El machismo del Opus Dei: Difference between revisions

 
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== Inferior categoría ==
== Inferior categoría ==
''Sedes sapientiae'' VS. ''ancilla domini.''
Esta disparidad es tratada por Isabel de Armas en [https://opuslibros.org/libros/Ser_mujer/capitulo_2.htm Esclavas, ellas. Ellos, sabios]: “''En el primer año de vivir en una casa de la Obra, tal vez lo que más me sorprendió, fue el enterarme de las radicales diferencias que había entre la forma de vivir de los numerarios y las numerarias; era como si unos fueran los ciudadanos de primera y, las otras, los de segunda...''
''"Sancta Maria, Spes nostra, Ancilla Domini" ("Santa María, esperanza nuestra, esclava del Señor". Lo escribo en latín porque siempre la decíamos en latín). Ésta era la jaculatoria con la que las numerarias finalizábamos todos nuestros actos comunes. Los numerarios, para los mismos actos comunes, tenían otra jaculatoria, que comenzaba igual que la nuestra pero que acababa de forma totalmente distinta: "Sancta Maria, Spes nostra, Sedes Sapientiae ("Santa María, esperanza nuestra, sede de -o asiento de la- sabiduría"). Nosotras pedíamos ser esclavas, siervas, criadas del Señor, mientras que ellos pedían ser asiento o sede de sabiduría. No sé si tú ya lo sabías, yo me enteré mientras cursaba el primer año de Centro de Formación, y fue un palo.''
''Sierva, esclava, sí, en el sentido en que afirma su plenitud en el "Fiat". Pero también quiere comprender a la luz de la razón y no a ciegas, y por eso pregunta al Ángel.''
''Ellos y ellas son siervos y siervas, esclavos y esclavas del destino. El destino es un imperativo de la libertad, un acto de libertad responsable. En la obediencia a ese destino nuestro, de cada uno, hallamos la humildad y la ejercemos, y ejercemos también el orgullo en esa voluntad indomable donde espejea la razón divina cargada de sinrazones.''
''¿Por qué ellos debían aspirar a la sabiduría y ellas a la esclavitud?''”
¿Por qué? Pues es muy sencillo: por principio, las mujeres han de tener menos categoría profesional y social. A los hechos me remito.
Como ya se ha apuntado más arriba, las mujeres no fueron tomadas en serio en el OD, ya desde la fundación de la SM (ver apartado [https://opuslibros.org/nuevaweb/modules.php?name=News&file=article&sid=28719 La atención de los centros]). Ni nacieron en pie de igualdad con la SV, ni a día de la fecha han llegado a alcanzar la igualdad (ver No deciden lo suyo propio. [https://opuslibros.org/nuevaweb/modules.php?name=News&file=article&sid=28704 Ni siquiera tienen derecho al voto]). A lo largo de los años han vivido peor (ver [https://opuslibros.org/nuevaweb/modules.php?name=News&file=article&sid=28723 Inferior calidad de vida]). Pero es que ni siquiera se espera de ellas que puedan ser iguales que los hombres. Y con frecuencia, tampoco se permite:
* Es norma, y así se me comunicó (estoy hablando de lo que se me transmitió en los años 80), que los numerarios tienen que tener una carrera universitaria. Y no cualquiera, ha de ser una carrera superior obligatoriamente (me sé yo de algunos que les costó lo suyo). Las numerarias, sin embargo, con una diplomatura o una carrera media, ya nos valía. De esas de 3 años y ya. No hace falta que estemos ahí 5 o 6 años estudiando, pobrecitas, no nos da la cabeza para tanto (anda, déjalo ya y tira para la administración, que ya tienes barniz educativo suficiente para hacer la compra y organizar el planchero).
(Nota al margen: me pregunto qué criterio tiene ahora el OD. Igual a una técnico de laboratorio, por ejemplo, la hacen pitar de agregada por no tener carrera. Supongo que el plan Bolonia haya cambiado un poco las cosas y además imagino que no están como para ir de escogidos por la vida. Agradecería actualización, si alguien lo sabe. Es pura curiosidad, lo reconozco.)
No está de más mencionar que originalmente las numerarias no tenían que tener estudios. Ni superior, ni inferior. Las únicas carreras que tenían las llevaban en las medias. Y eso fue así muuuuchos años.
*    Consecuentemente, las numerarias son profesionales de segunda. No sólo porque hay muchas que no han estudiado para ejercer una profesión de carrera superior, sino porque frecuentemente su profesión no “se toma en serio”. En dos sentidos:
1) no se toma en serio porque no se le permite practicarla en serio, ya que una profesión “importante” necesita dedicación. Dedicación implica mucho tiempo, (y con frecuencia también un despacho, una inversión, etc.), y lo que se necesita es una nume con un trabajito de ir, cumplir horario justito (y si puede ser escatimarlo), y salir corriendo para el centro, que hay mucho que hacer.
2) no se toma en serio porque las numes han de tener trabajos “de chicas”: maestras, administrativas, bibliotecarias, alguna enfermera (pocas, que lo de trabajar a turnos al centro le va fatal). Profesiones “intrépidas”, ni hablar, nada de abrir brecha en tu profesión. Nada de aspirar a ser una de las mejores. Que trabajes lo justo, sin romperte mucho la cabeza, y tirando ''pal'' centro a hacer la labor. Trabajos femeninos. Líbrenos Dios de una nume encargada de obra, o halterófila. Y también trabajos segundones y de “poca categoría”. Ni ingeniera ni arquitecta. Eso los chicos, que son más aristocraticointeligentes y están más preparados. Les pega más eso de montarse un estudio. Además son los que tienen tiempo, porque van a mesa puesta y no tienen que andar con la plancha y el plumero.
Por supuesto siempre ha habido y habrá excepciones. Alguna nume con una profesión de prestigio puede haber. Pero lo que aquí relato es '''estadísticamente apabullante'''. De hecho actualmente hay muchísimas más supers que numes con trabajos importantes, lo que carece de lógica según la mentalidad fundacional (clase de tropa/aristocracia de la inteligencia).
(Otra nota al margen: me gustaría a mí ver si se le permite a un nume ser matrón (si, hay matrones, y es más, hay matrones en la Seguridad Social). Porque, ''a sensu'' ''contrario'', los hombres han de tener trabajos “de hombres” y no “femeninos”. Vale, no lo voy a poner taaan difícil. Me gustaría a mí ver si se le permitió a un nume ser enfermero. Esto [https://www.opuslibros.org/nuevaweb/modules.php?name=News&file=article&sid=28398 ya lo dije antes], pero de veras que me suscita curiosidad.)
También existe otro factor que ha hecho descender enormemente entre los y las numes los profesionales “de categoría” en los últimos años, y es que la inmensa mayoría han pasado a trabajar en “el mundillo”: o bien están en tareas internas, o bien trabajan para una de esas empresas y colegios que son, que no son pero sí son, y que desmentimos que sean pero también son. Las empresas [https://es.wikipedia.org/wiki/Gato_de_Schr%C3%B6dinger Schrödinger].
*    Cultura. Erudición. Sabiduría. Ambiente selecto. Se ha hablado en esta web, así, como en plan nostálgico, de que hubo una época en la que el ambiente, y sobre todo el que vivían los numerarios, era de alto nivel cultural y social, de ilustración, de belleza y de libertad. Aquí ([https://opuslibros.org/nuevaweb/odules.php?name=News&file=article&sid=28491 Belleza y poesía en el OD de los 70]) y aquí ([https://opuslibros.org/nuevaweb/modules.php?name=News&file=article&sid=28478 Sí había belleza en el OD]) nuestro compañero Gómez nos habla de ello. Gómez, querido, yo no sé lo que habrás vivido tú, pero para nosotras, eso que cuentas, son fantasías orientales. Casi parece mitológico. Se me hace el efecto de esas escenas de las películas, cuando salen los dioses del Olimpo en un atrio columnado entre nubes, tocando la lira.
Que conste que te creo. Ese es el problema, que te creo, y la diferencia con lo que se vivía en la SM es como de la noche al día. ¡En los 70! ¡qué bueno! ¡si había cuatro numerarias y media que trabajasen fuera de las administraciones! Todo con la intención expresa de tener a alguien para poder poner de referencia, de cara a la galería, o como modelo para pitables, y ya. La praxis habitual era coger a gente absolutamente válida, chicas inteligentes y con una cabeza amuebladísima, a las mejores de las promociones de estudiantes, y una vez dentro las ponían a trabajar en los centros como mulas de carga, hasta que echaban los bofes. [https://opuslibros.org/nuevaweb/modules.php?name=News&file=article&sid=28485 Ya te cuenta Mediterráneo] que nuestra vida era muy otra: “''Ni elegancia, no digamos sofisticación, ni pintura, ni moda (las mujeres parecíamos fantoches de los años cincuenta), ni comportamiento (¡se daban clases de cómo manejar los cubiertos de pescado, por el amor de Dios!) La poesía estaba obviada, para la literatura no había tiempo''”. Y que conste que se queda corta.
