Lecciones de lógica opusina

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Por Flanpan, 12.04.2006


Asesoramiento en las lecturas

Cuando éramos del pus-pus y nos alimentaban de “criterios establecidos”, las mentes más abducidas digeríamos sin el menor empacho unas ruedas de molino tamaño XXL. Me vengo a referir a esas lógicas ilógicas que tanto abundaban en las páginas impresas por nuestras hermanas de la Imprenta de Viledelerose.

Ahora que han pasado unos años viviendo en medio del rejalgar y el ajonjolí, uno tiene la oportunidad -gracias a los Orejas- de resaborear esos sublimes criterios, y darse cuenta de que al ponerlos bajo la luz de la más elemental lógica y sentido común, toda su pretendida coherencia y profundidad han desaparecido.

Solo el infantiloide adoctrinamiento recibido explica que esos mismo renglones nos parecieran “espíritu divino” hace unos pocos años, y que ahora no pasen de peroratas de tres al cuarto.

Hoy me he detenido en el “asesoramiento en las lecturas”, recogido en el Vademécum de Consejos Locales, y la verdad es que no tiene desperdicio...

Por las exigencias de la propia vocación, muchos fieles de la Prelatura han de leer libros y publicaciones en relación con su trabajo profesional, y con los distintos aspectos de la formación doctrinal y cultural, o, en fin, como distracción en momentos o temporadas de descanso. Su prudencia sobrenatural les lleva a solicitar el oportuno asesoramiento, cuando esas lecturas se refieren de alguna manera a la fe o a las costumbres, con el fin de tener la seguridad de que el fruto no será negativo. En materia de tanta trascendencia, uno no se puede fiar del propio criterio: por tanto, pregunta a los Directores inmediatos.

Hay que considerar que suelen tener relación con la fe y las costumbres cristianas, no sólo las publicaciones de teología, filosofía o derecho canónico, sino también muchas novelas y obras de creación y publicaciones de ciencias como la psicología, la sociología, o la economía.

Periódicamente, se va enviando a los Centros la oportuna documentación, para ayudar a los Consejos locales en su tarea: calificaciones doctrinales de libros, notas bibliográficas breves, recensiones, bibliografías positivas, bibliografía general de formación cultural, etc. Los Consejos locales archivan con orden este material —pueden colaborar otras personas del Centro—, para poder localizar enseguida la información necesaria. Por esto, no se saca de las sedes de los Centros. Cuando algún miembro de la Prelatura necesita consultarla, el Consejo local se la facilita, aunque muchas veces, especialmente a los más jóvenes, bastará transmitir de palabra la información necesaria...

Los Vademécum no están escritos al tuntún. Tienen una gramática muy precisa y cada una de las palabras está medida. Todo queda muy clarito.

Al tratar el tema de las lecturas, si tanto miedo se tiene a la intoxicación intelectual, el Vademécum podía haber establecido un sencillo criterio, del siguiente tenor:

“Es conveniente que los fieles de la Prelatura consulten a una persona de criterio a cerca de los libros que puedan atentar contra la fe o las costumbres.”

Pues va a ser que no. El Vademécum (uno de esos pocos documentos de la Organización Desorganizada, que no tiene doctrina propia y en la que sus miembros están llamados a ser la punta de lanza en todas las actividades humanas) se extiende un poquitín más:

  • su prudencia sobrenatural les lleva a solicitar el oportuno asesoramiento”… vamos, que se da por hecho que se pide asesoramiento (“les lleva”), pero a la vez no se dice que se impone (es la “prudencia sobrenatural” del fiel la que le conduce), pero a la vez se dice que el asesoramiento es pertinente (“oportuno”).
  • cuando esas lecturas se refieren de alguna manera a la fe o a las costumbres”… con esto queda claro que se trata de controlar las lecturas de las obras tipo “La Ramona es pechugona” o “Las mentiras de la Biblia”. Pues no. Cuando te crees que se trata de esos libros, el Vademécum avanza poderoso y te recuerda: “Hay que considerar que suelen tener relación con la fe y las costumbres cristianas, no sólo las publicaciones de teología, filosofía o derecho canónico, sino también muchas novelas y obras de creación y publicaciones de ciencias como la psicología, la sociología, o la economía”. Vamos, que TODOS los libros deben consultarse.
  • Entonces, uno que es especialista en “biología molecular del estómago endocrino de las vacas mutantes de Asturias patria querida”, piensa que quien mejor que su Jefe de Departamento, buen cristiano, prudente y anciano, para consultar si el libro “La aerofagia en el ganado vacuno de la vecina euskadi” es conveniente o atenta a la Fe y las Costumbres cristianas. ¡Pues no! Resulta que “periódicamente, se va enviando a los Centros la oportuna documentación”. ¿”Se va enviando”? ¿Quién? ¿Quién lo envía? “Oportuna documentación”: al igual que el “asesoramiento”, la “documentación” también se califica de oportuna. Es decir: que para que el asesoramiento sea oportuno se debe realizar con “documentación oportuna”… que “se va enviando…” Vamos, que por mucho que sepa de Aerofagia Vacuna el Jefe de Departamento, no es buen pastor (del especialista, no de las vaques), no lo es, no y no. Será la oportuna documentación la que te diga si has o no has de leer.
  • ¡Pero amigo! La patata caliente le queda al Consejo Local: “oportuna documentación, para ayudar a los Consejos locales en su tarea”. Vamos, que se tira la piedra pero se esconde la mano. La oportuna documentación es la que dice lo que se puede o no leer, pero luego se dice que es tarea del Consejo Local: así nadie puede decir que hay un Ente Calificador que impera en las lecturas. Realmente así es, porque el Consejo Local no se va a salir de lo que diga la fichita. Todo muy pus-pus: se da mil vueltas a las letras para que digan sin decir lo que realmente se quiere desdecir.
  • Los Consejos locales archivan con orden este material (…) para poder localizar enseguida la información necesaria. Por esto, no se saca de las sedes de los Centros.” Yo iba a comprar unos caramelos y por ello arreglé el jardín. ¿¿¿¿??? Este “material se archiva en orden” y “por eso no se saca de las sedes de los centros”. ¿Qué tendrá que ver el que se archive en orden, con que no se saque de las sedes de los centros? Dicen “por esto”… y es ¡¡¡mentiraaaaa!!! No se saca de las sedes de los centros: porque no quieren que nadie vea ese “material”. El que esté archivado en orden no tiene nada que ver con sacarlo del centro. Todas las bibliotecas que permiten préstamos de libros “los archivan en orden”, y no por ello dejan de prestarlo. “Por eso…” Sí, sí, será por eso.
  • Cuando algún miembro de la Prelatura necesita consultarla, el Consejo local se la facilita”. Aviso a navegantes: “todo este material” deberá quedar controlado por el Consejo Local. Bajo llave, claro, como todo lo que controla el Consejo Local. De lo contrario –si “todo este material” estuviera en el living- no haría que el Consejo Local lo facilitara.
  • Y el remate final (por si pensabais que esto era todo): “aunque muchas veces, especialmente a los más jóvenes, bastará transmitir de palabra la información necesaria”. Claro queda: “muchas veces” se transmitirá esta información de palabra; “especialmente a los más jóvenes”: vamos, que estos ni olerla. No dice que “en alguna ocasión”: dice “muchas veces”, lo que todos entendemos con la mayoría de las veces. Y “especialmente a los más jóvenes” quiere decir que a estos siempre se les transmite “de palabra” “todo este material”. Pero ¿Quiénes son los más jóvenes? Porque el criterio comienza con el solemne “Los fieles de la Prelatura”… y para ser de la prelatura han de tener hecha la incorporación jurídica, y a esa edad son jóvenes, pero no “los más jóvenes”…

Al término del análisis de este sencillo criterio, uno piensa cómo era tan imbécil hace unos años, para leer este escueto criterio y quedarse tan tranquilo.

