La vida en Cavabianca: cárcel sin serlo: Difference between revisions
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Vuelvo a Cavabianca, perdón. | Vuelvo a Cavabianca, perdón. | ||
Cavabianca es como un gran portaviones, donde uno no deja de ser una pequeña pieza. Una casa enorme, '''que no se puede visitar por nadie''' (qué natural: dile a una madre que viene a ver a tu hijo desde otro continente y que no puede ver su | Cavabianca es como un gran portaviones, donde uno no deja de ser una pequeña pieza. Una casa enorme, '''que no se puede visitar por nadie''' (qué natural: dile a una madre que viene a ver a tu hijo desde otro continente y que no puede ver su casa), con mucha gente, amplia, cómoda, bonita, limpia… Pero portaviones. Allí tienes que hacer lo que te digan, y punto. Al principio te preguntan tus habilidades y luego te ponen encargos para trabajar. Por ejemplo, yo estaba en jardines, en limpiezas de calles y zonas interiores… Millones de hojas de árboles son las que recogí a lo largo de esos años. Millones. Y así estábamos un buen grupo de buenos universitarios de todo el mundo: barriendo, con ropa usada que coges de un almacén (tal cual). Barrer hojas un sábado de lluvia, con un chico de Kenia, uno de Ecuador, un español, es muy bonito, muy “Benetton”, pero luego piensas: ¿no se pueden comprar unas máquinas que barren, y luego una máquina que recoja? No, no se puede. Si fuera así, ¿qué hacen esas personas los sábados por la mañana? Deben estar ocupados. | ||
Y uno vuelve a pensar: ¿qué hago yo aquí? No es fácil contestar a eso… | Y uno vuelve a pensar: ¿qué hago yo aquí? No es fácil contestar a eso… | ||