No olvidarse de que una de las cosas que posibilitaron tal nivel cultural y ese ambiente tan sofisticado, fue el sometimiento de la SM a la SV. Si vosotros pudisteis tocar la lira y leer poesía, fue porque teníais tiempo y muchas necesidades cubiertas. Ya me gustaría a mí ver en qué hubiera acabado tanto refinamiento teniendo que hacerse de comer cuatro veces al día, con la ropa hecha un acordeón y en unos edificios mugrientos. Tras una buena paliza de varias horas de plancha, no te quedan muchas ganas de leer poesía. Ser culta e ilustrada en la SM, eso sí que era heroico.
*    En los 60 y 70, en plena fiebre de “inundar el mundo de papel impreso”, las funciones de las mujeres al respecto eran las siguientes: a) al mundo de la moda. b) a justificar que el papel de la mujer es secundario al del hombre y principalmente en el hogar. Ya está.
Es bastante conocido, y de ello hay mucha información en esta web, que hubo dos revistas femeninas promovidas por el OD: Ama y Telva. Se pueden seguir sus vicisitudes a través de diversos artículos, por ejemplo [https://www.opuslibros.org/nuevaweb/modules.php?name=News&file=article&sid=9542 Itaca], además de repasar brevemente su historia, menciona que en el congreso de 2002 (¡de 2002!) el prelado encomendaba a las mujeres el encargo particular de influir en el mundo de la moda. No sabes si reírte o llorar. En primer lugar porque, hasta hace cuatro días, a las mujeres del OD y particularmente a las numes se les veía venir desde lejos, estilísticamente hablando. En el mal sentido. Como dice [https://www.opuslibros.org/nuevaweb/modules.php?name=News&file=article&sid=24408 Gervasio], “''En tema de moda, las mujeres del Opus Dei se conforman con no parecer demasiado anticuadas, en no parecer rancias. Eso ya es todo un logro. Se va a remolque.''” Están como para dar ejemplo de estilismos. Y en segundo lugar… ¿en 2002? ¡En 2002! ¿Que las mujeres se ocupen de la moda? ¿De la moda? ¿En serio? Pues fue en serio.
Cierto, que, con respecto a las revistas, desde que el fundador se empeñó en que no, no y no, prohibido totalmente que salgan mujeres en pantalones en la revista, ni siquiera en la publicidad, todo se fue al garete. Consiguieron rizar el rizo: que una revista de moda pareciera pasada de moda. (Ah… Una vez más esas empresas… que no son, pero sí son… ¡Vaya que si son!).
En cuanto a lo de justificar la naturaleza segundona de la mujer y su papel como “ángel del hogar”, con remitirme a Ana Sastre y su libro “Verdad de la mujer”, me llega. Además de abstruso y cursi, completamente infumable. En su momento se le dio un bombo y platillo ingente, con reuniones y charlas divulgativas. Pero resulta que hoy hice una búsqueda por Internet y ya no aparece entre las obras de la autora. Qué raro, ¿no?
Qué decir de aquello de que “la vocación natural de la mujer del OD es el trabajo del hogar”, que se nos inculcó (¡y que lo teníamos, a nuestra vez, que andar inculcando por ahí! Antes me meto debajo de una piedra y no salgo, vamos). Que si te piden ser administradora es de mal espíritu decir que no. Que estudies Ciencias Domésticas, que es una carrera de verdad de la buena y la van a reconocer como estudios oficiales (hay bastantes noticias en la web de cómo acabó aquello, pero os hago un spoiler: ni reconocida, ni oficial, ni convalidada, ni nada de nada. Hasta se cerró). Creo que no tengo que insistir más en ello.
*    El OD fue creado por hombres y para hombres. En función de la parte masculina de la sociedad. Desde el punto de vista masculino. Hasta la espiritualidad era masculinizante: ''Por más que en la actualidad se insista en que Camino se dirige a hombres y mujeres, solteros y casados, de toda clase social y de cualquier profesión, lo cierto es que fue redactado pensando fundamentalmente en hombres, jóvenes, de buena familia, universitarios, y dispuestos a comprometerse a una vida de celibato. Unos hombres llamados justamente a no ser «clase de tropa», antes, muy al contrario, «caudillos». «¡Has nacido para caudillo?» (Camino n.° 16); «Viriliza tu voluntad para que Dios te haga caudillo» (n.° 833); «Me dijiste que querías ser caudillo» (n.º 931)20.'' (Isabel de Armas. [https://opuslibros.org/libros/Lavoz/capitulo_1.htm La voz de los que disienten]).
Si se fundó la SM fue por la necesidad de tener servicio. Si llegó un momento en que las mujeres pudieron trabajar fuera de los centros a finales de los 60/principios de los 70, fue por presión social (similar a poder ponerse pantalones en los 90), no quedó más remedio. Si las mujeres que trabajan en los centros del OD están consiguiendo (¡ahora!) derechos tan sumamente básicos como ser remuneradas y tener Seguridad Social, ha sido porque se han visto obligados. Siempre al servicio y siempre muy por detrás de los varones en consideración y derechos efectivos. Las mujeres del OD son y siempre serán algo inferior. Da igual lo alto y lo rimbombantemente que se proclame la importancia de la mujer en sus múltiples facetas (con gran énfasis en sus labores domésticas y de servicios varios, curiosamente). En su historia, y ''de facto'', las mujeres en el OD son y han sido siempre una categoría inferior. La SM es una protuberancia que le salió al OD. El OD genuino, el original, el de Camino, no considera siquiera a las mujeres como sujetos de auténtica vocación.
==La libertad==
Yo cuando leo algunos testimonios masculinos, es que me quedo con la boca abierta. Los ojos me hacen chiribitas. Para mí era impensable que en el OD se pudiera vivir así. Me resulta increíble. Iban y venían con una libertad que me deja con los ojos como platos. ¿Tertulias pirata? ¿¡Qué es eso!? Al menos en mi época lo teníamos que consultar todo, todo, todo, hasta comprarte unas medias o unos cordones para los zapatos. Tomar un café con una amiga, en un plan apostólico, ''bien entendu'', era objeto de consulta (tanto por el gasto extraordinario del café, como por constituir una salida, un movimiento anómalo en tu horario), y sólo consentido por razón de apostolado. Todo era aprobado o denegado. Ya, ya, no era pedir permiso, era “consultar la conveniencia”. Una mierda. No movías un pie sin la aprobación de las directoras. (Sí, [https://opuslibros.org/libros/gervasio_dehormigas.htm Gervasio], lo de consultarlo todo es exigido con mayor rigor en la SM, no es una impresión tuya)…
Una vez quedamos tres adscritas para tomar algo, sin consultarlo. Ojo, no que nos hubieran dicho que no. Que no nos habían dicho ni que sí ni que no, porque no preguntamos. Que fue sin “consultar la conveniencia”. El planazo estratosférico consistió en dos chicas de 17 años y una de 16 tomando una sidra a las nueve de la noche de un sábado, en un sitio completamente normal, en el centro urbano. Habían puesto una sidrería, y eso era novedoso en la ciudad. Escándalo total, vamos *pone los ojos en blanco*. La que nos cayó fue épica. ÉPICA. Aún me resuena en los oídos. Una tertulia pirata hubiera sido impensable. Es que ni se nos pasaba por la cabeza.
Hay en la web el testimonio de un chico que hizo el centro de estudios en Navarra, y que es uno de mis preferidos. [https://opuslibros.org/nuevaweb/modules.php?name=News&file=article&sid=12276 Me encanta por la historia que cuenta]: resulta que él y otros 3 alumnos del centro de estudios se juntaban algunas noches y se echaban unas partidas de rol que duraban horas y horas. A veces casi toda la noche. Eso duró los dos años. Quizás me gusta por el frikismo del asunto. Me encanta, los 4 amigos jugando a rol. Pero también me queda claro que eso en un centro de estudios de chicas es sencillamente imposible. Im-po-si-ble. Ya sólo por imposibilidad física (sitio, control de lugares, tiempos y objetos, etc), no habría manera. Pero es que además estábamos sumamente controladas nosotras mismas, eso no hubiera sido posible de ninguna de las maneras. Las hubieran cogido al primer día. Y la bronca sería de las gordísimas.
¿Una tertulia pirata de noche? Eso no lo he visto yo en la vida. Jamás. ¿Y con cosas de comer y beber? *Se le salen los ojos de las órbitas*. [https://opuslibros.org/nuevaweb/modules.php?name=News&file=article&sid=24254 Haenobarbo] cuenta tertulias pirata para ver una serie, pero no una ni dos, varias, y que cogían bombones o una botella de Secretaría, y que había un trasiego nocturno considerable, con varias escapadas en paralelo. *Se le cae la mandíbula hasta el suelo*. Es evidente que había tolerancia con estas cosas en la SV. Sin embargo, entre nosotras el control era total y completo. Una vez, en el centro de estudios, una subdirectora me hizo la observación de que tardaba mucho en el baño. ¿Quizás se preocupaba por mi salud? Quizás. Pero me parece increíble que se lleve un control del tiempo que estás en el baño (os aseguro que no era nada que llamase la atención). Otra vez me preguntaron por qué no me había lavado el pelo el día en que estaba previsto. Y ni siquiera era “mi” subdirectora. Qué día sí y qué día no toca lavarse el pelo.