Como no quiero que esto ocurra a todas esas criaturas abducidas desde los 14 años, voy a proponer una nueva redacción sin paños calientes, para que nadie diga que no se enteró:

  • To quisqi de la Prela está obligado a consultar todo libro antes de leerlo.
  • Todo libro puede constituir una basura bajo el brazo, con el consiguiente mal olor.
  • La censura opusina redactará fichitas y recensiones donde se establece lo que se puede leer y lo que no.
  • Los Gobiernos Centrales enviarán esas fichitas a los Centros.
  • Los Directores de lo Centros se limitarán a aplicar lo que digan las fichitas.
  • Que a nadie se le ocurra sacar las fichitas del Centro, ni que las vea un Adscrito, no sea que alguien de fuera llegue a enterarse de nuestro índice.
  • Mejor que nadie, ni siquiera de Casa, vea la fichitas: se les dice de palabra lo que pone, y que su buena memoria les ampare. Por supuesto que a los Adscritos no se les deja nunca ver las fichas.

Me parece que esta redacción es más clara, porque a nadie induce a engaño, y a fin de cuentas dice lo mismo.

Creo que con tanto criterio me he perdido, y ya no sé por ande iba. Pues nada, buenas noches compañeros.

Proselitismo

Recuerdo que en el Bienio (un barniz filosófico impartido en los cursos anuales de numerarios) había una asignatura que se llamaba Lógica. También recuerdo que estudiamos el “silogismo”, y todo eso de “premisa mayor”, “premisa menor” y “conclusión” (si algo he dicho mal, que los filósofos me corrijan).

Pues bien, se ve que esa asignatura no figuraba en el currículum de quienes redactaban Instrucciones, Glosas y Vademecums.

Releyendo estos viejos manuales de “programación opusina”, uno sigue alucinando con la poca coherencia de los sucesivos párrafos, y sobre todo de lo general con lo particular. Por ejemplo en lo referente a la Vocación y Admisión.

Dice el “Vademécum de los Consejos Locales”:

Como fruto sobrenatural del apostolado del Opus Dei, dirigido a los hombres y mujeres de todos los ambientes, pues de cien almas nos interesan las cien

El tema comienza con que de 100 nos interesan 100, y con que la Opus está dirigido a la peña “de todos los ambientes”. Por ahora todo muy evangélico: judíos, prosélitos y cristianos, todos llamados y acogidos sin acepción de personas: ¡pero qué bonito! Es que me emociono. Pero sigue el “documento”:

…muchas personas —generosas y capaces de enamorarse de Jesucristo y de servirle plenamente— sienten la santa inquietud de una posible vocación a la Obra. Para secundar la acción de la gracia, …

Al loro: “muchas personas sienten la santa inquietud de una posible vocación a la Obra”. Y además se dice que “para secundar la acción de la gracia” (se entiende que Divina). Es decir, que hay personas humanas que sienten una vocación a la Opus, y se reconoce eso como “acción de la gracia”. Yo Pepito, siento que Dios me llama a servirle en la Opus, así como si nada: sin que nadie me de la tabarra, yo solito siento esa vocación y acudo a la Buena Madre. Pero amigos míos, la cosa no es tan fácil. Ahora viene la “premisa menor”. Porque lo de “de 100 nos interesan 100” y lo de “todos los ambientes”, parece que se nos olvida, y se vuelve a caer en esa casuística tan pus-pus, que todo lo determina y analiza:

Los Consejos locales han de tener en cuenta algunos hechos personales que impiden la Admisión: personas esterilizadas, o que hayan consentido o inducido a la esterilización del propio cónyuge; personas divorciadas civilmente o que estén en circunstancias que hagan prever razonablemente que llegarán a esa situación; solteros o casados que han consentido o inducido al aborto de un propio hijo; personas que tienen algún hijo natural; quienes han vivido en concubinato.

Vamos, que si eres un San Agustín, que has fondeado en más puertos que los hermanos Pinzones, ya te puedes ir olvidando de que te admitan en la Opus. Por mucha vocación que sientas, por mucho que la Gracia actúe, por muy claro que veas el tema… lo del espíritu evangélico se ha olvidado. Pero si eres una María Magdalena (una meretriz a fin de cuentas) es que ya ni acercarte al Centro opusino puedes. Y para tocar un poco más los cataplines a quienes han sido un tanto furtivos en la vida se dice a continuación:

Esta indicación no supone, como es natural, menoscabo de nadie,…

Pues no sé qué les va a decir el Obispo de Hipona, santo Doctor de la Iglesia.

…ni constituye una regla general que excluye a priori a todos los que se encuentren en esas situaciones.

Ya empezamos con las palabritas: primero digo que no, y luego digo que no es que no sea que no, sino que generalmente es no, y no siempre es no, sino que a veces es si.

Pero vamos a ver: ¿es que se parte de la premisa mayor de que los Directores Locales son lerdos? ¿No se nos decía continuamente que estaban embadurnados de la “gracia de estado”? ¿Por qué no se deja actuar a esa “gracia de estado” para que cada Consejo Local decida sobre si un candidato debe ser o no admitido?

Y continúa el Vademécum, otra vez derivando hacia el “evangelio”:

Por otra parte, no se puede cerrar las puertas a personas que manifiestan un arrepentimiento sincero de una grave conducta anterior —que, en estos casos, incluye la reparación por el posible mal ejemplo—, si reúnen los demás requisitos necesarios.

Y de nuevo la de arena:

Pero es preciso asegurar que no hay peligro de escándalo.

Hay que ver cuánto le importa a la Opus el buen nombre. El “buen nombre” está incluso por encima de la Caridad, o de la acción de la Gracia. San Pablo, que además de ser perseguidor de cristianos me suena que no era alto ni bien parecido, no hubiera sido admitido ni de coña. Anda que Jesús no escandalizaba a los “curillas” de su época: comía con ladrones, le lavaba los pies una mujerzuela, no cumplía con el sábado,…

No se trata, por tanto, de abrir la mano; sino de estudiar caso por caso con la máxima prudencia, graviter onerata conscientia, y teniendo siempre muy presente el buen nombre de la Obra y remoto scandalo.

Más claro no se puede decir: lo primero es el “buen nombre de la Opus”, y el que tenga vocación o no el gachí de turno es lo que menos importa. Porque cuando un “malvado arrepentido” llama a la puerta de la Opus, la Opus no se preocupa de discernir si tiene o no vocación, no se preocupa de adoctrinar a los Directores sobre la importancia de analizar el verdadero arrepentimiento, no se preocupa de extremar la Caridad con esos hermanos arrepentidos, no, no, no… Lo único que le importa a la Opus es que esos “leprosos” no manchen las alfombras de su buen nombre.

Por tanto, puede haber excepciones, pero, por la importancia de la materia, antes de permitir que pidan la Admisión, es necesario elevar la oportuna consulta a la Comisión Regional y solicitar la correspondiente dispensa ad validitatem, con los datos necesarios para poder estudiarla.

Y yo que pensaba que lo de la Vocación era cosa divina. Era algo que se veía en el Oratorio tras una meditación sobre el “joven rico”. Y ahora resulta que es algo que han de analizar en la Comisión Regional unos señores que no conocen de nada al “candidato”, y que “estudiarán” si “conviene o no conviene” que esa persona sea admitida. ¡Pero qué digo admitida! No se trata de que hagan o no la admisión: ¡es que ni siquiera se les permite solicitar ser admitidos! Y yo que pensaba que entre la “solicitud de admisión” y la “admisión” había un período para juzgar sobre la idoneidad del candidato… ¡Qué infeliz soy!

