Sentimentalismos y recuerdos opusinos

From Opus Dei info

Por Emevé, 22.10.2007


El otro día iba con mi hijo por una avenida, caminaba yo empujando el cochecito, cuando en un momento me di cuenta que un loco (de esos que pasan temporadas largas en manicomios) se lo quedó mirando. Miraba a mi hijo, no a mí. Eso me aterrorizó. Empecé a calcular el paso, a caminar mirando (porque nos siguió por varias cuadras) y cuando pude, me puse al lado de un policía. Y el loco se marchó.

¿Qué fue eso? Pues eso fueron sentimientos y pensamientos actuando juntos en una persona humana. Si hubiera sido todo cabeza, habría dicho: este loco es más alto, más grande y camina más rápido que yo, no tiene sentido huir, mejor me quedo quieta observando qué pasa. Sólo sentimientos hubieran dado el mismo resultado: parálisis, producto del susto...

Pero cuando algo tan grande como la seguridad de la persona que más amo en el mundo está en juego, una no puede ponerse a calificar si es sentimental o si es cerebral. Una funciona toda completa, lo mejor que puede, para dar paso a lo mejor que sale.

En el Opus se enseña (en cambio) a despreciar los sentimentalismos. Es incluso una palabra despectiva. Una persona sentimental es como un poco inferior a los cerebrales. Los del opus, of course, son cerebrales (o voluntariosos), los demás, las “viejitas piadosas” y los “curas de pueblo”, sentimentales y por ende, causan una sonrisita amable y burlona como quien dice “pobre gente, no ha evolucionado”.

Dicen que no hay que dejarse llevar por los sentimientos, de acuerdo totalmente, no hay que dejarse llevar por nada ni por nadie, hay que tomar el control de nuestras vidas. Hay que ser seres humanos completos, que aman, que sienten, que razonan y que van por la vida libres y responsables de sus actos, de sus palabras, de sus sentimientos. No somos víctima de nadie. Cada acción tiene una reacción, somos todos causa y efecto.

Sí, todos, también mi paso por el opus fue cosa mía. No es que no me hayan engañado, lo hicieron. Pero es que yo sé que tengo un instinto fuerte, veo cosas que luego se confirman y suelo entender cosas que luego se comprueban, y yo sabía eso, y no me hice caso. En mis primeros encuentros con el opus yo “presentí” que no era nada bueno, incluso los llamé “los fariseos del siglo XX” pero mi inteligencia condenó esa actitud, me dijo que los prejuicios no eran nada bueno y que debía acercarme e informarme mejor, y ... caí.

No eran prejuicios, eran mis poderes telepáticos, pero era muy joven y todavía no sabía manejar bien mis dones supranaturales. (Foto de Emevé en trance):

Image:Entrance.jpg

Y es que una persona humana, es cuerpo, carne, grasa, sentimientos, intelecto, voluntad, miedos, penas, creencias... es... todo eso a la vez, y algunas veces le haces caso a una, y la cagas, y otras veces le haces caso a otra.. y la re cagas. Todo eso está bien, de eso se trata la vida, de aprender y avanzar.

Lo que no me parece que esté bien es crear un sistema completo en el que se ignore que la gente es todo eso, que la gente tiene mocos, gases y gónadas. Ese es un error más del opus.

Que si un día en la oración tienes arrebatos y sientes que Dios te lleva a un lugar nuevo, hermoso y te ama, te dicen en la charla que muy bien, pero que no te lo esperes siempre, que eso no es lo importante. Que si un día te sientes sola, infeliz, que nadie te mira, te dicen en la charla que no te dejes llevar por sentimentalismos baratos, que tú sabes que tu vocación es esa y hay que quedarse aunque se te parta el alma de la soledad.

Es el total y absoluto desprecio por los sentimientos los que nos hace eso, nos acojonamos, o nos deprimimos porque la voluntad de “perseverar” dice una cosa, los sentimientos otra y la cabeza ya no sabe qué es lo mejor. Y luego, si despitas, nos parece obvio que nos merezcamos el infierno. Es que nos creemos que perdimos la batalla contra el sentimentalismo. Sí pues, resultamos siendo como una de esas “monjas bobas” o de esos “curas de pueblo” que son muy “tontos los pobres” porque son “puro corazón”.