[https://opuslibros.org/libros/anexo_historia/capitulo_12.htm Mª Angustias Moreno cuenta] que tenían que pedir permiso para beber agua entre comidas. También acudir a una directora si se rompe algo sin querer. En este caso la directora te da una penitencia: rezar algo, suele ser. Yo lo primero no lo viví (me suena a ambientes muy internos), pero de lo segundo doy fe. Si se te caía, pon por caso, un plato, o un vaso, o una bombilla cuando la estabas cambiando, había que ir a dirección y decirlo. La dire te ponía una penitencia, y en ese mismo momento ibas al oratorio y la cumplías. Y luego dabas cuenta de que la habías cumplido. La penitencia. Todo eso.
(Que digo yo que lo normal es que se le rompan las cosas a quien anda con ellas. Que a las nax se les rompan platos y copas, es lo suyo. Lo raro sería que le sucediera a quien no da un palo al agua, ni se ocupa de nada. Sin embargo, esta norma de decirlo a la directora y cumplir una penitencia por lo que se les rompía, también la tenían las nax. Me parece de lo más injusto y corto de miras, la verdad.)
Dar cuenta. Se me había olvidado eso. A mí se me llamaba muuucho la atención por no dar cuenta. Había que dar cuenta de todo, hasta de lo más nimio. O sea, pasar por dirección, asomar la cabeza, y decir: “ya he planchado el alba para mañana”, “ya he cambiado la bombilla de la entrada”, “ya he llegado de trabajar”, “ya están bajadas las persianas”, “he bajado a recoger el correo y no había”, “ya tiré los calcetines que me dijiste”, “¿Viste la camiseta que me compré? ¿Qué te pareció?”, “ya llevé a arreglar la cafetera”, “ya me confesé”, “ya traje el periódico”, “ya llamé a aquella amiga”, “¿puedo tomarme una aspirina?”, “ya me tomé la aspirina”, “ya me dieron las notas”, … Así todo el día. Había días que pasabas tres, cuatro, y cinco veces. Había cola en dirección. Si la directora estaba ocupada, tenías que acordarte de pasar luego a dar cuenta.
Otra cosa que quería traer a colación es la dureza en la vida de familia entre las numes (y supongo que también se reflejaba en el trato con las agds y súpers, pero de esto no puedo dar testimonio), y concretamente, en el trato que se da a las adscritas. Antes de pitar, todo son halagos y atención. Después, parece que has entrado en el ejército, no en una familia. Mi experiencia al respecto es de lo peor (poco me parece las que se fueron, tres de cada cuatro, si no recuerdo mal). Resulta que somos familia, más fuerte que la de la sangre, y no podemos entrar en el comedor. Mucho menos desayunar o merendar allí (lo de comer o cenar era impensable). Nunca, nunca, nunca se nos invitó a las adscritas a nada. Estoy hablando de 4 largos años, no era una cosa puntual. No éramos bien recibidas allí. En el planchero y otras estancias de servicio sí: a planchar, a lavar, a pintar el patio, a hacer arreglos y a ayudar en todo tipo de tareas, eso sí. Pero a merendar, ni en día de fiesta. Era de lo más chocante. Era absurdo. Era artificial. Era lo contrario de ser una familia. Sobre todo porque teníamos grandes dificultades de conciliación. Por ejemplo, por las mañanas, después de la oración y la Misa, no nos daba tiempo a ir a casa y desayunar antes del instituto. Pedimos si podíamos desayunar en el comedor (pagando el desayuno de nuestro bolsillo, ''of course''). Pues que nones. De ninguna manera. No se nos permitió, NI UN SOLO DÍA, y tuvimos que hacerlo por nuestra cuenta en la sala de actividades del club. El sabor a familia sobrenatural queda muy, pero que muy diluido en esa leche fría directamente del tetra-brick, antes de salir zumbando a clase. No se me olvida.
No soy la única que se ha percatado de que ''el grado de libertad que en general disfruta un numerario no se parece en nada al de una numeraria. Ni de lejos'' ([https://opuslibros.org/nuevaweb/modules.php?name=News&file=article&sid=24194 Dionisio]). [https://opuslibros.org/nuevaweb/modules.php?name=News&file=article&sid=24247 Ana Azanza] lo reivindica mucho. Y [https://opuslibros.org/nuevaweb/modules.php?name=News&file=article&sid=24255 no falta quien le da la razón]. Lejos de mí decir que los chicos se pegaban la gran vidorra, también tenían lo suyo. Pero no me cabe ninguna duda, ninguna, de que, en cuanto a libertad, nosotras estábamos mucho peor.
El control extremo de las mujeres y la mayor libertad de los hombres, es fundacional, e inherente a la caprichosa condición de la mujer: “''Tampoco veía muy claro el por qué desde que uno entraba al Opus Dei tenía que consultar absolutamente todo con la directora, incluso cosas de tipo cultural tales como si uno podía asistir a conferencias o conciertos. No poder decidir directamente sobre el terreno me hacía aparecer muchas veces como estúpida. Y además no entendía yo por qué las numerarias del Opus Dei teníamos que actuar de modo diferente al de los numerarios. Notaba yo mucho esta diferencia al trabajar en el Consejo de Investigaciones Científicas. Los hombres del Opus Dei gozaban aparentemente de gran libertad. Yo veía que ellos participaban en almuerzos, reuniones, seminarios, etc., cosa que las mujeres no podíamos hacer sin consultar primero y en cada caso con la directora, la cual en la mayoría de las ocasiones "no consideraba oportuna nuestra asistencia", ya que, entre otras cosas era una "pérdida de tiempo”''. ([https://opuslibros.org/libros/Tras_umbral/capitulo_4.htm Mª Carmen Tapia<u> - Tras el umbral cap. 4</u>])
Y es esta imperfección de la naturaleza femenina, la que nos lleva al siguiente punto.
== La naturaleza femenina ==
=== Parte 1 ===
Me gustaría comenzar este tema con el tan traído y llevado (pero no por ello menos significativo) punto 946 de Camino: “''Si queréis entregaros a Dios en el mundo, antes que sabios —'''ellas no hace falta que sean sabias: basta que sean discretas'''— habéis de ser espirituales, muy unidos al Señor por la oración: habéis de llevar un manto invisible que cubra todos y cada uno de vuestros sentidos y potencias: orar, orar y orar; expiar, expiar y expiar''.” Como todos sabemos (y si no, consúltese esta misma web), en sucesivas reediciones de Camino se alteraron algunos puntos políticamente conflictivos (alusiones al protestantismo, a masones, etc.) y se reestructuró la división en capítulos. Pero este punto permaneció inalterado. Qué les hubiera costado quitar el inciso de las narices, me pregunto. La respuesta es fácil: el inciso no se quitó porque el fundador seguía en sus trece. Véase más adelante...
Michael Wells ([https://opuslibros.org/libros/Mundo_secreto/capitulo_6.htm Mundo Secreto, cap. 6]) abre el melón de cuál es el motivo de tan restringida visión de la mujer y su misión en el mundo, y no es otro que la misma naturaleza femenina: “''Las mujeres reciben un trato injusto de Escrivá: hay una vena fuertemente antifeminista en Camino. "Ellas no hacen falta que sean sabias: basta que sean discretas" dice la máxima 946, más bien insinuando que la discreción les parecerá una virtud lo bastante difícil de conseguir.''” Esto es, señoras, somos unas cotillas, unas indiscretas, unas charlatanas. Nos va el comadreo, no lo podemos remediar. En dialecto opusino, es nuestro “defecto dominante”, así, como género. Debe ser que el cromosoma ''y'' contrarresta al cromosoma ''x''. Pobrecitas mujeres, yendo por ahí sin cromosoma ''y'', presas de los excesos incontrolables de sus ''xx''.
Pero quizás esta una visión un poco restringida, simplificada. Bien pensado, "basta que la mujer sea discreta", lo que en el lenguaje corriente y de todos los días se entiende como discreta, se puede interpretar en dos sentidos:
1)              Lo ya dicho. El defecto dominante de las mujeres es el cotilleo, estar en la pomada, el cotorreo, entrometerse en lo que no les llaman. Entonces esa debería ser su lucha principal, callarse.
No sólo callarse. Hacerse a un lado, no hacer sombra, eclipsarse, ''s`anéantir'', para que los que lleven la voz cantante sean los actores principales. Aquellos que sí tienen como misión “entregarse a Dios en el mundo”, “ser espirituales” y ser apóstoles (el punto 946 pertenece al capítulo “El apóstol”). (*modo irónico on* ¡oh, cielos! ¿quiénes serán? *modo irónico off*).
2)              Las mujeres no son inteligentes ni tampoco tienen que serlo. Van justitas. No os creáis “tan” listas, ni queráis entender. No queráis saber. Las mujeres tienen que saber lo justo para terminar el día, y hacer lo que se les dice. No tienen ni que saber por qué, con que lo sepa quien manda es suficiente. No andes preguntando. Molestas, y no te queda. Tú haz lo que te digan y ya.
Cualquiera de las dos, lamentable en grado sumo.