Y más de lo mismo:

Para dejar que un hijo ilegítimo solicite la Admisión como Numerario o Agregado, siempre que reúna las demás condiciones, se necesita permiso de la Comisión Regional.

Si eres hijo ilegítimo -pienso que ninguna culpa tiene el hijo, y sobre todo que no sé qué culpa puede haber en ser hijo de alguien-, pues ya sabes que nada de Opus. A no ser que seas hijo de una Condesa, pues seguramente la sangre azul limpie toda culpa.

Esta indicación se aplica también a los hijos adoptivos, a no ser que se trate de hijos legítimos y naturales de un matrimonio, adoptados por otro;…

Vaya hombre, si eres una chinita abandonada en tu país y criada desde los 2 años en España por la familia que te adoptó, ya sabes que no es posible que te “caiga” la vocación a numeraria. Mira el lado bueno: no te darán la brasa.

…y siempre que se conozca bien a los padres naturales.

Claro hombre, claro. Para tener vocación es muy importante que se conozca a tus padres. Pero no sólo eso, también debes ser medianamente listillo:

Para solicitar la Admisión como Numerario se requiere una capacidad intelectual que permita adquirir la formación científica y doctrinal exigida por el espíritu de la Obra, y alcanzar el suficiente prestigio en el ejercicio del trabajo profesional,…

¿Pero no habíamos quedado que la mayoría de los Numerarios trabajan en los Cuarteles Generales o en los colegios o las oficinas internas? Y además, ¿qué problema hay en que un Numerario sea carpintero? Que yo sepa, Jesús de Nazaret era carpintero.

Resumiendo. El Vademécum comienza diciendo (premisa mayor) que “interesan todas las almas” y de todos los ambientes, continúa (premisa menor) que hay muchas gentes que sentirán vocación a la obra, y luego (conclusión) se extiende en detallar que los de mala fama, los que no conozcan a su padre, los que deban dinero,… esos de entrada no.

Todo muy lógico.¿¿¿¿Eeeeeiin????? Se pasa de los argumentos más elevados (la vocación, la acción de gracia) a los más rastreros (tu padre era un marino desconocido que fondeó una noche en este puerto). Pienso que el que redactó este Vademécum, o tenía muchas tragaderas, o era un poco cara, o no aprobó Lógica I y Lógica II (creo que eran dos asignaturas).

Es la doble cara que siempre presenta la Opus. Las dos verdades. O más bien la Verdad y la Mentira. Siempre mirando a la galería pero con el rabillo del ojo contemplando permanentemente el ombligo.

Dicen que son guachis, que están con todos, que en Fin de Año bajan a la calle con las putas y chorizos (por cierto, que esta año o no han bajado o no han dicho que han bajado, porque la web opusina no ha dicho nada al respecto de lo repetido en años anteriores), pero luego le preguntan al personal que si los apellidos que llevan son suyos o prestados, y que a ver si conocen a sus padres, porque si no tienes limpia la sangre de entrar en el Marquesado ni pensarlo.

Por si alguno duda todavía, que lea estas palabras del actual prelado de la Cosa, publicadas este pasado domingo en un artículo que escribió acerca de la primera encíclica del Santo Padre:

La caridad empuja a la magnanimidad, a no permanecer indiferentes ante las necesidades de los demás. El Santo Padre resume así este proceso de expansión de la caridad: "El amor es divino porque proviene de Dios y a Dios nos une y, mediante este proceso unificador, nos transforma en un Nosotros, que supera nuestras divisiones y nos convierte en una sola cosa, hasta que al final Dios sea todo en todos"
(n. 18). Aquí se encuentra la explicación de la perenne juventud de la Iglesia…

… y la vejez decrépita de la Opus (apostillo yo).

Hay que tener cara para hablar de cara a la galería de “magnanimidad” y luego mantener ese Vademécum que dice que en casos de personas con sangre o alma sucia “…no se trata, por tanto, de abrir la mano;… y rematar con un “siempre muy presente el buen nombre de la Obra y remoto scandalo”.

Dice la Encíclica que el “amor (…) nos transforma en un Nosotros, que supera nuestras divisiones y nos convierte en una sola cosa”. Pero no menciona que es preciso hacer una cierta acepción de personas, ni nada similar.

Da igual. El Perlado aplaude con las orejas la Encíclica, y dice que “la tarea de difundir el Evangelio consiste en lograr que muchas personas experimenten la caridad cristiana”, pero de puertas adentro mantiene una mezquindad que no creo que el Hijo del carpintero sancionara de modo positivo.

Y claro, como el Santo Padre mencionó en su Encíclica a muchos Santos menores, pero olvidó mencionar al “gran santo del siglo XX”, pues no podía faltar el consabido "como decía siempre sanjosemaría”:

San Josemaría Escrivá afirmaba sin rodeos: "El principal apostolado que los cristianos hemos de realizar en el mundo, el mejor testimonio de fe, es contribuir a que dentro de la Iglesia se respire el clima de la auténtica caridad".

Ya sabéis, "el clima de auténtica caridad" que se respira en el Vademecum.

Pues nada, vamos a rematar con lo que Pablo de Tarso escribió sobre la caridad, que creo que algo choca con las prácticas opusinas:

1 Corintios 13, 3-8 “La caridad es paciente, es servicial; la caridad no es envidiosa, no es jactanciosa, no se engríe; es decorosa; no busca su interés; no se irrita; no toma en cuenta el mal; no se alegra de la injusticia; se alegra con la verdad. Todo lo excusa. Todo lo cree. Todo lo espera. Todo lo soporta. La caridad no acaba nunca"

Y ahora numerarito de pro, léete de nuevo las jilipolleces de los hijos naturales y los adoptados pero de padres que no son sus padres pero que eran conocedores de los padres legítimos que murieron o ausentáronse con grave y justo motivo, y dime a ver cómo se vive la Caridad en la Opus.

Y luego te repasas un poquito el Evangelio, y mira a ver cuántas escuelas de negocios fundó Jesús.

La lógica no la aprobáis ni prevaricando.


Silencio de oficio

Retazos sin sentido.

El Vademécum de los Consejos Locales y las Glosas son, de verdad, un sólido tratado de Lógica-ilógica. No tienen desperdicio.

El Vademécum se pronuncia sobre el “silencio de oficio”:

Las materias conocidas por razón del cargo, sólo pueden comunicarse o comentarse con aquellas personas que —también por razón de su cargo— deban conocerlas. Si un médico o un abogado guardan un natural secreto profesional —silencio de oficio— sobre los asuntos que conocen con motivo de su trabajo, con mucha mayor razón han de vivir ese silencio quienes se ocupan de las tareas de dirección o de formación espiritual de las almas.

Y un poquitín más abajo, el mismo Vademécum dice que es conveniente que los médicos psiquiatras rompan el “silencio de oficio”:

En estos casos de depresiones y agotamientos, se acudirá a un médico experimentado y prudente —mejor, si es miembro de la Obra—, que sepa informar adecuadamente al enfermo, sin ocultar nada, pero sin insistir tampoco mucho sobre sus cansancios, pues, en ocasiones, sirve inconscientemente de pretexto al enfermo para no dejarse ayudar o para convertirse en médico de sí mismo. Por esto, es muy interesante que informen a los Directores, para prestar una ayuda eficaz al que lo necesita.

Pero este avasallamiento de la interioridad de las personas que el Vademécum recalca por escrito, parece que va en contradicción con otra de esas Declaraciones de Principios tan típicamente opusinas:..

El amor a la libertad, tan propio del espíritu del Opus Dei, lleva a querer y a comprender a los demás como son, sabiendo respetar las características personales que responden a la mentalidad de su país, a su cultura, a sus costumbres y tradiciones.

