Vivir con miedo en el Opus Dei y al Opus Dei

From Opus Dei info

Por Ruta de Aragón, 15 de junio de 2007


Me produce una compasión infinita escritos como el de “Escapada” del miércoles 13 de junio y sé lo que es personalmente escribir lo que escribe: “Hasta pronto (mil disculpas por escribir así pero aún tengo miedo), Escapada”

No deja de impresionarme el oír decir a muchas personas que viven con el miedo en el alma y en la mente y en el cuerpo. Vivir con miedo es una de las mayores desgracias que le puede llegar a ocurrir a una persona. No me impresiona tanto el hecho que se tenga miedo a algo que fácilmente se puede comprender, como puede ser el miedo a una catástrofe, a una guerra o a tener una enfermedad, a sufrir un accidente, a la muerte de un hijo o de un ser querido… Son situaciones dignas de una gran compasión...

Pero lo que me produce una compasión infinita son aquellas personas a las que el miedo les llena la vida y ese miedo tiene su origen en otras personas: miedo al marido o a la mujer, miedo a los padres, miedo al jefe, miedo al profesor, miedo a los que se dicen amigos y compañeros...

Y dentro de las situaciones que me producen compasión infinita, la cosa que más compasión me produce -aunque sea porque no sale en los medios de comunicación y porque yo también la he padecido-, (lo cortés no quita lo valiente), es el miedo al Opus Dei. Es un miedo que para mí se traduce en miedo a los directores y directoras y sacerdotes y prelados del Opus Dei y a todo el grupo de los arrimados y arrimadas al Opus Dei que aplauden inconscientemente a los directores y directoras y sacerdotes del Opus Dei, aunque solo sea porque su seguridad interior y la de sus familias, y su modelo de vida y relaciones sociales se basa en la obra y no pueden permitirse el lujo de poner en duda los cimientos de su vida personal y de su vida social.

Son gente a la que he conocido y conozco y a la que comprendo. Todos necesitamos seguridades en nuestra vida y a mucha gente, el Opus Dei le da la seguridad necesaria para vivir y para mantener relaciones sociales. También los ex del opus Dei le debemos al Opus Dei muchas de nuestras relaciones sociales y amistades que también son Ex Opus Dei o Opus Dei. Pero con la actitud provinciana y natural de alabar aquello que nos da seguridad, los arrimados y arrimadas, lo único que consiguen es producir más miedo en aquellos a los que el Opus Dei no les da seguridad de ningún tipo, sino miedo de muchos quilates. Pero cada cual en la vida defiende lo suyo, es lo natural. Y “ande yo caliente, y ríase la gente”.

¿Por qué se soporta la violencia de los directores, directoras, sacerdotes y prelados maltratadores dentro del Opus Dei? ¿Qué infierno puede vivir una persona con los directores, directoras, sacerdotes y prelados maltratadores en el Opus Dei? ¿Por qué extraña razón se llega a disculpar a quien nos hace daño en el Opus Dei, directores, directoras, sacerdotes y prelados? ¿Qué nos ata a los directores, directoras, sacerdotes y prelados del Opus Dei?

Ya explique en mi escrito del día 4 de junio de 2007: Sobre el origen de las enfermedades mentales en el Opus Dei, la diferencia entre factores que predisponen a tener una enfermedad y factores desencadenantes de una enfermedad. Lo podríamos aplicar al miedo.

Todo ser humano ha de encontrar su propia forma de agresividad para evitar convertirse en la obediente marioneta de directores, directoras, sacerdotes y prelados del opus Dei. Sólo alguien que no se deje reducir al nivel de instrumento por esas voluntades ajenas, podrá imponer sus necesidades personales y defender sus legítimos derechos.

Cuando una historia de maltrato por parte de los directores, directoras, sacerdotes del Opus Dei sale a la luz, conocemos el final de una novela de terror. Para entender el aguante que tienen algunas personas para el maltrato, en su mayoría mujeres, habría que comenzar por el primer capítulo: conocer la infancia de la maltratada o maltratado y del maltratador. Es probable que a la mitad de esa novela encontremos las razones por las que eligimos hacernos del Opus Dei y por las que perdonamos a directores y directoras, sacerdotes del Opus Dei, la primera falta de respeto o la primera humillación -siempre vestida con el “voto de alegría”-.