Isabel de Armas [https://opuslibros.org/libros/Ser_mujer/capitulo_4.htm da el siguiente testimonio], al que me parece que poca importancia se le ha dado, para lo que es:
“''Ocurrió en el año 1972, en el gimnasio Brafa de Barcelona cuando en el transcurso de un encuentro multitudinario -una de aquellas tertulias masivas que le montaron al Padre en los últimos años de su vida-, una joven numeraria, Montse C., médica de profesión, cogió el micrófono y espontáneamente -lo normal era consultar por delante la pregunta que ibas a hacer para que te dieran el visto bueno-, planteó a monseñor Escrivá:''
''-Dado que en las últimas décadas el papel de la mujer en la sociedad ha sufrido cambios profundísimos y cada vez son más las mujeres que ocupan cargos de responsabilidad en todos los ámbitos, ¿no cree que habría que revisar el punto número 946 de Camino, que dice: "...ellas no hace falta que sean sabias, basta que sean discretas"?''
''En medio de un cortante silencio, monseñor Escrivá comenzó a pasearse por el escenario muy agitado, y con auténtica furia, contestó con tono insultante e iracundo -la ira se desencadena por la creencia de que alguien o algo nos está agrediendo-:''
''- ¿Sabes tú lo que es ser discreta? Pues busca la palabra en el diccionario y te enteras, que buena falta te hace.''
''Y con un despectivo gesto -mezcla de rabia y desprecio-le sacó la lengua, dejando claro que quería burlarse de ella. Estaba furioso, no podía disimularlo, y le resultaba imposible controlarse''.”
(Véase que en 1972 seguía en sus trece, como digo más arriba.)
Es curioso, porque este episodio de furia que relata Isabel de Armas, que lo presenció, yo lo conocí, de oídas. Se me contó. Eso sí, me lo contaron en plan “Pedazo de corte que le pegó a esa tipa. Qué insolente, la tía. Le cerró la boca. Es que no había entendido nada, otra que no se entera.” Por supuesto, se me ocultó convenientemente que la pregunta venía de una numeraria, se me dijo que era alguien “de fuera”, que había ido “a pillar”. Un intento de troleo de tertulia, vamos. También recuerdo a una directora, de esas de la Delegación, hablando del episodio (dando una muuuy edulcorada visión de la reacción del fundador, que respondió, según su versión, con gran templanza y sosiego), y justificando que el fundador tenía razón, que la palabra discreción, según el diccionario, tenía una amplitud inmensa, enorme, era poco menos que un plan de vida de elevadísima categoría. Que qué más quisiéramos nosotras que poder llegar a ser discretas según el significado del diccionario.
Muy bien. Reto aceptado: <u>Discreción</u>, de la Real Academia de la lengua española:
<poem>1.          f. Sensatez para formar juicio y tacto para hablar u obrar.
Sinónimos: mesura, prudencia, circunspección, moderación, reserva, tacto, sagacidad, sensatez, tino.
Antónimos: insensatez, estupidez.
2. f. Don de expresarse con agudeza, ingenio y oportunidad.
3. f. Reserva, prudencia, circunspección.
Antónimos: indiscreción, imprudencia.
Ø    a discreción
1. loc. adv. Al arbitrio o buen juicio de alguien.
2. loc. adv. Al antojo o voluntad de alguien, sin tasa ni limitación.
Ø    darse, o entregarse, a discreción
1. locs. verbs. ''Militar''. Entregarse sin capitulación al arbitrio del vencedor.
Ø    jugar discreciones
1. loc. verb. coloq. jugar los años.
Ø    rendirse a discreción
1. loc. verb. ''Militar''. darse a discreción.
Ø    años de discreción
Ø    edad de discreción
Sinónimos o afines de discreción: mesura, prudencia, circunspección, moderación, reserva, tacto, sagacidad, sensatez, tino.
Antónimos u opuestos de discreción: insensatez, estupidez. Indiscreción, imprudencia.</poem>
Así que, resumiendo. Ser discreta es a) ser sensata a la hora de formarse un juicio; b) tener tacto a la hora de hablar, expresarse con ingenio y oportunidad; y c) ser reservada, prudente y circunspecta. Señalar la particularidad notable de que las expresiones que contienen la palabra discreción se refieren a someterse al arbitrio de otros y a rendirse sin reservas.
''Versus'' <u>sabiduría</u>, de la misma fuente:
<poem>1. f. Grado más alto del conocimiento.
2. f. Conducta prudente en la vida o en los negocios.
3. f. Conocimiento profundo en ciencias, letras o artes.
Sinónimos: saber, erudición, conocimiento, sapiencia, ciencia, cultura, ilustración, pericia, educación, instrucción, inteligencia.
Antónimos: ignorancia, desconocimiento.
4. f. noticia (conocimiento).
Sinónimos: noticia.
Ø  sabiduría eterna, o sabiduría increada
1. f. ''Religión''. El Verbo Divino.
Sinónimos o afines de sabiduría: saber, erudición, conocimiento, sapiencia, ciencia, cultura, ilustración, pericia, educación, instrucción, inteligencia, noticia.
Antónimos u opuestos de sabiduría: ignorancia, desconocimiento.<poem>
Entonces ser sabias, supone: a) tener el más alto grado de conocimiento; b) tener un conocimiento profundo en ciencias, letras, artes; c) tener una conducta prudente en la vida; d) tener noticia, conocimiento. También se usa Sabiduría en expresiones como mención al Verbo Divino.
Muy bien. Punto 946. ''"Ellas no hacen falta que sean sabias: basta que sean discretas" ''La mujer sabia (que no nos hace ninguna falta) ''vs''. La mujer discreta (que con eso ya nos llega), contraponiendo ambos significados:
a)              La mujer discreta basta con que se forme un juicio de modo sensato. Por el contrario, la mujer sabia está llamada al grado más alto del conocimiento, no se le limita el conocimiento.
b)              La mujer discreta ha de tener tacto a la hora de hablar, expresarse con agudeza y de modo oportuno. La mujer sabia ha de tener una conducta prudente, no sólo para expresarse, sino de un modo mucho más amplio, en la vida o en los negocios.
c)              La mujer discreta ha de ser reservada, prudente (moderada, sobria, cautelosa), término inequívocamente restrictivo. La mujer sabia debe alcanzar un conocimiento profundo en ciencias, letras o artes, lo que viene siendo lo contrario de restrictivo. Es una invitación a ahondar, investigar, descubrir, conocer sin tasa.
d)              Como consecuencia del significado sabiduría-noticia, podemos deducir que la mujer sabia ha de estar enterada, al día. La mujer discreta no necesita tal.
e)              Como ''bonus'', a raíz de las expresiones compuestas con discreción, ser discreta está relacionado con sometimiento y entrega. Las expresiones compuestas con sabiduría tienen una vertiente religiosa (Verbo Divino) que en la discreción no existe.
Pues va a ser que el famoso punto 946 '''sigue siendo una de las cosas más machistas''' que he oído nunca. Es más, después de acudir al diccionario, la cosa ha empeorado notablemente. Quedan confirmadas las impresiones iniciales. Ambas. Aquellas de que las mujeres lo que tienen que hacer es 1) callarse, apartarse, eclipsarse; y 2) no pretender saber o entender, basta con obedecer.
Ahora que lo pienso…. Si invocas el significado del diccionario para “discretas”, también habrá que usar el diccionario para ver cuál es nuestro defecto dominante, esto es, ser unas indiscretas, contra lo que más tenemos que luchar las mujeres. Veamos: <u>Indiscreta,</u> 1 que obra sin discreción; 2 que se hace sin discreción. No parece muy explícito, a ver si los sinónimos nos aclaran algo: curiosa, entrometida, fisgona, cotilla, habladora, charlatana, parlanchina, bocazas, ñonga, tapuda, imprudente, inoportuna, impertinente, inconveniente, intrusa, preguntona, reveladora, entremetida, incauta, irreflexiva, despreocupada, precipitada, temeraria. Vale, ahora sí se entiende. Vamos, que en la mente fundacional, tan amiga del diccionario, ese es nuestro carácter. Así son las mujeres, de la primera a la última (nótese que no hace excepciones, ninguna), somos como [https://www.josemota.com/portfolio-item/venancia-lengueta-la-viejal-visillo/ Venancia Lengüeta, la vieja`l visillo]. Mayormente.
Así que la mujer es un ser endeble, es meticona, cotilla. Hay que darle orientación, explicarle las cosas para que se forme un juicio recto y prudente (pobre, debe ser medio tonta). Pero no sólo eso. En el OD existe la mentalidad de que la mujer es débil y hasta vana y caprichosa. Todo esto lo extraigo de numerosos testimonios se pueden leer en esta web, y de mi propia experiencia. Y la tal experiencia tiene relación con el título de estos artículos: Los numerarios me explican cosas. Concretamente me explican cómo somos las mujeres.
