Alvaro Del Portillo asocia los ex con el Anticristo
Por E.B.E., el 2 de marzo de 2026
Aparentemente no era suficiente para Del Portillo asimilar los ex miembros a Judas. En esa misma carta de 1992, a la que hacía referencia hace unas semanas Bruno, Del Portillo cita a San Juan para seguir desacreditando a los ex miembros, al colmo de asociarlos al Anticristo.
Por cierto, el asunto pasa desapercibido para el común de los lectores, por no decir para la mayoría, del mismo modo que a primera vista la referencia a Judas (en el n. 41 de dicha carta) puede resultar inocente para quienes no están familiarizados con el Opus Dei y el rejalgar de Escrivá. Pero ya la referencia al Anticristo del n. 49 de la carta es tan sutil que si no se va a la fuente, la analogía pasa desapercibida.
Dice Del Portillo:
- «Hay otros que causan aún más pena: unos pocos que volvieron la cara atrás después de haber puesto la mano en el arado, y han caído en la ceguera. También sucedió entre los primeros cristianos, como se advierte en las palabras de San Juan cuando habla de aquellos que de los nuestros proceden, pero que no eran de los nuestros, porque si hubieran sido de los nuestros, habrían permanecido con nosotros» (Del Portillo, A., Carta 19-III-1992, n. 49).
Más allá de que jamás se trato de «unos pocos» sino de «demasiados muchos», lo problemático de traer a colación la cita de San Juan en el contexto de “los que no siguen adelante”, es que el apóstol se está refiriendo específicamente al Anticristo:
Dice San Juan:
- «Ustedes oyeron decir que vendría el Anticristo; en realidad, ya han aparecido muchos anticristos, y por eso sabemos que ha llegado la última hora. Ellos salieron de entre nosotros, sin embargo, no eran de los nuestros. Si lo hubieran sido, habrían permanecido con nosotros» (1Jn, 2, 18-19).
Si lo de Judas parecía chocante (cuyo final es la horca), la referencia subliminal que hace Álvaro Del Portillo al Anticristo (cuyo desenlace apocalíptico es su destrucción en el lago de fuego y azufre, Apoc. 19,20) es sorprendente y va más allá de los límites de lo razonable. Pero da cuenta de la alienación espiritual en que se vive cuando se predica y se cree de esa forma.
La «traición» de los ex miembros, entonces, no sólo es asimilable a la de Judas sino al mismo Anticristo. Elípticamente, Álvaro Del Portillo está demonizando a los ex miembros.
Y hablando de citar, qué mejor que traer a Satur y sus palabras realmente inspiradas y reveladoras de lo que parece haber sido el contexto en el cual se escribió dicha carta de 1992:
- «En la carta de Don Álvaro que nos ha colgado Orejas, por ejemplo, dice unas cosas de nosotros que uno se pregunta si está leyendo a un santo o a un tío con ganas de joderte el resto de los putos días que te queden de vida. Porque da manteca fina para hartarse. Parece que estaba escribiendo y tal, y al llegar a la página de marras, la de los ex, dijo "todos fuera, dejadme solo, que se van a enterar estos... ¡¡¡dejadme soloooo!!!". Y a zumbarle a la badana».
Al final, quienes causan pena no son los que se fueron sino Álvaro Del Portillo, quien no debería haber escrito nunca esa carta.