Nunca hay un solo papel

From Opus Dei info

Por BDM, 9.11.2007


Como sabemos la mayoría de nosotros, la institución es declaradamente laical, muy civil ella, y sus miembros son tan de la calle que no ha de separarles del resto de sus conciudadanos "ni un papel de fumar". Le gusta hablar de faroles encendidos y apagados y, puestos a buscar entidades análogas, suelen acudir al símil de los clubes de fútbol ("Es como si uno es socio del Real Madrid..."). Veamos qué hay de cierto en todo ello.

Acudamos a examinar una constante de actuación en la relación de la institución con sus "socios": nunca estos dispondrán de un solo papel que suponga un indicio de su pertenencia, no ya que la acredite, como es elemental en cualquier entidad civil seria y honrada. Por lo que la semejanza que se suele hacer (o, más bien, se hacía, pues ahora supongo que el carácter asociativo de los hinchas de un equipo puede resultarles canónicamente perjudicial...) con los clubes de fútbol, quiebra en el punto básico de que estas entidades dotan al socio de un carné y de un número de socio mediante los cuales no sólo pueden acreditar su pertenencia sino, llegado el caso, reclamar sus derechos... ¡frente al propio club!

Esto, que es muy serio desde el punto de vista del derecho -hay vidas de por medio, y también haciendas-, debería de ser la primera sospecha para quien entra o está ya dentro. Jurídicamente no hay nada. Y lo que pueda haber será siempre diseñado en interés de una sola parte, la institución. Si hasta en el "movimiento económico" cuando ingresabas una cantidad firmaba el recibo... ¡el donante! Recibo que se guardaba el perceptor junto a los que también firmaba el donante cuando retiraba algo de dinero.

Quizá por lo descrito se dicen cosas como que no ha de separarles de los demás "ni un papel de fumar"... ¡Ni de fumar ni de envolver! Nunca hay un solo papel, con la posible excepción de los sacerdotes numerarios, por aquello de que la manutención corre a cargo de la institución. O sea que el único criterio válido a la hora de saber si uno es o no de la institución es comprobar si "el farol" está encendido o apagado... Chusco criterio, sobre todo cuando la llave del gas la manejan desde las delegaciones.

Moraleja: quienes escriben aquí airados, saliendo en defensa ardorosa de la institución, harían bien en mirar detrás de sí, no sea que el vínculo que les une a la institución que defienden sea jurídicamente pura filfa y, en consecuencia, manipulable sólo desde un lado, el institucional. No vaya a ser que, en plena defensa, les corten la llave del gas...



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