Lo que viene a continuación es completamente verídico, doy fe, lo avanzo porque parece increíble. Un numerario sacerdote - digo bien, numerario sacerdote-, bastante joven (no llegaba a los 30), en el centro de estudios, nos dio una serie de meditaciones sobre cómo somos las mujeres. No era el sacerdote titular, se ve que le encargaron tal misión. Concretamente recuerdo como si fuera ayer la meditación sobre cómo sentimos en nuestro corazón la mujeres, '''cómo es el corazón de las mujeres''': “¿Habéis visto alguna vez esas cintas pegajosas que se emplean como trampas para las moscas? Esas que se cuelgan del techo y ahí se pegan las moscas. Pues así es el corazón de las mujeres.” No paró ahí la cosa, debió de parecerle poco. Se animó, y añadió “Pero en vez de estar colgada ahí sin más, esperando a que lleguen las moscas, es como si la cinta la cogieras e hicieras así con ella *se pone a hacer molinetes*. Así es el corazón de las mujeres. Se les pegan todas las moscas. Pero es que las van buscando.” Se partía de risa. Os aseguro que la meditación fue tal cual. Y lo peor es que las asistentes también nos reímos. Nos pareció de lo más gracioso, y sin más lo aceptamos: nuestro corazón es pegajoso, y está en nuestra naturaleza llenarlo de mierda a toda velocidad. Vamos buscando problemas. Vamos buscando podredumbre. A posta. Por cierto, que la meditación siguió, y ahí vino la justificación de que se nos vigilara tanto, de que nuestra vida estuviese regulada a nivel de detalle, de que las directoras fueran las más fieras supervisoras (“para que seáis mujeres de bien”), y lleváramos una vida tan severa en pormenores como los [https://opuslibros.org/nuevaweb/modules.php?name=News&file=article&sid=24211 que describe Mediterráneo].
No fue la única vez que un numerario sacerdote me ilustraba sobre la naturaleza femenina, pero sí fue la más salvaje. Recuerdo otros que daban por descontado que nos importaba demasiado la cosmética y el arreglo personal, y que eso nos alejaba de la vida espiritual. Esto hablándole a puras numerarias, de las de falda a media pierna, manga, día establecido para lavar el pelo y gasto ínfimo en artículos de droguería (véase apartado 4: inferior calidad de vida). Insistían enormemente en que no te dieras caprichos. Que no te dieras compensaciones (¡como si tal cosa fuera posible! ¿He mencionado ya que no nos tomábamos ni un café y nos controlaban hasta la calidad de las compresas? ¿Es que te crees que estás hablando a la SV?). Otras veces te explicaban las cosas descendiendo a pormenores, como si fueras cortita. No son de extrañar estas impresiones que describe [https://www.opuslibros.org/nuevaweb/modules.php?name=News&file=article&sid=24621 Salypimienta]: “''Es curioso notar que muchos de los numerarios siempre se dirigen a las mujeres como si se tratara de seres inferiores.''”; “''Algunos usan ademanes y palabras para hacerse entender como si la mujer sólo hablara en arameo y él tuviese que explicarse en castellano.''” [http://opuslibros.org/nuevaweb/modules.php?name=News&file=article&sid=24702 Y también]: “''No es sólo lo de verte a los ojos, tanta afectación al hablar también es muy incómoda. Yo incluso diría que el trato en general de los numerarios hacia las mujeres es rudo. Cuando no, hablan como si estuvieran dando una cátedra, llegando incluso a parecer soberbios.''” Asimismo [https://www.opuslibros.org/nuevaweb/modules.php?name=News&file=article&sid=24738 Stoner] observa: “''En algunos numerarios hay una actitud un poco machista, y la verdad es que creo que heredada del santo Fundador. Mi percepción es que el machismo está más extendido entre los sacerdotes''.” Coincido.
Y no sólo. Yo, feliz de mí, pude disfrutar de la experiencia incomparable de que otros numes -no sacerdotes-, también me explicaran las cosas. Qué afortunada soy. Concretamente [https://opuslibros.org/nuevaweb/modules.php?name=News&file=article&sid=28439 cuando trabajaba en Gestoría], un nume que vivía en uno de los centros que servíamos, pensaba que podía hacer nuestro trabajo mejor que nosotras. Era el tal uno que se había encargado de la intendencia en campamentos de chavales (he aquí la fuente de su ingente sabiduría). Se quejaba del precio de las cosas, que él lo había conseguido más barato, que no sabíamos comprar, que estábamos mal organizadas. (Obviamente estas noticias nos llegaban indirectamente, por la vía reglamentaria) Lo que menos se imaginaba él era que yo lo conocía personalmente, concretamente habíamos coincidido más de una vez antes de pitar (''it`s a small world, you know''), así que sabía perfectamente de quién nos llegaban las críticas (es el día de hoy que recuerdo su nombre). Claro que sí, chaval, es lo mismo, lo mismito, dar de comer a chiquillos de 9 a 13 años, diez días de vacaciones en un campamento, excursión va y excursión viene, que dar de comer a adultos que viven en su casa, durante su vida diaria y normal. Vamos a poner en los centros todos los días pasta, arroz con cosas, bocadillos de panceta y huevos fritos con patatas. Y salchichas a la hoguera. Así un día y otro. Verás que bien.
=== Parte 2 ===
Este tener que explicarnos todo (qué cortitas somos, de verdad), este control exhaustivo, y este llevarnos de la manita para todo, tiene mucho que ver con un aspecto que también se ha comentado mucho en la web: la infantilización. Yo no digo que en los hombres no se dé nunca (se han comentado casos), pero en las mujeres la infantilización llega a cotas máximas, y es una característica muy pronunciada en muchas mujeres que viven en ambientes internos. Cuanto más controlado es el ambiente (casas de numerarias, centros de estudios, clubs de bachilleres, colegios del mundillo, etc.), mayor es la infantilización. Y sobre todo las nax…
Lo de las nax es sangrante (una vez más). El fundador las llamaba “mis hijas pequeñas” (por cierto, parafraseando a Antonio Moya, ¿Alguien tiene alguna duda de que decir "mis hijas pequeñas" es otro modo de decir "mis hijas las tontitas", las lerdas, las que no dan para más? Pueseso). Y efectivamente así las consideraba: unas crías, como las adolescentes, con sus caprichos, y sus celos, y su falta de raciocinio. Con su mentalidad pueril. Pero las nax no eran infantiles por su naturaleza, o por su origen. Se las intentaba infantilizar a posta, y con frecuencia se conseguía. Se las tenía encerradas en la cocina y el planchero (¿qué raro que no “tengan mundo”, no?). Se les prometía una educación que no se les daba nunca. No tenían tiempo ni de leer, mucho menos de instruirse. Porque trabajaban 12 horas al día/7 días a la semana. O más. Así que luego son infantiles, como niñas, no saben nada, su mundo es muy pequeño, no entienden. ¡Ya te digo! Bastante me parece que tantas de ellas hayan llegado a adquirir la madurez suficiente para darse cuenta de su explotación. Unas auténticas heroínas.
Pero la infantilización nos afectaba a todas, a todas. Es el día de hoy que yo misma me sorprendo con frecuencia de la madurez del pensamiento de una compañera cualquiera del trabajo, de una amiga de una amiga, de una señora que pasaba por ahí. La señora más normal, que abre la boca y emite una opinión tan pensada, tan completa y tan original (y que no tiene por qué ser complicada), que me pasmo. Me ha marcado tanto el convivir (y hasta criarme, si me apuras) entre mujeres infantilizadas, en las que todo es blanco o negro, que no hacen más que repetir consignas, que visualizan todo, todo, todo, bajo el mismo y único prisma, que se lo dan todo masticado y no son capaces de ver más allá, apocadas (la ambición está vetada, inclusive la “ambición buena”), ñoñas, dependientes, que les importan memeces…, que todavía a día de hoy que no estoy acostumbrada. No me acostumbro a valoraciones sin el estilo “martillo de herejes”, estilo que me imbuyeron diligentemente con todo detalle. Crecí con esta idea sobrentendida: la de que las mujeres no tienen profundidad de pensamiento, ni se dan cuenta de las implicaciones de las cosas. Que tenemos que acudir a criterios de otros, criterios que nos son dados de lo alto, por seres pensantes, que saben más. Que no nos podemos fiar de nuestro propio criterio. Que no me puedo formar una opinión, pues fácilmente me equivocaré. [https://www.opuslibros.org/nuevaweb/modules.php?name=News&file=article&sid=28332 Es una de esas cosas que me imbuyeron]. Y todavía no estoy segura de haberme librado de ella completamente.
Tiene todo el sentido asociar este fenómeno con el más rancio machismo, pues ya Mary Wollstonecraft habla del mecanismo de infantilización de la mujeres, -que en su época eran un mero adorno cuya misión en la vida era criar hijos y llevar la casa-, en una obra tan suuumamente “extremista” “fanática” y “sectaria” (''Vindicación de los derechos de la mujer''), que propugna nada más y nada menos que la igualdad entre hombre y mujer apoyándose en la religión y en la idea de que Dios nos hizo a todos iguales, considerando un beneficio social la presencia de mujeres en todos los ámbitos (bua, tía, rompedor total. Qué modernaco, no me extraña que la llamen feminazi y cosas peores). Y para ello lo que proponía era meramente que se le diera la misma educación a las mujeres que a los hombres. ¡Jatetú que '''algo tenía que ver la sabiduría'''…! (y no lo digo con segundas… Ejem, ejem,… punto 946). Bueno, pues esto, esto que ve ya tan claramente la madre de Mary Shelley en 1792 (y reitero que no reniega del aspecto religioso, antes al contrario), resulta que el fundador casi 200 años después, en 1972, todavía no había llegado a aceptarlo: que no seáis sabias, con discretas os llega. Conocimientos limitados e infantilización es lo adecuado para las mujeres.