¿Amor a la libertad? La Opus controla todo, se controla a si misma mejor que los Gulags soviéticos. Los Directores todo lo saben, todo lo controlan… muchas veces sin que el propio interesado sea consciente de ello.

Las Glosas de San Miguel hablan de los billetes (del dinero):

Los Numerarios y Agregados —desde la Admisión— asumen libremente la obligación de destinar todos los frutos del propio trabajo profesional a cubrir sus gastos personales y sostener las necesidades de las labores apostólicas de la Obra.
Se consideran frutos del trabajo profesional —que ingresan, como de costumbre, en su Centro— todas las cantidades que, por cualquier título, se reciben como consecuencia de este quehacer.

Fíjese que se dice “asumen libremente la obligación”. Como siempre, toda palabra está muy medida. No se dice que “están obligados por su compromiso contractual”. Lo que dice es que es una “obligación” que “asumen”.¿¿¿ …???

Vamos a ver. Si es una obligación, es que es algo impuesto. Y si es algo que “asumen libremente”, es algo que por lógica podrían “no asumir libremente”. La explicación es que se deja claro que se entrega toda la money, pero por si la “galería” leyera este escrito, se dice que es algo que cada uno “asumió libremente”, sin estar obligado contractualmente.

Mi resumen es que esa “obligación” venía impuesta por la Opus, y de libre asunción nada: venía incorporada en el “paquete”.

Por supuesto no podía faltar el “nunca ha sucedido en la Obra”, cuando resulta que es algo que sucede todos los días. Lo peor es que se MIENTE a sabiendas: el que redacta las Glosas sabe perfectamente que eso a sucedido unas más que cuantas veces, pero no tiene reparo alguno en MENTIR y además por escrito:

El ejemplo de nuestro Padre ha movido a todos continuamente a darse sin reservas ni condiciones, quemando las naves de una vez, para siempre. Sería impensable, por ejemplo —no se ha dado nunca—, que un Numerario o Agregado, al disponer de sus bienes, hiciera cálculos para dejar arreglada una salida, como si tuviera un futuro incierto: ese comportamiento supondría una falta de confianza en Dios y en la Obra, y enmascararía un condicionamiento o un recorte en la entrega total.

Claro, esto se dice para que si alguno lo piensa se sienta como el único traidor, judas, culpable del mundo mundial. Y por si alguno de Dentro sigue pensando que “no se ha dado nunca”, que se relea algunos post y verá como es algo bastante común. Yo mismo lo hice.

Las Glosas de San Miguel hablan del “dulcísimo precepto” (de la family of sangre):

También sería poco comprensible —contrario al ordinario modo de actuar de cualquier persona— que alguno, al disponer de sus bienes de modo inmediato o en su testamento, se dejara llevar por una preocupación sobre el futuro económico de sus hermanos o de otros parientes, como si se tratara de un hermano soltero que quizá previera especiales obligaciones hacia ellos. Nadie actúa así: cualquiera que ha constituido un hogar, piensa fundamentalmente —no puede ser de otro modo, es ley de vida, obligación de amor y de justicia— en los suyos; y dentro de la Obra, cada uno piensa en esta familia sobrenatural, muy numerosa y con grandes necesidades, a la que se debe y a la que se da por entero.

Se lee esto y concluye: el Numerata se va de su casa paterna porque tiene una nueva familia y patatín, patatán. Así que de dar dinero a los de su sangre ni mentarlo.

Pero mira por dónde, las misma Glosas dicen también:

De ordinario, mientras realizan sus estudios, los Numerarios se incorporan a la vida en familia y van después al Centro de Estudios; este hecho no suele alterar la situación de dependencia económica en que se encuentran normalmente, durante esa edad, los hijos respecto de sus padres. Por eso, es natural y justo que los padres —si antes lo hacían— sigan costeando todos los gastos de sus hijos —de estudio, de alojamiento, personales—, hasta que terminen su formación profesional y estén en condiciones de afrontar personalmente su sostenimiento; es decir, lo mismo que hubieran hecho si no pertenecieran a la Obra. Además, hay que tener en cuenta que, durante esos años, la Prelatura les proporciona una intensa formación —humana, cultural, espiritual, religiosa—, que les capacita mucho más en todos los órdenes.

Vaya, vaya. La “lógica” la emplean de nuevo para lo que les da la gana. Para recibir dinero nunca hay problema, pero para darlo… la Opus siempre es pobre y con necesidades, y se da por sentado que sus necesidades son siempre más apremiantes que las de cualquier “familiar sanguinolento”.

Pues señores, si el "niñato" de 18 ya tiene nueva familia, el modo ordinario de actuar es que sus padres se desentendieran de él, ya que han dejado de ser "padres", ya que el susodicho ha encontrado un "Padre" y unos "Hermanos". Pero no, el Vademecum dice ahora que es "natural y justo" que los padres apoquinen... Y que también es "natural y justo" que unos años después sus hijos pasen de ellos como de la mierda (perdón por el taco).

Pues yo esto no lo entiendo, oiga. La lógica no la veo.

Realmente es muy fuerte lo de “contrario al ordinario modo de actuar de cualquier persona” y lo de “Nadie actúa así”.

Yo veo tanta mala leche en esto que se escribe, que no acierto a comprender cómo hace unos años podía verlo como algo de sentido común. Se dice muy clarito que tus padres, tus hermanos, la sangre de tu sangre, no son NADIE en el momento en que pienses a quién vas a testar esa casona del pueblo de tu abuela que tantos recuerdos trae a tu familia.

Y luego se habla del “dulcísimo precepto”: hay que tener mala, muy mala leche.

Y además el fundador se gastó unos cuantos millones de la Opus para resucitar un Marquesado para su hermano de sangre Santiago (digamos que ese fue el motivo). Pues voy yo y digo al secretario de la Dele, que como mis padres se han dejado la vida por la Opus, y han parido unos cuantos hijos que han sido todos numeratas, pues que pienso que podría gastarme unos milloncejos de nada en comprarles un titulín de Barón (debe ser lo menos que se despacha en títulos nóbiles)… La carcajada se escucharía en la lejana administración.

Desde luego, como nadie actúa respecto a su familia de verdad es como se hace en la Opus.

Pero es que la web opusina, cuando se manifiesta al universo mundo tiene la cara de decir de sí misma:

Además de sostenerse personalmente, los fieles del Opus Dei y los cooperadores se hacen cargo de los gastos propios de las necesidades pastorales de la prelatura. Estos gastos se reducen, básicamente, a los de sostenimiento y formación de los sacerdotes de la prelatura, a los gastos vinculados a la sede de la curia prelaticia y de los gobiernos regionales o las delegaciones, a las limosnas y a las ayudas económicas que, en caso de necesidad grave, la prelatura concede y envía a parientes cercanos de numerarios y agregados.

¿Meeeeeee lo explican? Primero me dicen en las Glosas que:

…dentro de la Obra, cada uno piensa en esta familia sobrenatural, muy numerosa y con grandes necesidades

y después me entero por la web que …estos gastos se reducen, básicamente…

¿En qué quedamos? ¿No se dice en la web opus que todas las actividades apostólicas las promueven Fieles con Infieles y otras gentes? ¿No se dice que son esos Fieles e Infieles los que manejan los dineros?

¿Entonces que hace la Opus con todo lo que ingresan todos los numeratas y demases todos los meses? Desde luego que si es para mantener los curas y las sedes prelaticias deben vivir como reyes.

Otra vez se dice y se desdice.

