File:De la elección que debe hacerse de los jóvenes para admitirlos en la Compañía, y del modo de conservarlos.pdf

Revision as of 17:33, 11 February 2026 by Bruno (talk | contribs) (Summary)

Por Fendetestas, 4/02/2026


Tesis: La lectura del capítulo XIII de los Monita Secreta —manual atribuido a finales del siglo XVI a la Compañía de Jesús, considerado apócrifo pero conservado en varios manuscritos y ediciones impresas de acceso público— permite plantear la hipótesis de que José María Escrivá pudo haber asumido, de forma consciente o inconsciente, esquemas de captación juvenil vinculados a la tradición jesuítica.


Los Monita Secreta (en latín, instrucciones secretas, también conocidos como Instrucciones secretas de los jesuitas o Las instrucciones secretas de la Compañía de Jesús) son un código de instrucciones presuntamente dirigido por Claudio Acquaviva, quinto general de la Compañía de Jesús, a los distintos superiores de la Orden, en el que se proponen métodos destinados a aumentar su poder e influencia. El documento ha sido considerado falso por los jesuitas, así como por numerosos seguidores y críticos de la Compañía. La atribución más extendida lo relaciona con Jerome Zahorowski, antiguo miembro de la Compañía de Jesús expulsado en 1613 por razones disciplinarias. No obstante, diversos autores han señalado que, aun tratándose de un texto apócrifo, su contenido resulta relevante en la medida en que describe prácticas atribuidas antiguamente a la Compañía.

De los Monita se conservan varios ejemplares en la Biblioteca Digital Hispánica: siete manuscritos, de acceso público. Las semejanzas con los escritos de José María Escrivá llaman poderosamente la atención. Tendría gracia que se hubiera inspirado en enseñanzas de jesuitas apócrifas. El título del capítulo XIII es suficientemente explicativo: “De la elección que debe hacerse de los jóvenes para admitirlos en la Compañía, y del modo de conservarlos”. El libro de 1835 es la edición impresa más antigua conservada en la Biblioteca Digital Hispánica.

En ese capítulo se describe cómo es la Compañía la que selecciona a sus miembros, y no los candidatos los que eligen a la Compañía (igual que la Obra). Se detallan los requisitos que deben tener los candidatos: jóvenes de talento, perfectos y nobles, o al menos que sobresalgan en una de ambas cualidades (para JME: talento, posición, virtud y carácter, aunque la virtud puede ser suficiente). Se describe el agasajo a los candidatos y cómo se siembra la semilla de la vocación. Se inculca que se trata de una providencia divina, de ser escogidos entre tantos, y se les amenaza con la condenación eterna en caso de no seguir la vocación divina. Se les indica que no descubran su voluntad a ninguno de sus amigos ni tampoco a sus padres. Se persuade a nobles, consejeros y ministros para que envíen a sus hijos a universidades alejadas de su domicilio, con el fin de trabajar mejor la vocación sin interferencias, y se les exhorta a apreciar la dicha de su vocación bajo pena del infierno.

Se explica cómo instruir a los padres sobre la excelencia de la Compañía de Jesús y sobre cómo agrada a Dios consagrarle a los jóvenes, sobre todo en la Compañía de Jesús. Y si los padres ponen alguna dificultad a causa de los pocos años, se les inculcará la facilidad y sencillez de las reglas del instituto, que nada tiene de engorroso, salvo la observancia de los tres votos, pero ninguna de las reglas obliga ni aun bajo pecado venial.

Trascripción:

CAPÍTULO XIII

De la elección que debe hacerse de los jóvenes para ser admitidos en la Compañía, y del modo de conservarlos.

1. Se debe trabajar con la mayor prudencia para escoger a los jóvenes de talento, perfectos y nobles, o a lo menos que sobresalgan en una de ambas cualidades.

2. Para atraerlos más fácilmente a nuestro instituto, conviene que, mientras estudien, los rectores de los colegios y los catedráticos que los enseñen les prevengan, y fuera de las horas de escuela, es necesario les manifiesten cuán grato es a Dios el consagrarse a Él junto con todo lo que se posee, especialmente en la sociedad de su hijo.

3. Que se les conduzca, cuando se presente ocasión, a dar un paseo por el colegio y jardín; y alguna vez llevarlos a las casas de campo o quintas, no separándolos de los hermanos en el tiempo de recreo y procurando que poco a poco adquieran con ellos franqueza, cuidado sin embargo que la demasiada familiaridad no produzca el desprecio.