Infantilismo. Candor. Estrechez de miras. Vivir en una burbuja. El efecto es mucho mayor si vienes del ambiente OD, si has crecido en el “mundillo”. Es un pez que se muerde la cola, ya que quienes te forman, en los centros y en los colegios, a su vez han pasado por el mismo proceso. Ni ven más allá ni tienen capacidad para hacerlo. Y te lo dan todo ya filtrado, pensado, masticado y digerido. Estupendo para hacer de las conciencias un instrumento inútil y dormido (y a la vez un instrumento tiquismiquis y picajoso, fuente de sufrimiento baldío). Esto en la SM se multiplica por mil, ya que en todo y para todo se ha de consultar, seguir criterios, preguntar. No se mueve un pie sin permiso explícito de las directoras. Y llega un momento, a base de práctica en la dejación de criterio, que ya no sabes ni formarte una opinión. Fomentar el borreguismo como algo excelso y deseable, de buen espíritu, es lo que tiene. Que al final, a poco que un tema sea algo importante, ya no sabes ni razonar, ni tampoco te atreves. La misma actitud, repetida a lo largo del tiempo, llega a producir que te sientas perdida, hasta que te orientan cómo hay que pensar en ese tema. Es lamentable. Hay niños chicos que tienen más criterio propio que una mujer adulta del OD.
Un aspecto muy frecuente de esta infantilización es la ocultación de información. Hasta en aspectos nimios, insustanciales, que no pasaría nada si los supieras. O incluso que sería mejor, mucho mejor, si los supieras. Pero es ya tanta la costumbre de no dar información ninguna, que se pasan de frenada. Os voy a poner un ejemplo: ya he contado como en el centro de estudios se hizo una excursión, UNA, a la montaña. Pues bien, esta excursión, que obviamente estaba proyectada, no se avisó. El mismo día se le dijo a la gente que se pusiera ropa de excursión (por cierto, grupo de cincuentaypico chavalas en una frecuentada ruta de montaña, todas con falda hasta media pierna, finales de los 80, nada raro ni llamativo por aquí, circulen por favor), las hicieron subir a un autobús con su bolsita blanca de los bocadillos, y partieron rumbo a lo desconocido. No supieron dónde iban hasta que llegaron. Todo con la excusa de dar una sorpresa. ¡Qué bonito! ¡Y qué práctico para la planificación! Las hubo que tenían citas diversas (amigas, médicos, trámites, lo que fuera), a las que no acudieron (os recuerdo que no existían los móviles). Las hubo, como la menda lerenda, que tenían que trabajar y se quedaron sin excursión, pero que, si me lo hubieran dicho con antelación, igual, a lo mejor, quizás, lo digo como idea oyes, pues lo mismo hubiera podido cambiar turno o pasarlo a otro día, ya sé que es un poco descabellado, llámame loca. Me enteré de que hubo excursión a toro pasado. ¡Más contenta me puse! O, que si no tienes calzado adecuado y tienes que conseguirlo, pues igual la mejor hora no es a las nueve menos cuarto de la mañana con el autobús en la puerta. O que si sabes que vas al campo en pleno mes de mayo o junio, igual te llevas los antihistamínicos y el inhalador por si acaso. Pequeñas minucias sin importancia.
Pues si se ocultaban cosas así, sin importancia alguna, ni os cuento lo que se ocultaba que sí tenía relevancia. Ejemplo paradigmático, el secretismo que rodea la salida de personas del OD. Que un día los ves y al siguiente no están. Que si vas a preguntar a dirección, se encogen de hombros (yo lo más que recibí como explicación fue un “ya sabes”. Pues no, no lo sé, por eso pregunto. ¿Me tienes a oscuras y luego tengo que saber?). Lo peor es que llega un momento en el que ya ni preguntas. ¿Que ves a una llorando por los pasillos? Tú calladita y haz como si nada. Como mucho chívate, pero no preguntes. Y si ves a otra vomitando a dolor, tú ni te inmutes. Nunca preguntes qué le pasa. No quieras saber qué pasó con unas joyas que entregaste. No preguntes por qué aparecieron pintadas en la fachada. Jamás preguntes qué ha dicho el médico en la última consulta (la tuya propia). ¿Te suben la medicación? Te la tomas y punto, no quieras saber por qué. Hazte la tonta cuando una compañera desaparece. Nunca, nunca, preguntes en base a qué se ha decidido algo. Hazlo y ya está. Ellos saben más.
Pero no, te tienen como a una niña pequeña, pobrecita, no hace falta que sepa lo que ha pasado, no hace falta que se entere, que viva en la feliz ignorancia. Tengo un recuerdo muy preciso de aquella ocultación de información, que era amplísima, y me ha hecho un daño muy concreto a lo largo de mi vida, siendo una de esas cosas contra las que he tenido que ponerme de pie y luchar: tanto para no aceptar la carencia de información, como para no practicarla yo misma.
La ocultación de la información, y su aceptación, una vez que te das cuenta, implica que aceptas que quien manda sabe más, que ya conoce las cosas quien las tiene que conocer. Que ya decide las cosas quien las tiene que decidir (¡y con gracia de estado! ¡Qué suerte la mía!). Que tú no tienes que saber, ni que conocer, sólo obedecer. Esta actitud asumida, una vez fuera, en el auténtico mundo, es nefasta. Por ejemplo, si se abordan las relaciones laborales con este freno de mano puesto, ni os cuento las bofetadas que te puedes pegar (que me lo digan a mí). Cualquier relación jerárquica de la vida, vivida con este mecanismo automático en la conciencia, está abocada al abuso y la explotación. Incluso las relaciones no jerárquicas. Como no te espabiles y te sacudas el yugo de la infantilización, eres carne de despotismo y de engaño.
=== Parte 3 ===
Pero no queda ahí la cosa. Las mujeres no sólo somos unas bocazas sin seso, unas debiluchas caprichosas con el corazón lleno de podredumbre, a las que hay que llevar de la manita. La mujer es un ser sensual por naturaleza: es un peligro para sí misma, y al mismo tiempo tentación para los santos varones. También somos la perdición de los hombres, jobar, es que no libramos una. Debemos ser el compendio de todos los males. El “Juegos Reunidos” de todos los defectos posibles...
A ver, por qué si no lo de dormir en tabla. No podemos dormir en colchón, como nuestros pares varoniles, porque la concupiscencia de las mujeres es muy superior a la masculina (¿A nadie se le ocurrió que precisamente la cadera femenina es un gran, gran impedimento para dormir en un tablón? Porque lo que es a mí no se me despinta). ¿Y lo de fumar? Quita, quita, prohíbeselo, que se vician. Ni beber ni fumar, qué feo es eso en una mujer (los hombres, antes de la ley seca de D. Álvaro, bebían con manguera y fumaban como cosacos, y si no lo creéis daos un paseíto por la web. Estaba hasta bien visto, cosa de machotes, claro que sí. Añádele unas cuantas palabrotas bien colocadas y ya tienes al numerario promedio español de la época de la gran expansión).
Que no te puedes tumbar en la piscina. Ni en el río, ni en la alberca, ni en ningún sitio. Ni siquiera en tu tablón, si no es hora de dormir. Eso de descansar y relajarse debe ser deletéreo para el sexo débil. Poco menos que mortífero. Duchas de alcachofa (resulta que me he enterado de que es criterio porque lo he leído aquí. Y el porqué. Ni se me había ocurrido, me parece de mente retorcida). Dormir aplastando la cadera contra una tabla, si duermes de lado. O si te pones boca arriba, marcando bien el arco lumbar: para una lordosis crónica, ideal. O si te pones boca abajo… Somos mujeres, ¿tengo que especificar más? (¡pero qué obsesión contra el descanso de las mujeres! ¿Es que no pueden estar tranquilas y a gusto ni un rato?) Horario estricto de llegar a casa. Nunca dormir dos en un cuarto, bajo ningún concepto, ni transitoriamente, aunque para evitarlo tengan que dormir en la mesa del comedor (casos se han dado). Se quitaron los pestillos de los cuartos, nadie se aísla bajo ningún concepto. Y es que el pecado de la carne debe ser inevitable para las mujeres, algo parecido al cotorreo, que es que no lo pueden evitar, todas son susceptibles de padecer furores uterinos inexplicables. Hay que reprimirlas, e impedir que sean ocasión de pecado. Hay que taparlas. Siempre con manga, hasta en verano. Hay que resguardar el globo terráqueo con faldas de amplios vuelos.
(Nota al margen: sin ser yo particularmente enemiga de las faldas, es más, me gustan, pero nunca entendí que los pantalones estuvieran prohibidos. Así: prohibidos. ¿Por qué? ¿Por tradición? ¿De qué tradición estamos hablando? Los romanos llevaban toga, cosa parecidísima a un vestido. En la antigüedad todos, hombres y mujeres, llevaban faldas (túnicas). Hasta en la Edad Media, si me apuras, era mucho más corriente la túnica que los pantalones. Entonces, ¿la tradición española de los años 30? ¡Cuánta universalidad! Bien se ve que no hacen falta aggiornamentos -corramos un estúpido velo sobre la autorización de pantalones a mediados de los 90. No puedo dejar de deducir que la prohibición de los pantalones era una obsesión particular del fundador, y que estaba fundamentada en un concepto equivocado de la modestia y el recato. Pues una cosa te digo, igual no es problema de la prenda, [https://www.vanitatis.elconfidencial.com/estilo/moda/2022-07-21/brad-pitt-posa-en-falda-nueva-tendencia-masculina_3464579/ sino de la percha]. O de la [https://www.opuslibros.org/nuevaweb/modules.php?name=News&file=article&sid=24185 misoginia], que también.)