Señores opus, mejor sería que explicarais en la web:

  • Todos los numeratas y agregados entregan todo lo que ganan en la caja de su centro.
  • Los jefes de la Opus juntan todo ese dinero en sus delegaciones o comisiones, y deciden cómo lo reparten, a qué obras apostólicas se destinan, cómo y cuánto.
  • Además, existen unas empresas “de paja”, que asumen civilmente la propiedad de esas obras apostólicas. Pero realmente esas empresas las que pueden decidir nada sobre las labores sin el consentimiento de los jefes de la Opus.
  • De cara a la galería, se dice la Opus solo maneja un poco de dinero para sus curas e Iglesias y sedes prelaticias. Pero esto es mentira. Los Administradores de las Delegaciones manejan mucho más dinero con fines apostólicos, pero que no son el sostenimiento del clero y las sedes.

Por hoy ya está bien.

Los pobres

Pobrecitos pobres. Durante los 20 años que pasé bajo la sombra de la "madre guapa" (que nombre más monito para la opuscosa), escuché siempre que la atención a los pobres era un medio, un instrumento, y no un fin. Se nos decía incluso, que no convenía repetir las visitas al mismo "pobre", y que para solucionar esas carencias sociales "ya estaba el Estado". Nosotros sólo hacíamos "visitas de pobres" para remover los corazones de los "chicos de sanrafael".

Incluso con el tiempo, escuché que había nacido una nueva modalidad de "visitas de pobres". Había viejas viudas ricas (digo viudas porque abundan más que los viudos: los hombres perecemos antes que las hembras) a las que la soledad de sus salones alfombrados se les caía encima (creo que entonces no había bingos), y se les podía hacer "visitas de pobres" yendo a tomar un te con ricas pastas, aderezado con moscatel de primera: ese rato de conversación les llenaba de alegría y consuelo, y menguaba un poquito la pesada losa de la soledad. Muy bonito y muy propio...

Pero aquí terminaba el tema de la "solidaridad". El día a día de la vida opusina empezaba y terminaba en "apostolado - pitables - lasnormas - meditaciones - hayquellenarelcírculo - tenemoscartadelpadre - hayquehacercorreccionesfraternas". Nunca nadie; repetimos: NUNCA NADIE en 20 años de mamar de las tetas opusinas me habló NUNCA de "solidaridad", "atención a los más necesitados", "necesidad de promover iniciativas para el desarrollo del tercer mundo", "dedicar un tiempo semanal a ayudar en una iniciativa de caridad cristiana con los pobres". NUNCA. NADIE.

Pero... ¡pobres y parias del mundo! ¡¡¡Alegraros!!! ¡Alegraros con nosotros! Tenéis la suerte de que ¡han canonizado a nuestro fundatore!, y es una suerte inmensa, porque la alegría opusina ¡se ha DESBORDADO!, y POR PRIMERA VEZ la Opus empieza a predicar lo de atender a los más necesitados de pan.

Dice la web del opus;

Harambee 2002 nació tras la canonización de Josemaría Escrivá de Balaguer. Los organizadores de este acontecimiento quisieron que la alegría se transformase en obras concretas de ayuda a los demás.

¡Vaya hombre! ¡Por fin! Estábais tardando majetes. Aunque yo pensaba que la alegría la teníais desde hace tiempo: la alegría esa "tan nuestra". No sé porqué demonios cuando yo era alegre hace veinte años no transformábamos esa alegría en obras concretas de ayuda a los demás. No sé, no sé...

¡Pero ahora! No hay más que abrir la web opusina cualquiera día de la semana y ¡ahí va!: una iniciativa opusina en favor de hambrientos o tullidos.

¡Qué cara más dura! Después de decenios pregonando que la Opus no viene a trabajar por los pobres sino a hacer apostolado, ahora como lo que se lleva es todo esto de las ONG y preocuparse por los pobres, pos la Opus se apunta a ello, y además como el que más. No entiendo porqué si este tema de trabajar en favor de los demás es tan importante, a mí NUNCA me formaron en ese sentido. NUNCA recibí una charla en la que se nos dijera que los opusianitos debíamos fomentar personalmente actividades de ayuda a los más desfavorecidos. Y ahora parece que la opus lleva 50 años dedicándose a los leprosos tanto o más que las de Teresa de Calcuta.

Por cierto opusianos: en la noticia esa de Harambee he echado en falta la coletilla esa que tanto os gusta. Esa que dice "como decía San Josemaría...". O esa otra "como hemos aprendido de San Josemaría..." o esa otra "siguiendo el ejemplo de San Josemaría..." ¿Será que en esto de dar su vida por sacar a los pobres de su pobreza no destacó especialmente el santo de los cálices de oro y rubises?

Pues un poquito de porfavor y de consecuencia: si lo suyo de Uds son las 500 vocaciones y que se llenen los círculos, no aparenten tanto que son "Hermanitos de los pobres". Los que hemos estado dentro os vemos muy bien los plumeros.

Devoción al fundador

Esto de la nueva edición del Catecismo de la Cosa va a dar para mucho. Como en tantos otros documentos, la lógica brilla por su ausencia.

Hoy solo un pequeño apunte:

Dice el catecismo en el número 128:

¿El Opus Dei difunde, entre los fieles cristianos, alguna devoción particular?

El Opus Dei no difunde, entre los fieles cristianos, ninguna devoción particular.

Cada uno de los miembros de la Obra puede tener sus devociones particulares, siempre que sean pocas, constantes -aunque alguna vez dejen de cumplirlas, para evitar que se conviertan en una obligación, que no existe- y no entorpezcan la labor apostólica.

Y dice el catecismo en el número 26:

Los fieles de la Obra, ¿acostumbran a difundir la devoción a nuestro Fundador?

Los fieles de la Obra acostumbran a difundir la devoción a nuestro Fundador, porque es un modelo de vida cristiana y un eficaz intercesor en el Cielo.

De ese modo cumplen un gustoso deber de cariño y de piedad filial con nuestro Padre, y de amor a la Iglesia y a la Obra, ya que es un bien que se conozcan las gracias que Dios concede a sus hijos fieles. Por esto, difundir la devoción a nuestro Padre es también un medio eficacísimo de apostolado.

Pos a ver en qué quedamos. O difundimos o no difundimos.

Como siempre el Opustodo es como el laberinto de los espejos: tan pronto te encuentras reflejado cual famélica avestruz, como te ves cual elefanta embarzada de octillizos. La misma cosa la vuelven blanca, negra o amarilla; a su conveniencia.

Menos mal que es la nosecuantas edición, y que le habrán dado varios repasos, porque si pillamos los primeros borradores sería para echarse a temblar.

Y a ver si sale algún opusino negando ahora que la Opustoda dedica ingentes cantidades de tiempo y dinero a “difundir” la devoción a su santo.

Qué cara, oiga, qué cara.

La caridad opusina es el apostolado

Resulta penoso ver de qué forma se empeña el Opus en presentarse a las gentes del universo mundo, como si fuera el paladín a la taza en lo que a la “caridad con los necesitados” se refiere.

Desde hace bastantes muchos meses, en la web oficial opusina no falta nunca un artículo sobre actividades opusinas con los pobres, los ignorantes, los hambrientos, los inmigrantes o con el Tercer Mundo en general.

Cualquiera que se acerque por primera vez al Opus a través de su web oficial, se llevará la impresión de que gran parte del esfuerzo de las gentes del Opus se centra en atender a los más menesterosos. Pero, ¿es esto cierto? ¿Forma parte del “espíritu” opusiono este denodado esfuerzo por socorrer al necesitado?

El Catecismo nos da cumplida respuesta de cuáles son las principales virtudes que deben practicar los fieles opusianos, así como por dónde apunta la virtud de la Caridad en la santacasa:...

131. -¿Qué virtudes deben practicar los fieles del Opus Dei?

