User:Juan

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Somos de ayer y lo llenamos todo

Hace poco me venía a la cabeza esa frase de un autor de los primeros siglos del cristianismo. También los antiguos miembros del Opus Dei podemos decir con orgullo: “Somos de ayer y lo llenamos todo”. Incluso en esta ciudad pequeña y adormilada un “ex” ha contraído matrimonio recientemente con la hija de unos amigos. Los “ex” están muy cotizados en el mercado matrimonial. Como decía una asistenta de mis padres con más afecto que razón: “Estos chicos que han estudiado con los curas son muy cuidadosos”. Pero esto no viene al caso. Gente conocidísima en España ha pasado por el Opus Dei. Me diréis que es absurdo ese tejer y destejer; buscar vocaciones por un lado para perderlas por otro. Sí y no. ¿Recuerdas cuando Gedeón –que por cierto era un bestia- reclutó gente en Israel para luchar contra los filisteos? Respondieron tres mil hombres. Dios le dijo: “Es demasiada gente”. Dos veces más se lo repitió hasta que quedaron sólo trescientos e Israel consiguió una gran victoria; la victoria de Dios y no la de Gedeón. O bien ¿a ti te parece que Nuestro Señor Jesucristo se preocupó demasiado cuando “muchos de los que le seguían dejaron de hacerlo”? Es cierto que llora y se entristece por la rebeldía de los dirigentes del pueblo, pero Él sabe que la voluntad del Padre se cumplirá igualmente. No hay nada que inhabilite a un antiguo socio o asociada del Opus Dei para seguir siendo un buen cristiano y debe hacerlo. Los antiguos socios del Opus Dei tenemos que dejar de vernos como leprosos morales que se defienden recriminando a su adversario. Reconozco el derecho al pataleo en un primer momento; a decir un “non serviam” que no es a Dios sino a una determinada situación; pero eso no puede hacerse crónico ni llevarnos a admitir complejos de culpabilidad que son manifiestos cuando uno trata de trasladar la culpabilidad sobre los demás. Tampoco quiere decir que no haya que reflexionar y tratar de sacar una lección de lo que ha ocurrido. Yo estoy convencido que cada uno de vosotros/as hizo lo que estuvo en su mano para sacar adelante su vocación en la medida de lo que supo y pudo. Leyendo muchas historias en esta web veo que al dejar el Opus Dei os propusieron quedar como Cooperadores. A mí también. San Josemaría decía que los cooperadores podían ser muy eficaces si estaban bien formados y ¿quién puede estar mejor formado (en el sentido del Opus Dei) que un antiguo miembro de la Obra? Pienso en muchos que conozco que sirven maravillosamente a la Iglesia y a España. Esto último –servir a España- es consecuencia de la secularidad que nos enseñaron. Recuerdo que en una ocasión preguntaron en Radio Nacional a María Angustias Moreno qué opinaba del sacerdocio femenino. Supongo que pensaban que se manifestaría favorablemente, pero ella dijo: “No, por esto y por esto”. Eso es ser consecuente y formar parte de la solución y no del problema. Miguel Fisac –Dios le bendiga y le guarde- siempre ha dado un testimonio personal de fe a pesar de su cabreo cósmico e inextinguible. En fin que los “ex” no hemos sido arrojados fuera del “campamento de Israel”, que es la Iglesia, sino que vivimos dentro de ella. Dios, igual que el padre del hijo pródigo, está siempre ahí para recordarnos que pertenecemos a su familia igual que los que nunca la abandonaron. Habría más cuestiones que tratar como si nos dan de lado cuando dejamos el Opus Dei o, la más regocijante, sobre si estamos locos o no, pero tendrán que quedar para una segunda parte. Un abrazo.

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