La Obra y el dinero

From Opus Dei info

Por Jmgmr, 25.04.2007


Debo decir que mi encuentro con la Obra me ocurrió en un momento de mi vida en que por motivos laborales, sociales y personales (acababa de perder mi empleo), estaba bastante aturdido, eso añadido a que durante bastantes años había estado alejado de la práctica religiosa, y por tanto de la Iglesia.

Cuando uno retoma la fe de su infancia es normal que la tome con bastante fuerza y en la creencia de que es verdad todo lo que te dicen y cuentan.

Esto es el relato de mi primer desengaño en la obra, debo decir que tambien me ayudó a mantener una confianza relativa desde entonces y aunque sigo perteniciendo a ella como SN [supernumerario], la información que recibo de los directores y sacerdotes propcuro tamizarla para extraer lo que de positivo puedan tener.

Desde que conocí TC [Torreciudad] estuve enamorado de esa construcción y de lo que para mí significaba el autentico amor de un grupo de personas, los miembros de la obra, hacia la Virgen, de ahí que me interesara vivamente por la obra, ya que si sus miembros eran capaces de demostrar ese amor, indudablemente era por que algo debía haber en la organización digna de pertenecer a ella.

Debido a ese amor, en mi centro, me nombraron delegado para el centro de TC, lo que me resulto verdaderamente agradable, si bien nunca entendí la falta de calor por parte de los miembros cuando se hablaba de TC, hasta el extremo de que durante unas convivencias le propuse al director hablar en una tertulia de TC, a lo que me contestó que solo quedaba una y que no había espacio para meter esta charla; lo que me asombró fue que en la tertulia de marras, el tema acabó siendo las experiencias de un SN [supernumerario] en una caza de osos en Rusia, la verdad es que me quedé sin entender nada.

Una experiencia así, si bien poco entendible, uno la achaca a que tal vez el director de turno no había entendido bien lo que se pretendia, o por falta de explicacíón o por falta de sensibilidad, y ahí acaba todo. Pues no, al cabo de un tiempo y con motivo de el Dia de la Familia en TC, andabamos verdaderamente preocupados por conseguir inscripciones para llenar un autobus, (como comentaba en otro escrito vivo en una ciudad pequeña), mi esposa había involucrado a personas de su centro entre ellas una numeraria que por aquellas fechas cayó gravemente enferma, y como consecuencia de esta enfermedad murió. Y aquí empieza mi desengaño.

Aquella numeraria murió 48 ó 72 horas antes de que hicieramos el viaje, el número de inscripciones era muy bajo, tanto que no podriamos hacer el viaje; en su lecho de muerte, cuando debería estar más preocuda y ocupada en su propio tránsito, aquella numeraria se ocupó en pedir al Señor para que pudieramos hacer el viaje, que finalmente se pudo hacer.

Al dia siguiente de volver de TC, me puse en contacto con personas del Santuario, para relatarles el hecho y pedirles que una misa, cualquier misa, se ofreciera en sufragio por aquella persona que sin duda había ejercido una gran fuerza en sus últimos momentos para que pudieramos ir a TC, la respuesa fue tan fria y elocuente, como que para ofrecer una misa por algun difunto, no importa que sea miembro de la obra, hay que pagar unos estipendios regulados canónicamente, y que por tanto salvo que se recibieran aquellos estipendios, no se ofreceria la misa.

Mi reflexión es Misa por dinero, cada cual podrá pensar según su parecer y entender, el mensaje que yo entendí, repito, es Misa por dinero, sin comentarios. Solamente me sugiere una pregunta, cuando se celebran grandes misas por el fundador, o por D. Alvaro, ¿quien sufraga tales estipendios?.

Esta es la primera vez que comento este tema, fuera de mi entorno familiar, el motivo de ellos es que por razones obvias no estoy dispuesto a comentarlo en el Centro, y como parece ser que miembros de cierta importancia de la Obra leen esta web, si alguno de ellos leyera esta carta, solo le pediria un momento de reflexión y como nos suelen aconsejar en Casa, que lo lleve a la oración.



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