Los fieles del Opus Dei deben practicar todas las virtudes teologales y cardinales, impregnadas por un hondo sentido de filiación divina.

De modo especial, han de vivir la caridad, la humildad personal y colectiva, la laboriosidad, la obediencia y docilidad, la sencillez, la naturalidad, la sinceridad, la lealtad, la castidad, el orden, el desasimiento de las cosas temporales, la pobreza personal, la sobriedad, el optimismo, la alegría, la reciedumbre, la nobleza y la valentía.

A lo mejor es que le he perdido algo, pero va a ser que no. No veo por ningún lado algo que se parezca a “generosidad”, “solidaridad”, “solicitud caritativa”, “condescendencia”, “afabilidad”, “tolerancia”, “compasión”, “indulgencia”, etc.

Voy a poner otra vez este punto del Catetismo (no es una errata), y vamos a jugar a los subrayados:

De modo especial, han de vivir la caridad, la humildad personal y colectiva, la laboriosidad, la obediencia y docilidad, la sencillez, la naturalidad, la sinceridad, la lealtad, la castidad, el orden, el desasimiento de las cosas temporales, la pobreza personal, la sobriedad, el optimismo, la alegría, la reciedumbre, la nobleza y la valentía.

Las virtudes de colorete rojete, son virtudes que se orientan a la mantener la Unidad incuestionable, el Control mental absoluto, el sometimiento de la parte al todo. A esas virtudes aluden los capitostes opusimos cuando alguna oveja pretende variar levemente el itinerario prefijado.

Las virtudes colocadas en marroncete son virtudes que se ocupan de mantener a raya este cuerpo de muerte. Hay que estar ocupados y atentos en no dejar que asome el guarrete que todos llevamos dentro. Bien. Muy bien. Suscribo la presente.

Después veremos unas virtudes de color verde que se podrían denominar como “apostólicas”: se naturales, optimistas, alegres, ayuda a tener gancho apostólico. Y ser valientes ayuda a salir a la calle con 14 años a parar viandantes en plan Testigo de Jeowas, para repartir estampitas y Hojas Informativas (yo tuve que hacerlo).

¿Y qué virtud nos queda? Pues la naranjita: la caridad.

Pues será que aquí es donde el Catecismo debe de concentrar en plan “Vobril” todo esa enseñanza de amor a prójimo…

Pos va ser que no, otra vez. El Catetismo detalla muy clarito lo que la Opus entiende por Caridad:

132. -¿Por qué los fieles del Opus Dei han de practicar de modo especial la caridad?

Como todos los cristianos, los fieles del Opus Dei han de practicar de modo especial la caridad, porque constituye la esencia de la santidad.

Precisamente la virtud de la caridad -el amor a Dios sobre todas las cosas, y a todas las almas por Dios- les lleva a buscar a Dios en sus relaciones con todas las personas, en su trabajo y en los sucesos grandes o pequeños de cada día, y a convertidos en ocasión y medio de santificación y de apostolado.

Yo creo que está claro, ¿no? Lo importante es uno mismo -la santificación personal- y reproducirse a uno mismo -el apostolado (proselitismo más bien)-. Pero “los demás”, las preocupaciones y sufrimientos de “los demás”,… de eso no se dice nada.

Por si no estuviera claro, el siguiente punto catético ahonda más en el tema:

133. - ¿Qué características ha de tener especialmente la caridad de los fieles del Opus Dei?

La caridad de los fieles del Opus Dei les ha de llevar a aprovechar todas las circunstancias para acercar las almas a Dios.

Por eso, la primera manifestación de esa caridad será el apostolado hecho con la oración, con el ejemplo, con la amistad leal y sincera, con una palabra o con un consejo oportuno.

¡Qué pena! Este punto 133 era una buena ocasión para justificar toda la parafernalia del Harambee, y eso de “la alegría que desborda en obras concretas de ayuda a los demás”…

Pero el plumero es del tipo “carnaval-de-Rio-de-Janeiro”: no hay quien lo tape. La característica “especial” de la Caridad Opusiana es el APOSTOLADO. No la ayuda global al prójimo. No. El prójimo necesitado que se busque la vida. Los opusimos les dirán unas cuantas palabritas oportunas, y a correr. ¡Vaya caridad!

Y por fin llega el punto 134:

134. - ¿Qué otras consecuencias tiene la caridad?

Consecuencias de la caridad son también el amor a la libertad, la comprensión, la disculpa, la convivencia con todos, el perdón, el no sentirse enemigos de nadie.

¡Vaya! ¡Existe el prójimo! Pero ¿qué se hace con él? Pues se le comprende (se comprende que huela mal porque el pobrín vive en la calle y no puede lavarse), se le disculpa (se le disculpa que no sepa utilizar correctamente los cubiertos del pescado, ya que el muy inútil no pertenece a la tontocracia de la intelegancia), se convive con él (pero en la calle, sin invitarlo a comer a casa, porque para eso ya tendrá a su familia), se le perdona (se le perdona que sea tan imbécil de no aceptar amén-amén que el Opus es el mejor sitio para vivir y morir). Y para rematar, no se siente que el prójimo sea tu enemigo. Toma del frasco.

Pues esto se acabó.

¿Cuál es el parecido de este Catetismo con lo que dice el Papa en su encíclica?

Según el modelo expuesto en la parábola del buen Samaritano, la caridad cristiana es ante todo y simplemente la respuesta a una necesidad inmediata en una determinada situación: los hambrientos han de ser saciados, los desnudos vestidos, los enfermos atendidos para que se recuperen, los prisioneros visitados, etc.

Pues de esto, el Catetismo cero patatero.

Además, la caridad no ha de ser un medio en función de lo que hoy se considera proselitismo. El amor es gratuito; no se practica para obtener otros objetivos.

Pues más ceros patateros al Catetismo, que dice que la característica especial de la caridad opusina es el apostolado.

Esto se repite como la cebolla que tomé en la ensalada del mediodía. La Opus tiene dos caras, la que muestra al público en general, y la que guarda en la trastienda. La Caridad no se salva tampoco de esta incongruencia.

Por favor, si algún opusino descubre el punto del catetismo que hable de “obras desinteresadas en servicio de los demás”, que me lo indique.

Ayudas familiares

Vaya, vaya, cómo cambian las cosas. ¿No habíamos quedado en eso de que el Espíritu opusiano era esculpido, inalterable, inmutable y eterno?

La fecha de publicación de las Glosas de San Miguel es de 1987. Uno de los puntos más vergonzosos y donde el cinismo raya en la procacidad, es el relativo a las denominadas “ayudas familiares”.

Así dicen las Glosas:

En determinadas circunstancias, parentibus forte indigentibus, la Prelatura puede prestar —junto a la continua asistencia espiritual— una ayuda económica a los padres de los Numerarios y de los Agregados. La pobreza total impide a cada uno dar nada, porque nada se reserva: la Obra se ocupa de asistir económicamente a los padres que lo necesitan, sin que esto suponga la existencia de ninguna obligación de carácter jurídico...

Parece claro y evidente, que lo que dicen las Glosas es que las Ayudas económicas a padres de Numegrados las presta LA PRELATURA. Perdón, “las puede” prestar la Prelatura, pues en ningún caso se habla de “obligación” o “deber”. Sin embargo, a los numerarios “la pobreza total les impide dar nada”. ¿¿¿¿¿…??????? Manda cojones (perdón). Quise decir ¡¡¡manda huevos!!! Se ve que la Pobreza Absoluta –que es una virtud que se elige libremente- está por encima de la Justicia recogida en el Cuarto Mandamiento de la Ley de Dios. El caso es que se dice que las Ayudas las da la Prelatura.