Perdónenme, pero esas separaciones entre “sentimentales” y “cerebrales” son cojudeces. No hay nadie que sea puro sentimiento o pura voluntad/inteligencia. Un sistema construido esperando que actuemos de una manera a pesar de lo que sintamos es, un mal sistema. Eso es lo que está mal, no nosotros. Y quienes viven en ese sistema o están mintiendo (engañan al sistema) o entre tanto tira y afloje con sentimientos vs voluntad, un chip se les quemó y van por allí “que les falta una tuerca”.

Nadie me va a convencer a mí de que hice mal y que sí que debí dejarme llevar por mi intuición (sentimentalismo) y no acercarme al opus, ni nadie me va a convencer a mí de que hice mal en combinar miedo y estrategia para evitar que mi hijo pase un mal rato. Pero es lo que es, uno no puede decir nada sino una vez que ya todo pasó, y uno no puede hacer nada más que aceptar que sí pues, que la cagó, o que sí pues, hizo bien.

Una no puede hacer nada para regresar en el tiempo (cuántas veces debí dejarme llevar por mis sentimientos y cuántas me faltó estrategia), salvo aprender de errores pasados y denunciar los engaños que nos llevaron a esperar algo diferente de lo que vino.

Es muy bueno aprender lecciones en pellejo ajeno, pero yo siempre tengo mis dudas de los “expertos” que analizan aciertos o errores de otros, cuando esos otros son tan humanos como ellos, y en lugar de analizar tanto, hay que ponerse en sus lugares primero. No me desbarato con esto las ciencias, me desbarato las presunciones de quienes creen que pueden pontificar, como si lo hubieran podido hacer mejor que tú si hubieran estado en tu lugar.

¿Qué le hubiera pasado a mi Directora si en lugar de que su familia la haya “apoyado” y pagado la pensión para que viva en una casa del opus hubiera vivido con una familia que todos los días le reclamaba atención y afecto? ¿Qué habría hecho ella si en contraste con lo que ella conocía como amor se tenía que encontrar día a día con la frialdad de un centro de mayores? ¿cómo habría manejado si ella hubiera vivido una dualidad, teniendo que decir todos los días que era feliz en el centro del opus en donde ni la miraban?

A lo mejor enfermarse de estrés como me pasó a mí, hubiera sido algo suave. A lo mejor si se hubiera puesto en mi pellejo no me habría dicho “ándate, que tus papás te lleven al médico y si te curas, regresas”. A lo mejor un poco menos de análisis y un poco más de empatía habría ayudado. A lo mejor, la empatía es también un sentimentalismo, y hay que descartarlo.

Es bueno aprender en “pellejo” ajeno. Yo aprendí en mi propio pellejo a desconfiar de alguien que dice que el “sentimentalismo” es una bobada que debes ignorar. Y me quedo en donde se me acepta enterita, con aciertos y errores, en donde el máximo tesoro que se me ofrece y que acepto es el del amor, (la amistad) de una persona como yo, que a veces acierta y a veces la caga. Así me siento en mi casa.

Y así me ofrezco yo. No un modelito a seguir, no una apóstol moderna, no una luz que ilumina, sino un ser común y corriente, ni sabia ni ignorante, que se enoja, que se ríe, que llora y que manda a la mierda, como todos. Simple y llanamente, un ser humano, que piensa, que siente y que quiere, y que a veces (muchas veces) no sabe cómo lograr lo que le hubiera gustado lograr.

Qué diferencia de cuando era farol encendido, sabía todas las respuestas y callaba o hacía callar todos los sentimientos. Qué diferencia entre esa mujer joven que vivía deprimida y miserable sintiéndose víctima e incomprendida con esta mujer más o menos joven que vive una vida tranquilita, normalita, sencillita y feliz, muy feliz y relajada. Yo no sé si la felicidad ahora es un premio inmerecido o una consecuencia de un cambio de actitud que me ha costado muchas lágrimas de sangre... a lo mejor no lo entenderé nunca, pero cómo se disfruta.



Original

Personal tools