de que de todo desde la comida desde el no sé qué Y ya ya est pero más o menos aguantamos el año entero y en ese año a mí ya me empecé a sentir mal y refuerzo que no sé quién yo me sentía mal me sentía cansada me sentía muy nerviosa me sentía muy presionada ahí entonces la lo que me di la solución que me dieron es tomar tranquilizantes supe después que eran tranquilizantes En aquel momento yo no sabía que eran tranquilizantes pero ya me dieron unas pastillas y me dijeron cada noche antes de acostarte tomas esta pastilla Entonces yo tomaba esa pastilla y sí que veía que al día siguiente yo no podía con mi cuerpo no podía y pasaron no pero tiene que pasar un tiempo porque esto no puede ser y no te preocupes que pasa el tiempo y lo y ya te irás Y entonces ahí estuve todo el año con esas circunstancias y de ahí me mandaron a una administración ordinaria me fui a aralar entonces en aralar también fue otra época bonita porque ahí yo no tenía tampoco sí que era verdad que teníamos una directora también muy especial en la cual pues se tiraba a veces la la la comida cogía al triturador y tiraba toda la repostería al triturador porque decía que no lo sabíamos hacer y que había que hacer las cosas muy bien hechas con la cual yo también me quedé noches a marcarle la ropa los residentes ropa sin lavar que marcá vamos de los residentes y H pero había que marcarla para el día siguiente y entonces ella me decía que yo era una persona que al día siguiente podía aguantar muy bien Y entonces que me quedaba por la noche con ella era una de las que me quedaba por la noche con ella no
Entonces ahí yo ya con esta persona con las riñas que te echaba yo me acuerdo una vez que en el en el estando en el Office llegó gritando por algo y se dirigió hacia mí y yo fue la primera vez que me puse frente a ella y le di dije digo sabes qué pasa No sé por qué me gritas porque yo no tengo nada que ver en esto si no hago las cosas bien pues búscate otra que venga al Office Entonces ella me dijo que no no es que yo no no hiciera las cosas bien y mal que las hacía muy mal pero que le servía para h llamarle la atención para que las demás vieran lo que era ejemplo de unas cosas mal hechas y lo que no tenían que hacer y como ese momento pues ha habido otros de de que me dijeron que me decía que yo era muy soberbia que yo no podía que tenía que hacer las cosas con más humildad que tenía que hacer y ahí H más o menos iba yo ahí en maralar siempre digo que fue donde empecé a descubrir lo que son las diferencias en el entre numerarias y numerarias auxiliares las las hijas pequeñas comíamos en vajilla aparte en un comedor aparte un comedor muy sobrio y oscuro con una mesa enorme grande en el centro y otra mesa pequeñita donde comían las que venían de la portería porque venían a otra hora y en esa mesa grande que no sé si habíamos 14 o 15 comíamos aquí todas con una vajilla distinta unos manteles distintos y todo en cambio en otro comedor pequeño que era muy parecido al de la residencia o quizás al de los invitados comían las numerarias Eh pues con la misma vajilla que la residencia cuando hab un día de fiesta se ponían las vajillas que había de invitados y mantelerías las mismas de la residencia entonces ahí tú ya ibas viendo qué cosas que no te cuadraba no incluso Yo siempre digo que a mí no me cuadraba el que te levantabas de desayunar Para ir corriendo hacer la lectura para recoger el Office y las numerarias seguían riéndose en su comedor hablando y tú terminabas de tu lectura y a lo mejor aparecían en el Office tarde y más tarde y a la hora de pasar a la limpieza y recuerdo siempre que una de las una vez las secretaria me dijo porque yo le dije Es que no nos da tiempo a recoger el comedor di es que ustedes entre que illan y montan se pasan el día saben si se espavilar no habría problema y de estas cosas a veces había en gente Yo no digo que todas porque había numerarias que yo las quiero muchísimo y me han tratado muy bien pero siempre había como estas cosas que no que no estaban ahí en su sitio y luego de ahí yo estuve ahí 2 años y me volví al centro de numeres auxiliares que yo al primero que yo había abierto bueno que yo había que habíamos empezado y en ese centro de auxiliares En aquel momento yo fui también viviendo en el mismo centro y ahí fue cuando yo empecé a sentirme mal de verdad
Parte III: Cuando el cuerpo y la mente dicen basta
Después de años de exigencias extremas, cambios constantes y una vida de sacrificio sin descanso, el cuerpo y la mente de Lucía empezaron a romperse.
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