Utilizo la palabra “novela de terror” porque, si bien somos personas de carne y hueso, también es cierto que dentro de nuestro psiquismo, los maltratados por directores, directoras y sacerdotes del Opus Dei, tenemos una novela familiar trágica de la que no nos podemos liberar y nos que influye, arrastrándonos a soportar lo insoportable, a perdonar lo imperdonable y a disculpar actitudes que nos destruyen y nos denigran, a veces más allá de toda lógica, e incluso creyendo que somos nosotros los cúlpales.

¿Qué sabemos, los que hemos sido maltratados por directores, directoras, sacerdotes y prelados agresores, de la vida y de la infancia de esas personas, de sus tragedias interiores y de los maltratos a los que ellos a su vez fueron sometidos? ¿Qué sabemos de las causas profundas de sus amarguras y frustraciones interiores que los ha convertido en maltratadores?

Las tendencias autodestructivas de una persona se hacen evidentes cuando caemos en la proximidad de un director, directora, sacerdote y prelado maltratadores, del que nos cuesta liberarnos. Esas tendencias autodestructivas han sido abonadas la nuestra infancia. Los sentimientos agresivos y la rabia que esos directores sintieron indivualdamente, no pudieron ser dichos, nadie los dejó expresarse y ahora se vuelven contra sus victimas. Los directores, directoras, sacerdotes y prelados maltratadores odian a las personas y necesitan demostrarse a sí mismos que son dueños de la persona que rebajan hasta convertir en un objeto. Castigan y humillan con el afán de adquirir un completo dominio sobre ella.

La persona que vive con un director, directora o sacerdote maltratador es, primero, víctima de él y, después, víctima de sí misma, víctima de culpas inconscientes que no conoce, de críticas y exigencias que se hace. Los comportamientos más absurdos tienen sus razones ocultas y la forma de liberarse de ellos es llegar al conocimiento de sus causas.

La falta de respeto y los abusos infligidos al cuerpo de un niño son traumas que marcarán su vida. Su psiquismo provocará situaciones en las que torturará o será torturado. Así pues, la persona maltratada y el maltratador no nace, se hace. Su historia emocional suele tener estas características: la infancia del director directora y sacerdote maltratador del Opus Dei está marcada por los malos tratos físicos o psíquicos, por un abandono afectivo y por una ideología según la cual las personas que están bajo su dominio, están obligadas a aguantar cualquier cosa por su condición de miembros del Opus Dei.

El primer paso para dejar de tener miedo a los directores, directoras, sacerdotes y prelados del Opus Dei es buscar ayuda y poner palabras a lo que pasa. Después, investigar por qué ocurre y tomar las medidas adecuadas. Sólo si se cambia por dentro se puede cambiar la relación con este tipo de maltratadores. Para salir de una relación de maltrato y no volver a repetirla, hay que hacer una psicoterapia que ayude a la persona a cambiar sus relaciones consigo misma y con el otro.

Los errores mas frecuentes en la relación con directores directoras y sacerdotes y prelados maltratadotes del opus Dei son:

  • Soportar las situaciones de violencia y humillación y malos tratos por otras personas de nuestro ámbito familiar o social.
  • Creer que los directores, directoras, sacerdotes y prelados maltratadotes del opus Dei, van a cambiar su actitud con respecto a nosotros sin ejercer violencia de algún tipo.
  • Pensar que sólo son los directores directoras y sacerdotes y prelados maltratadotes los que tienen que cambiar. Nosotros los maltratados también tenemos que cambiar.
  • Identificarse con el papel de víctima de directores, directoras, sacerdotes prelados y grupo de arrimaos maltratadotes en el Opus Dei.

Escapada” espero que este escrito te ayude a tener aunque solo sea, un poco menos de miedo a los arrimados, arrimadas, directores, directoras, sacerdotes y prelados del Opus Dei.

Yo también se lo que es tener miedo a hablar.

Que Dios os cuide.



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