Recuerdos de hace más de cincuenta años: Difference between revisions
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Yo iba comprobando con claridad creciente, a medida que iban pasando los años del Concilio, las contradicciones entre la mentalidad de línea crecientemente integrista que lideraba el padre Escrivá, juntamente con sus fieles colaboradores en la dirección del Instituto, y mi irrenunciable derecho a la libertad de pensamiento y a la lectura atenta del pluralismo teológico actual. Mi conclusión fue, finalmente, que era evidente que había una acusada incompatibilidad de caracteres entre la mente de Escrivá y la fidelidad a mí mismo en mi vocación personal. | Yo iba comprobando con claridad creciente, a medida que iban pasando los años del Concilio, las contradicciones entre la mentalidad de línea crecientemente integrista que lideraba el padre Escrivá, juntamente con sus fieles colaboradores en la dirección del Instituto, y mi irrenunciable derecho a la libertad de pensamiento y a la lectura atenta del pluralismo teológico actual. Mi conclusión fue, finalmente, que era evidente que había una acusada incompatibilidad de caracteres entre la mente de Escrivá y la fidelidad a mí mismo en mi vocación personal. | ||
==Implicaciones psicológicas que percibí respecto a mi permanencia en la Obra== | == Implicaciones psicológicas que percibí respecto a mi permanencia en la Obra == | ||
(''[https://www.edmilenio.com/esp/naufragio-y-rescate-de-un-proyecto-vital-3320.html Naufragio y rescate de un proyecto vital]. ''Vid. pp. 258-260) | |||
''Peligro de padecer un trastorno psicológico'' | |||
Llevo algo más de treinta años implicado en la psicoterapia como fundador y director del Instituto Erich Fromm, en el que han sido atendidos unos 2.500 pacientes [actualmente ya son más de 3.000], y han pasado por nuestra formación de postgrado unos 300 [actualmente más de 400] licenciados en Psicología. Mi actual formación psicológica me permite reconocer como válida aquella intuición que tuve en los años 1970-1973 de que si permanecía en la Obra, peligraba mi salud mental. De los diversos síndromes psicopatológicos clasificados en el ''DSM-IV-TR, Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales'', que es el libro oficial de la ''American Psychiatric Association'', considero que un miembro de la Obra que padezca de forma permanente y acentuada frustraciones debidas a la praxis de la institución, será principalmente proclive a algunas de las variantes de los denominados trastornos adaptativos. Se trata de trastornos que pueden llegar a padecer personas básicamente sanas, sin necesidad de un historial que, a partir de vivencias gravemente conflictivas de la infancia, le pudiesen predisponer a trastornos de ansiedad, o de estados de ánimo, o de personalidad... | |||
El desencadenante acostumbra a ser un conjunto continuado de tensiones, frustraciones o conflictos experimentados de forma continuada en su entorno social, que dan lugar a un “estrés psicosocial” que sobrepasa el nivel de tolerancia a la frustración del sujeto. El DSM sostiene que acostumbra a iniciarse el trastorno a los tres meses de experimentarse el estrés, aunque si el desencadenante es un acontecimiento relevante pude producirse a los pocos días. Si la situación estresante se prolonga, el trastorno puede perdurar hasta que se consiga un nuevo nivel de adaptación o una desvinculación de esa situación. Su carácter de trastorno psicológico se manifiesta en sus consecuencias de incapacitación para la actividad social o laboral, y en el carácter excesivo de los síntomas respecto a lo que sería una reacción normal frente a determinada situación estresante. Hay variedad de tipos de trastornos de ansiedad según que la manifestación predominante sea la ansiedad, la depresión, los síntomas físicos, los cambios de comportamiento, aislamiento social, laboral o académico u otro tipo, o la combinación de varios de esos síntomas. | |||
Omito aquí extenderme en describir el trastorno desde el punto de vista y el lenguaje del modelo terapéutico creado en nuestro Instituto: la Psicoterapia Integradora Humanista. Pienso que para los fines de este apartado basta el resumen de la descripción del mismo según el DSM. Mi conclusión es que, de haberme esforzado por permanecer en la institución, lo más probable habría sido llegar a padecer este trastorno. Considero que con ello hubiese actuado en contra de la prescripción bíblica que dice: “Amarás al prójimo como a ti mismo”, ya que con esta permanencia habría colaborado en maltratarme a mí mismo. Una consecuencia hubiese sido mi incapacitación para ayudar a otros. Hubiese podido llegar un momento en el que ya me sintiese sin fuerzas para desvincularme y reiniciar una nueva etapa de mi vida, a pesar de que esta desvinculación sería la principal vía para superar las depresiones o ansiedades correspondientes a un trastorno de adaptación. | |||