Con velo y con medias en la iglesia por mucho calor que haga (recuerdo haber ido un coro del centro de estudios a cantar en una iglesia pública en pleno mes de agosto y no llamábamos naaaaada la atención). Con medias el día de fiesta A, todo el día, una fiesta A se merece eso y más. Los bebés, de lejos, ni mirarlos, y mucho menos cogerlos, que ya se sabe que el corazón de las mujeres enseguida se ablanda y les entra algo así como una vehemencia materrrrrrnal exasperada. Y hay que dejar los nervios al otro lado de la puerta ¿entendido?, aquí no estamos para aguantar histerismos.
(Por cierto, ahora que recuerdo, no sólo los numerarios me explican cosas. También los supernumerarios me explican cosas. Y una de las cosas que explicó un señor supernumerario desde su cátedra médica, que se ve que las mujeres adultas necesitamos taaaantas explicaciones sobre cómo es el corazón de las mujeres, hay que ver, pues fue que el corazón de la mujer anhela ser madre. Y una mujer tiene que evitar cometer errores como por ejemplo establecer una relación con alguien que no puede “darle hijos” -así fue su expresión-, ya que necesariamente la mujer será infeliz. Porque si no eres madre serás infeliz. Así, como principio. Ahá. Claro que sí, guapi. Qué amplitud de miras. Hay tantos, pero tantos errores ahí, que no sé ni por dónde empezar.)
(Otra nota al margen: paradójicamente a los hombres del OD se les han tolerado mucho más que a las mujeres los deslices sexuales. Incluso a los numerarios. Deslices de cualquier tipo. De cualquier tipo. No voy a ponerme a buscar ejemplos en la web pero aquí hay testimonios de todo: desde tener un vicio privado, hasta el nume que sale a ligar por los bares, tiene novia, o visita lupanares. Y de supers que ponen los cuernos, mejor ni hablar. Y cuando lo confiesan, como el hijo pródigo: los mandan a otro lado y a empezar de nuevo. A buenas horas se le iba a perdonar a una numeraria (o agregada,) que hubiera tenido un novio secreto, una aventura fugaz, un vicio sexual del tipo que fuera. ¡Si el mero pasar una noche fuera del centro era un pecado y una infracción gravísima! ¡Una noche que te quedabas tirada, que el transporte no te llevaba, y las advertencias eran de comisión de pecado mortal y amenaza de expulsión! Y qué decir de las supers, que no eran ni personas. Se las inculcaba que tenían que ser el felpudo de sus maridos, y a tragar con todo. Con todo: amantes, maltrato, lo que sea.)
Y luego están las nax. Una vez más, rizando el rizo con las nax, que deben ser más menesterosas de lo normal, pobrecitas. Que no tengan contacto con los proveedores, que en cuanto te das la vuelta se escapan con el lechero o con el panadero (estos han visto demasiadas veces “[https://es.wikipedia.org/wiki/Las_que_tienen_que_servir_(pel%C3%ADcula) Las que tienen que servir]”: “''que yo, si no como persona, al menos como huevero, me merezco una explicación''” Con esa escena me parto de la risa). (Por cierto, no sé dónde andarán esos especímenes tan irresistibles: en la concepción fundacional el frutero debe ser Brad Pitt y el técnico de la lavadora Denzel Washington. Jobar, el frutero de mi barrio es un escuchimizado, no se vale ¡Es una injusticia! ¡Todos los proveedores buenorros van a los centros del OD! ¡las demás también tenemos derecho! … Vale, voy a dejarlo ya, que me estoy divirtiendo demasiado). Ah, y tampoco pueden interferir en su acrisolado campo de visión imágenes sugerentes (¡¡¡los brazos no, los brazos no, que me pierdo!!!)… Estas precauciones suplementarias con las nax, no me cabe duda, se debían a que se las consideraba “más débiles” y a que, en el fondo, se era consciente de que no es natural, ni sano, tener a un grupo de personas trabajando muchísimas horas al día, todos los días de la semana, y encerradas entre cuatro paredes.
Las mujeres no valemos la pena. Somos seres caprichosos y sensuales. Somos la perdición de los hombres. Además no somos para tanto... ¡Si la mayoría somos feas! La que no es fea ya, se volverá fea. Y gorda (no como ellos, que a los 60 y pico son todos como George Clooney y Lenny Cravitz juntos). En serio se les dice eso a los hombres del OD. En serio. Pero con la mejor intención, ¿eh?, si es para “ayudar” a su perseverancia:
*      [https://www.opuslibros.org/nuevaweb/modules.php?name=News&file=article&sid=28126 Rosarigasino]: “…y ''separarme lo más posible del sexo femenino, porque "son todas p..." (literal, ¿eh?!!! y todos los insiders y ahora ex outsiders de la sección de varones bien sabemos cómo se fomentaba el sexismo dentro de los cuatro muros de los centros''.”
*      [https://www.opuslibros.org/escritos/sexualidad_adri.htm Adri]: “''A las mujeres de partida se las considera unas "magdalenas calentonas" fuente del deseo prohibido para los sagrados aristócratas de la inteligencia (¿o será de la necedad?) y ahí nomás se las pone a dormir sobre una tabla, se les dan las tareas más duras, y se les exige el doble nada más que por su condición de féminas; y a los varones se les aplican toda clase de técnicas coercitivas para hacer ver que las damas son horribles, que con el tiempo se ponen gordas y fofas, que ser casado es peor que ser numerario y ahí "hasta se tiene menos libertad"..''..”
*      Pero cómo van a considerarnos seres humanos, si les enseñan esto ([https://www.opuslibros.org/nuevaweb/modules.php?name=News&file=article&sid=585 Thomas Cook]): “''Mientras, aprendía a ir por la calle y "cuidar la vista" (anda que la frase se las trae), aunque de vez en cuando iba a la charla fraterna y contaba cosas como que en el autobús le había visto la nuca a una chica y me recomendaban que le rezara jaculatorias a la Madre del Amor Hermoso. Y recibía consejos como el de, cada vez que veía a una tía que molaba, pensar que también tiene ventosidades y defeca sentada (utilizo tecnicismos, que queda más fino).''” (por cierto, que me he partido de risa con esta colaboración).
*      [https://www.opuslibros.org/nuevaweb/modules.php?name=News&file=article&sid=15023 Limonero]: “''A ellos les dicen, que nosotras "nos regimos por las hormonas y no por la cabeza", por lo que razonar con nosotras es inútil''” (¡Ojo al dato, que habla una super! Por cierto, ¡menudo testimonio!).
*      [https://www.opuslibros.org/nuevaweb/modules.php?name=News&file=article&sid=28327 Eliad] relata lo que sucede cuando cambias la idea de que las mujeres son seres humanos con los que se puede incluso hablar, por la de que son algo pecaminoso en sí. Ya os hago el spoiler: que donde no había problema alguno, crece una obsesión malsana que te trae a mal traer. “''puedo decir con seguridad que la tortura que he sufrido durante años fue debida a la deformación recibida en el opus sobre este tema”;”'''' ''''lo que realmente hace es provocar conflictos falsos de conciencia, escrúpulos, y en definitiva puede llegar a convertir personas normales y limpias en personas obsesas y enfermas''”.
Esta ola también nos llegaba a nosotras, pues con frecuencia el sacerdote en la meditación nos decía que no podíamos ser ocasión de pecado (insisto, estas meditaciones del centro de estudios donde sólo había puras numes decorosas al máximo, cualquiera diría que nos pasábamos el día paseando por la playa en bikini). Había auténtica obsesión con no dar lugar al sextoynoveno, siquiera de pensamiento. Por nuestro aspecto. Por el contacto con los chicos. En presencia de chicos cualquier muestra de desenvoltura (mera desenvoltura, no estamos hablando de descaro e impudicia), es origen de Diossabequé. Se ha de tener una actitud apocada. ¡Por Dios! Si hasta se nos instaba a confesarnos de poder haber sido, '''involuntariamente''', ocasión de pecado. Debíamos ser todas irresistibles. El famoso centro de estudios de las top-models.
*      [https://www.opuslibros.org/nuevaweb/modules.php?name=News&file=article&sid=25082 Salypimienta]: “''El calzado también tiene sus normas: zapato cerrado de tacón normal. Esto quiere decir que no tacones de aguja, ni de más de 8 cms. de alto, de preferencia de tipo mocasín o zapatilla. Olvídate de las sandalias, la explicación es que uno no puede ir enseñando piel porque puedes desatar la imaginación pornográfica de los hombres (¿con algo tan feo como son los pies?). Así como la Obra actúa de manera completamente machista dando a entender que las mujeres somos todas unas histéricas incontrolables que olemos mal, que vivimos a merced de los cambios hormonales, que estamos completamente discapacitadas para pensar fríamente y somos unas concupiscentes. También discrimina a los varones porque actúa con ellos como si todos fueran unos sexópatas incontrolables a los que es mejor mandarlos a darse duchas continuas de agua fría y recomendarles guardar la vista de tal manera que sólo vean al suelo porque corren continuamente el peligro de perder la vocación por culpa de una mujer ya que “Jalan más dos tetas que un par de carretas”. ¡Qué injusticia!, por lo menos a los varones de Casa que yo conozco (los que ya salieron y se acostumbraron a la vida real), son señores totalmente normales incapaces de ningún desfiguro.''”''''