Sin embargo, el Catetismo opusino de 2003 dice en punto 195:

195. -¿Cómo cumplirán los Numerarios y Agregados el deber de ayudar económicamente a sus padres, cuando lo necesiten?

Los Numerarios y Agregados cumplirán gustosamente el deber de ayudar económicamente a sus padres, cuando lo necesiten, del mismo modo en que lo harían si no fueran de la Obra.

Esa ayuda la prestarán con los bienes que puedan tener no procedentes del trabajo profesional, o con lo que ganen con ese trabajo, de acuerdo con las disposiciones del Derecho particular del Opus Dei.

¡Pues si que hemos cambiado! ¿Dónde está la inmutabilidad? Ahora resulta que no es la Prelatura la que presta las ayudas. Son los Numegrados los que “cumplirán gustosamente el deber de ayudar económicamente a sus padres, cuando lo necesiten”. Y además lo de “las puede o no puede” se ha sustituido por un “deber de ayudar”. ¡¡¡Qué bonito está ahora el tema!!! ¡Qué cambio más pequeñín! Mira que me emociono. Aunque esa coletilla final (“de acuerdo con las disposiciones del Derecho particular del Opus Dei”) me suena de nuevo a lo de 1987: puño cerrado pal dinero que se da.

Volvamos a las Glosas:

Como esta ayuda es una manifestación de caridad, y la caridad debe ser ordenada, significaría una falta de justicia que gravasen indebidamente sobre la Prelatura cargas que no tendría por qué asumir o que —siempre a título de caridad— podría asumir sólo en parte.

Aquí no voy a mandar ni gónadas ni pómadas. Esto es que ya es la leche. Es inconcebible que se diga que las ayudas a los padres necesitados se encuentren en el ámbito de la Caridad, como si estuviéramos hablando de las ayudas a los “pobres de la Virgen”. ¡Y encima se dice que pasarse de ayudar significaría “una falta de justicia”!

Es cierto que el Catetismo opusino de 2003 dulcifica un poco la pornográfica redacción de las Glosas de 1987, pero en cualquier caso, se ve que ni uno ni otro redactor se han leído el [http://www.vatican.va/archive/ESL0022/_INDEX.HTM CATECISMO de verdad, el de la Iglesia Católica, que dice en los puntos 2218 y 2251:

2218 El cuarto mandamiento recuerda a los hijos mayores de edad sus responsabilidades para con los padres. En la medida en que ellos pueden, deben prestarles ayuda material y moral en los años de vejez y durante sus enfermedades, y en momentos de soledad o de abatimiento. Jesús recuerda este deber de gratitud (cf Mc 7, 10-12).

2251 Los hijos deben a sus padres respeto, gratitud, justa obediencia y ayuda. El respeto filial favorece la armonía de toda la vida familiar.

Creo haber leído “RESPONSABILIDADES para con los padres”, “prestarles ayuda material”, “deber de gratitud”, “deben” y de nuevo “ayuda”. Aquí se habla de un DEBER que los hijos tienen con los padres. Y no veo nada de: un hijo ayudará a su padre, pero solo si sus hermanos también lo hacen, y sólo si el tio rico de américa contribuye también, y sólo en la medida necesaria para que no pase hambre, pero nunca para que se vaya un weekend a la playa,.... Así que parece que se trata de un mandamiento de la Ley de Dios, de cumplimiento inexcusable.

Pues las Glosas se pasan esto por el forro de los mismos, y no dudan en decir que las ayudas a los padres son de “caridad”, en vez de decir claramente que son un DEBER DE JUSTICIA contemplado en el cuarto mandamiento de la Ley de Dios. Lo de las virtudes opusianas es de cachondeo.

Para ir cerrando temas, incluiremos un comentario al Catético punto 194:

194. -¿Qué consecuencias tiene, con respecto a sus familias, la entrega que viven los Numerarios y los Agregados del Opus Dei?

La entrega de los Numerarios y Agregados, por la fidelidad a su vocación y por su caridad, trae como consecuencias el robustecimiento y la mejora del espíritu cristiano en sus parientes y amigos.

La natural unión afectiva con su familia de sangre no les debe impedir, en ningún momento, el cumplimiento de las obligaciones que lleva consigo la vocación. Por eso, de ordinario, los Numerarios y Agregados no abandonan sus tareas apostólicas o su lugar de trabajo -sobre todo si este lugar es lejano-, para participar en determinados acontecimientos familiares, que ocasionarían, de una parte, un descuido de la atención debida a las almas y a las labores apostólicas; y, de otra, gastos de tiempo y de dinero que un padre de familia numerosa y pobre no se podría permitir.

Lo del “padre de familia numerosa y pobre” ya suena a cachondeo. Después de enterarnos de los mármoles de colorines, las perlas y rubises y los kilos de oro y plata que se concentran en los palacios prelaticios, eso de que no se va a una boda por “no gastar en viajes” ya no sé quien se lo traga.

Pero lo más gracioso (vamos a dejarlo en gracioso) es que el punto 194 determina que la vocación a Numegrado va “contra natura”. Por un lado habla de “natural unión afectiva” y por otro lado dice que las obligaciones de la vocación impiden a los Numegrados cumplir con obligaciones familiares habituales. Es decir, que vivir como buen Numegrado va contra natura.

¿Dónde queda eso de vivir en medio del mundo, más iguales a los demás que los mismos demás?

La verdad es que en el tema de las “familias de sangre” la mierda se acumula en estos escritos por espuertas y más espuertas.


Pertenencia a la prelatura

La verdad es que después de tanto leer acerca de las Prelaturas Personales, lo que el Opus dice ser, lo que muchos aquí dicen que es… pues me ha dado por acudir a las fuentes eclesiales, a ver qué dicen que es la Cosa, y compararlo luego con lo que la Cosa dice ser.

Primero pondré lo que el Opus dice ser en sus páginas güeb:

  1. “Es una prelatura personal de la Iglesia Católica”.
  2. “Las prelaturas personales forman parte de la estructura jerárquica de la Iglesia”.
  3. “Están compuestas por laicos y sacerdotes”.
  4. “Las prelaturas personales —auspiciadas por el Concilio Vaticano II, como se ha dicho— son entidades al frente de las cuales hay un Pastor (un prelado, que puede ser obispo, que es nombrado por el Papa y que gobierna la prelatura con potestad de régimen o jurisdicción); junto al prelado hay un presbiterio, compuesto de sacerdotes seculares, y los fieles laicos, hombres y mujeres”.
  5. “Las prelaturas personales son, por tanto, instituciones pertenecientes a la estructura jerárquica de la Iglesia, es decir, son uno de los modos de auto-organización que la Iglesia se da en orden a la consecución de los fines que Cristo le asignó, con la característica de que sus fieles continúan perteneciendo también a las iglesias locales o diócesis donde tienen su domicilio”.
  6. Por los rasgos señalados, entre otros, las prelaturas personales se diferencian de los institutos religiosos y de vida consagrada en general; y de los movimientos y asociaciones de fieles. El Derecho Canónico prevé que cada una de las prelaturas personales se regule por el derecho general de la Iglesia y por sus propios estatutos.

Y ahora pongo lo que dice el Código de Derecho Canónico:...

TÍTULO IV. DE LAS PRELATURAS PERSONALES (Cann. 294 – 297)

294 Con el fin de promover una conveniente distribución de los presbíteros o de llevar a cabo peculiares obras pastorales o misionales en favor de varias regiones o diversos grupos sociales, la Sede Apostólica, oídas las Conferencias Episcopales interesadas, puede erigir prelaturas personales que consten de presbíteros y diáconos del clero secular.