''Freno del crecimiento personal'' | |||
En la concepción psicológico-humanista en la que me encuentro implicado, por considerarla la que me inspira más confianza, tras treinta años de comprobar sus frutos, el objetivo de la salud mental no se limita a la superación de los posibles trastornos psicológicos. Si una persona tiene la suerte de no estar padeciendo ninguno de los diferentes tipos de trastornos de la personalidad –sean graves o leves–, y ninguno de los síndromes psicopatológicos: trastornos de estado de ánimo, de ansiedad, somatoformes, etc., etc., ¿ha cumplido con ello plenamente la meta de la salud mental? En Psicología Humanista respondemos que no, porque la meta es el proceso de “crecimiento personal” (o “autorrealización”, etc.), que nunca hay que considerar acabado del todo, teniendo en cuenta que en la vida se va pasando por sucesivas edades, circunstancias afectivas, laborales, socio-económicas, espirituales –con la presencia de posibles frustraciones y conflictos–, que requieren mantener el cuidado del propio potencial psicológico, como ayuda para desenvolverse airosamente en las dificultades de la vida. | |||
En otro lugar presenté esta propuesta de definición de crecimiento personal. | |||
''Entiendo por crecimiento personal el proceso por el que se va logrando de forma singular e irrepetible el desarrollo armonioso del conjunto de potencialidades de todo ser humano, y el ejercicio jerarquizado y también armonioso de la pluralidad de tendencias y aspiraciones que animan su existencia, todo ello en coherencia con un proyecto existencial flexible (adaptado a las diferentes circunstancias y edades de la vida), elegido de forma lúcida, libre y nutricia (respecto a uno mismo y a los otros), en concordancia con los valores nucleares de la persona, y abierto a la posibilidad de una realidad transindividual o transpersonal'' (Rosal, 2003, p. 15). | |||
No me voy a detener aquí en aclarar cada uno de los conceptos incluidos en esta definición descriptiva. Sólo quiero recordar que viene a ser un axioma de la teología cristiana, ya desde la Edad Media, el que dice: “La gracia no destruye la naturaleza sino que la perfecciona” (''gratia non tollit naturam, sed perficit''). Para los lectores no versados en el concepto religioso de “gracia sobrenatural”, podemos expresar la frase en otros términos: “La influencia del espíritu divino (o Espíritu Santo) sobre el ser humano no perjudica su naturaleza –no le deshumaniza– sino que la acrecienta y fortalece”. | |||
Por consiguiente una ascética empobrecedora del potencial psicológico humano no parece válida como ascética cristiana auténtica. El cristiano que quiere profundizar en su espiritualidad para compenetrarse con Jesucristo y colaborar en la construcción de la “Nueva Humanidad”, puede estar dispuesto a vivir renuncias, y en algún caso a arriesgar incluso su vida física –como ocurrió con su Maestro– pero esto sólo es válido si resulta ser un requisito para su fecundidad evangelizadora, o una consecuencia de la fidelidad a su ideal. Una ascética que obliga al cristiano a renuncias empobrecedoras de su personalidad humana sólo para adaptarse a la praxis de una institución, cuya fecundidad evangelizadora resulta ambigua por su excesivo centramiento en reclutar nuevos prosélitos, pero con escasa influencia en la transformación de las estructuras sociales deshumanizadoras y, por consiguiente, anticristianas, no es una ascética cristiana, sino masoquista. En este caso, la supuesta “gracia de la vocación” resulta ser empobrecedora de la naturaleza humana, cuando no mutiladora. | |||
Omito aquí la descripción, que ya ofrecí anteriormente, de ocho actitudes humanas potenciadoras del crecimiento personal, o expresión de un buen desarrollo, que veo difícilmente compatibles con la vida de una persona rigurosamente fiel a la praxis del Opus Dei. Con ello estoy mostrando que este miembro de la Obra se encuentra situado en un contexto comunitario que obstaculiza, en vez de favorecer, el desarrollo de estas actitudes y, con ello, el de su salud mental o crecimiento personal. Me limitaré a enumerar una lista de ellas: | |||
a) ''La fidelidad a uno mismo en la experiencia de la espiritualidad y de la actividad evangelizadora'' | |||
b) ''La libertad de pensamiento'' | |||
c) ''La apertura a la experiencia'' | |||
d) ''La actitud creadora'' | |||
e) ''Aceptación de los límites'' | |||
f) ''La intimidad afectiva interpersonal'' | |||
g) ''La inteligencia emocional'' | |||
h) ''La sensibilidad social y actuaciones solidarias'' | |||
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