*      [https://www.opuslibros.org/libros/anexo_historia/capitulo_15.htm M. Angustias Moreno] : “''Por austeridad, por necesidad de una ayuda exigente a esa lucha de continencia y pureza, en la Obra las mujeres duermen en tablas. Los hombres no. Ellos, según Monseñor Escrivá, después de un día de trabajo intenso necesitan descansar bien. Intensidad que en el caso femenino parece carecer de importancia. A ojos vistas el trabajo de las numerarias es bastante más cansado que el de los numerarios, al menos físicamente. Los numerarios pueden dormir los días que les parezca oportuno hasta la hora que quieran; las mujeres, no. ¿A qué todo eso? ¿Qué es, realmente, lo que el Padre se propone con ello? ¡Demasiada discriminación! entiendo yo''.”
Y sobre el aspecto: “''Por otra parte, los hombres del Opus Dei no tenían distintivo externo alguno. En cambio, las numerarias teníamos que arreglarnos de una manera que no era la común entre las mujeres de esa época. En los años 1949 y 1950, tuvimos que cambiar bastantes cosas en nuestro aspecto externo: por ejemplo, una chica joven tenía que recogerse en un moño o algo semejante el pelo largo y suelto, cosa nada corriente en una chica de aquellos años. Yo llevaba el pelo largo y suelto, y me advirtieron que "era mejor" que me lo recogiera. Naturalmente pregunté la razón de semejante cambio y me dijeron que no teníamos que parecer atractivas a los hombres. Recuerdo muy bien que éste fue mi primer acto de obediencia.''” Prueba es de que las mujeres somos pecados con patas: los hombres no pueden contenerse al contemplar nuestras luengas melenas ondeando al viento, parece ser. ¿Qué diferencia hay entre esta norma y la musulmana de llevar la cabeza cubierta? Poco se llevan, el principio es el mismo.
Eso me recuerda a lo del velo. Que hasta no hace tanto se llevó. Yo lo llevé. Era una memez y una incomodidad que, por cierto, distraía de la oración, y no poco. ¿Por qué carajos llevar velo? ¿Hay una razón como la de los musulmanes? Porque si no es una razón como la de los musulmanes, que lo lleven los hombres también. Y además, si estamos sólo mujeres, ¿qué hay que ocultar? ¿Por respeto? ¿Qué respeto? ¿A quién respeto yo más llevando velo? En todo caso sería lo contrario: entras en un sitio y te descubres. No es de buena educación llevar sombrero en un interior. ¿Por delicadeza? Qué delicadeza, qué significa eso, explica. Porque a mí la única razón que me dieron es que lo dijo San Pablo. Que dijo San Pablo que en una reunión de hace dosmil años las mujeres iban cubiertas. ¿Por eso? ¿En serio? Pues hagamos todo, pero todo, todo, como en época de San Pablo. Los hombres con túnica, viajando a caballo, y que nadie tome antibióticos.
Yo me he centrado en el mundo de las numes, porque es lo que conozco. Pero las supers también tienen lo suyo, las pobres, y no hay más que darse una vuelta por la web para darse cuenta. El sometimiento a sus señores esposos, vía directoras, es total. Tienen que aguantar carros y carretas de fulanito (el marido) porque “su camino a la santidad se llama fulanito”. Las supers no interesan como personas, interesa el fruto de su vientre. Hay auténtica obsesión con el número y regularidad de los embarazos.
*    [https://www.opuslibros.org/nuevaweb/modules.php?name=News&file=article&sid=28204 Robredal]: “''Los numerarios/as recibíamos, durante el centro de estudios y como formación previa y por tanto muy alejada de la realidad, una serie de charlas sobre la labor de san Gabriel, comentando las correspondientes glosas y experiencias. Charlas que recibíamos, en torno a los 19-20 años, con bastante asombro y algo de curiosidad. En mi caso nos las impartió, sin preguntas posibles, un personaje muy singular. Se trataba de un médico con aspecto del anterior régimen, que habitaba en la ciudad donde hice el centro de estudios, lugar en el cual nos concentrábamos un ciento de estudiantes de toda España que íbamos a la obra corporativa por antonomasia. Tal sujeto señalaba, con peculiar voz y entre otras cosas llamativas, cuál debía ser la media de hijos en parejas supernumerarias: 10 (de media)''.”
Doy fe de que la formación nuestra para atender supers era así. Recuerdo como si fuera ayer una charla que nos dieron, ya acabando el centro de estudios. Una charla especial, era de una de la Delegación. Y la tal nos dijo, literalmente: “a las supernumerarias, el primer año de casadas, hay que atarlas muy corto.” Y luego insistía “muy, pero que muy corto”. Yo, mema de mí, no entendía a qué se refería. Me lo tomé así, en general (ya me parece bastante malo, también te digo, andar restringiendo y poniendo cortapisas, así en general, a una persona que con toda su ilusión está empezando un proyecto de vida y amor). Leyendo esta web me he dado cuenta de que de lo que se trata es de presionar, presionar y presionar, cuando no es que si ya están embarazadas, es el débito conyugal, que atiendan a la casa y al marido, y no nos olvidemos de la aportación, que les duela, si no, no vale. A ver si conseguimos que sea “muy de casa”.
Úteros andantes, eso son las supers, y eso es lo que más interesa. Se les anima hasta a arriesgar su vida y su salud. Luego vienen las familias numerosas, numerosísimas, cuya atención es absolutamente incompatible con el cumplimiento de las normas. Las que lo intentan de verdad, acaban desquiciadas, y más quemadas que la moto de un ''hippie''. La prole queda desatendida. Pero no hay problema, ahí es donde entran al quite los colegios del mundillo y los centros de SanRa, “acogiendo” tan amablemente a esos niños y adolescentes abandonados a su suerte, a los que sus padres no pueden hacer caso:
*  “''Con 14 años, y menos, pues me hicieron funcionar como si fuera de la obra desde los 13 que hice una convivencia,... yo soy una persona entusiasta, entregada, hiperactiva, ilusionada, con amor por los débiles,  y también y sobre todo 3ª hermana de una familia numerossíiiiima, por lo que era urgente y necesario que alguien me tuviera en cuenta fuera de casa porque dentro no daba tiempo... ¿me explico?, o sea, era CARNE DE CAÑON''.” ([https://www.opuslibros.org/nuevaweb/modules.php?name=News&file=article&sid=16029 Patalibre]).
*  “''Como casi todas tus compañeras adscritas, perteneces a una familia numerosa, alegre y conservadora… De esas en que los hermanos mayores cuidan de los pequeños… De esas en que las madres van a una convivencia anual de siete días, a un curso de retiro de casi cuatro, a un círculo semanal de una hora y media, a un retiro mensual de tres, a uno “interno” de vez en cuando, a contar su vida y milagros cada quince días, a dirigirse espiritualmente con un sacerdote que la retiene entre 30 y 45 minutos en el confesionario cada semana, más dos horas esperando turno… A multitud de reuniones, cafés, conferencias, cursos de padres encargados, epis, blas, eres, snips, optimist, etc… Poco tiempo queda de ocuparse, además, de esa numeraria mini, que tiene en casa, de verte al fondo de los ojos y percibir que cada día se te va empañando el alma, de adivinar las burlas y desprecios de tus compañeras de curso. Siempre tuviste fama de redicha y empollona, ahora además beata y opusina…”'' ([https://www.opuslibros.org/nuevaweb/modules.php?name=News&file=article&sid=17868 Mariki]).
No, si en el fondo es una estrategia muy bien pensada. Hay que presionar a las supers, atarlas corto, tenerlas dominadas, decirles lo que tienen que hacer y que lo hagan, que no piensen, que no sean personas, ni adultas, ni nada. Ya me gustaría a mí ver si a ellos les dicen que tienen que ser “el ángel del hogar”, y que “se tienen que arreglar cuando ella llega a casa”, que “han de estar siempre dispuestos”, y les indican tan pormenorizadamente sus deberes en el cuidado de la casa, con su cónyuge y con sus hijos. Vamos, les daría la risa floja. Habría una desbandada general.
En llegados a este punto, la pregunta no es si el OD es machista. La pregunta es si el OD es misógino. Volvamos a la Real Academia Española. Misoginia: aversión hacia las mujeres. Aversión, así de sencillo. Aversión: rechazo o repugnancia frente a alguien o algo. Antipatía, repulsión. Teniendo en cuenta que las mujeres se consideran la perdición de los hombres (además son feas, se ponen gordas, defecan y ventosean, no valen la pena), que son creídas, presumidas, su corazón se llena de basura a toda velocidad, su concupiscencia está elevada a la máxima potencia, son proclives a caer en las tentaciones de la carne, son cortitas, crías, de corazón débil, tienen que estar controladas, no tienen que saber sino obedecer, no pueden ni deben decidir, calladitas están más guapas, tienen que apagarse y desaparecer, que las súpers son fundamentalmente úteros útiles… Es decir, ateniéndonos a los hechos, ¿a qué conclusión se puede llegar? La misoginia también es fundacional. Fun-da-cio-nal.
[https://www.opuslibros.org/nuevaweb/modules.php?name=News&file=article&sid=28699 Original]
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