4. No se permitirá que los hermanos los castiguen y los llamen a su deber como a los demás discípulos.

5. Conviene agasajarlos por medio de pequeños regalos y por privilegios proporcionados a su edad, animándolos sobre todo con pláticas espirituales.

6. Inculquéseles que el ser ellos escogidos de entre tantos que frecuentan el colegio es providencia divina.

7. En otras ocasiones, mayormente en las exhortaciones, es menester atemorizarlos con amenazas de condenación eterna, caso que dejen ellos de obedecer la vocación divina.

8. Si constantemente piden entrar en la Sociedad, dilátese su admisión mientras persistan constantes; mas si parecen volubles, que los contemplen incesantemente y de diversos modos.

9. Adviértáseles con eficacia antes de ser recibidos, que no descubran su voluntad a ninguno de sus amigos, ni aun a sus mismos padres; que, caso que les venga alguna tentación de desdecirse, tanto ellos como toda la Compañía estarán dispuestos a hacer su voluntad; y si se consigue vencerlos, no faltará ocasión para alentarlos, recordándoles cuanto se les haya dicho, caso que suceda esto después del noviciado o después de hechos los votos simples.

10. Considerando la mayor dificultad en atraer a los hijos de los grandes, nobles, consejeros y ministros, mientras permanecen en casa de sus padres, que los educan con el designio de hacerlos suceder en sus destinos, será preciso persuadir a éstos, más bien por medio de amigos que por individuos de la Compañía, el que los manden a otras provincias o universidades lejanas, enviando antes a los profesores instrucciones secretas tocante a su calidad y condición, a fin de que empeñen su afecto con más facilidad y certidumbre hacia la Compañía.

11. Luego que hayan ellos llegado a una edad más madura, convendrá llevarlos a hacer algunos ejercicios espirituales, que tan feliz éxito han tenido entre los alemanes y polacos.

12. Será necesario consolarlos en sus trastornos y aflicciones, según la calidad y condición de cada uno, sirviéndose de amonestaciones particulares sobre el mal uso de las riquezas, exhortándolos a no despreciar la dicha de una vocación, bajo la pena en contrario de los terribles suplicios del infierno.

13. A fin de que los padres y madres concedan con mayor facilidad los deseos de sus hijos de entrar en la Compañía, se les debe manifestar la excelencia de su instituto respecto a las demás órdenes, la santidad y sabiduría de nuestros padres, su reputación entre todo el mundo, el honor y aplausos universales que merece tanto de los nobles como de los plebeyos; enumerarles los príncipes y grandes que, para su mayor consuelo, han vivido en esta Compañía de Jesús; asimismo los que han fallecido en ella, y los que se mantienen todavía en su seno; manifestarles cuán agradable es a Dios el consagrársele los jóvenes, especialmente en la Compañía de su hijo; y también cuán útil es el que haya el hombre llevado el yugo del Señor en su juventud. Pero si ponen alguna dificultad a causa de los pocos años, se les patentizará la sencillez y facilidad de nuestro instituto, que nada tiene de engorroso excepto la observancia de los tres votos, y, lo que es notabilísimo, que ninguna de sus reglas obliga ni aun con pena de pecado venial.


Las malas relaciones de los jesuitas con la Obra de Dios quizás se originen en que veían adoptadas prácticas que ellos ya habían desechado hacía mucho tiempo.


Original

File history

Click on a date/time to view the file as it appeared at that time.

Date/TimeDimensionsUserComment
current12:29, 15 April 2026 (545 KB)Bruno (talk | contribs)
17:32, 11 February 2026 (552 KB)Bruno (talk | contribs)Por Fendetestas, 4/02/2026 '''Tesis''': La lectura del capítulo XIII de los Monita Secreta —manual atribuido a finales del siglo XVI a la Compañía de Jesús, considerado apócrifo pero conservado en varios manuscritos y ediciones impresas de acceso público— permite plantear la hipótesis de que José María Escrivá pudo haber asumido, de forma consciente o inconsciente, esquemas de captación juvenil vinculados a la tradición jesuítica. Los Monita Secreta (en latín, instrucciones secretas, tamb...

There are no pages that use this file.