295
§ 1. La prelatura personal se rige por los estatutos dados por la Sede Apostólica y su gobierno se confía a un Prelado como Ordinario propio, a quien corresponde la potestad de erigir un seminario nacional o internacional así como incardinar a los alumnos y promoverlos a las órdenes a título de servicio a la prelatura.
§ 2. El Prelado debe cuidar de la formación espiritual de los ordenados con el mencionado título así como de su conveniente sustento.

296 Mediante acuerdos establecidos con la prelatura, los laicos pueden dedicarse a las obras apostólicas de la prelatura personal; pero han de determinarse adecuadamente en los estatutos el modo de esta cooperación orgánica y los principales deberes y derechos anejos a ella.

297 Los estatutos determinarán las relaciones de la prelatura personal con los Ordinarios locales de aquellas Iglesias particulares en las cuales la prelatura ejerce o desea ejercer sus obras pastorales o misionales, previo el consentimiento del Obispo diocesano.

Y ahora pongo lo que yo entiendo:

¿Quién pertenece a las prelaturas?

Si no he leído mal, el 294 del Codex de la Iglesia dice “prelaturas personales que consten de presbíteros y diáconos del clero secular”. Vamos, que las Prelaturas constan de “presbíteros y diáconos”. Claro, clarito está.

Sin embargo, el Puspús dice que “Están compuestas por laicos y sacerdotes”. ¿Si? Pues a mi me parece que el Codex de la Iglesia no dice “laicos y sacerdotes”, sino que dice “presbíteros y diáconos”. Si el Codex de la Iglesia hubiera querido decir “laicos y sacerdotes”… pues lo hubiera dicho.

Lo que a mí me parece, es que el Opus no dice la verdad (miente por ello) al explicar lo que es una Prelatura de la Iglesia Católica. A buen seguro que si uno del Opus se hubiera encargado de redactar el Codex de la Iglesia hubiera puesto “laicos y sacerdotes”. Pero tal y como está ahora el Código de Derecho Canónico las prelaturas están formadas POR PRESBITEROS Y DIACONOS.

Así que si el Opus quiere que los laicos “pertenezcan” a la su cosa… pues que su rollo no concuerda con lo que es una prelatura personal.

¿Quién redacta los Estatutos?

Si no leo mal, lo que dice el Código de Derecho Canónico es:

295 § 1. La prelatura personal se rige por los estatutos dados por la Sede Apostólica.

Subrayo: “dados por la Sede Apostólica”.

Y entresaco de la güeb opusina:

“Estos Estatutos son los preparados por el fundador años atrás, con los cambios imprescindibles para adaptarlos a la nueva legislación”.

Pues como que no me aclaro. O la Santa Sede da los Estatutos o se los inventa petete. Aclaremos el tema. Por aquí me parece que el Opus no concuerda con lo que es una prelatura personal.

¿Cómo se crea una prelatura personal?

Al leer las fuentes de la Iglesia (Código de Derecho Canónico y decreto Presbyterorum ordinis 7-XII-1965 n. 10) me da la impre de que es la Iglesia quien “desde arriba” ve la oportunidad de establecer prelaturas personales: “la Sede Apostólica (…) puede erigir prelaturas personales”.

Sin embargo, el Opus es algo creado “desde abajo”, que luego ha buscado ser reconocido como una Prelatura Personal.

De la güeb OpusDei: 1928, 2 de octubre. Josemaría Escrivá de Balaguer, durante unos ejercicios espirituales en Madrid, por inspiración divina, funda el Opus Dei.

Está muy claro que el Opus no lo creo la Iglesia: lo fundo su santo fundador. Y no me cuadra el tema. No me cuadra lo de inventarme una institución y luego buscar que la Iglesia me reconozca como institución emanada directamente de la estructura eclesial. Para entendernos: es como si la Iglesia estableciera que va a existir un cuerpo de policía auspiciado por ella misma, y luego viniera una empresa de guardias jurados -con largo tiempo de existencia- y pretendiera que se le diera el rango, prebendas y características del cuerpo oficial de policía.

Así que si las prelaturas las erige la sede apostólica, lo que yo entiendo es que el Puspús se ha puesto “el uniforme” de prelatura personal, pero que es un uniforme talla 38 para un cuerpo talla 56. No es lo suyo, y no concuerda con lo que es una prelatura personal.

¿Dónde se encuadran las prelaturas personales?

Para empezar, el Codex sitúa a las Prelaturas dentro del apartado “Los fieles cristianos”, y no dentro del apartado “La constitución jerárquica de la Iglesia”, que es donde se habla de Obispos, Iglesias particulares y demás.

Pero dice el Opus: “Las prelaturas personales forman parte de la estructura jerárquica de la Iglesia”.

..y dice el Código de Derecho Canónico en el punto 368: Iglesias particulares, en las cuales y desde las cuales existe la Iglesia católica una y única, son principalmente las diócesis a las que, si no se establece otra cosa, se asimilan la prelatura territorial y la abadía territorial, el vicariato apostólico y la prefectura apostólica así como la administración apostólica erigida de manera estable.

El 368 parece que al describir la Iglesia católica una y única, ¡se ha olvidado de una parte de si misma! ¡No nombra a las prelaturas personales dentro de esas Iglesias particulares que forman la única Iglesia. ¡Qué desastre!

Pero ¿por qué después de tantos años que lleva el Opus funcionando sin ser Prelatura, insiste tanto ahora en que forman parte de la estructura jerárquica de la Iglesia? Ignórolo, lo ignoro.

Puestos a escarbar, me he revisado el decreto Presbyterorum ordinis 7-XII-1965 n. 10, que transcribo a continuación:

Revísense además las normas sobre la incardinación y excardinación, de forma que, permaneciendo firme esta antigua disposición, respondan mejor a las necesidades pastorales del tiempo. Y donde lo exija la consideración del apostolado, háganse más factibles, no sólo la conveniente distribución de los presbíteros, sino también las obras pastorales peculiares a los diversos grupos sociales que hay que llevar a cabo en alguna región o nación, o en cualquier parte de la tierra. Para ello, pues, pueden establecerse útilmente algunos seminarios internacionales, diócesis peculiares o prelaturas personales y otras providencias por el estilo, en las que puedan entrar o incardinarse los presbíteros para el bien común de toda la Iglesia, según módulos que hay que determinar para cada caso, quedando siempre a salvo los derechos de los ordinarios del lugar.

Tanto escuchar el rollo de que el Vaticano 2 había previsto las prelaturas en este famoso decreto, y lo que yo pensaba que era un tocho dedicado a las prelaturas, resulta ser un Decreto en el que se habla de los presbíteros en general. Tan sólo en el punto 10 menciona brevísimamente las “prelaturas personales”, en las que habla de incardinar presbíteros para el bien común de toda la iglesia.

Pues viendo lo que el Opustodo, no lo veo muy bien retratado ahí.

Y para liar más la matraca leo en la Constitución Apostólica Ut Sit:

Habiendo crecido el Opus Dei, con la ayuda de la gracia divina, hasta el punto de que se ha difundido y trabaja en gran número de diócesis de todo el mundo, como un organismo apostólico compuesto de sacerdotes y de laicos…

En la misma Constitución Apostólica que otorga al Opus “carta de prelatura” se dice que es un organismo apostólico compuesto de sacerdotes y de laicos. Y más adelante dice otras muchas cosas que hacen que piense que o he leído mal el Codex, o bien los caminos del Señor son muy abiertos y el Codex se puede interpretar de muy diversas formas:

La jurisdicción de la Prelatura personal se extiende a los clérigos en ella incardinados, así como también sólo en lo referente al cumplimiento de las obligaciones peculiares asumidas por el vínculo jurídico, mediante convención con la Prelatura a los laicos que se dedican a las tareas apostólicas de la Prelatura.
La Prelatura depende de la Sagrada Congregación para los Obispos.

Este es el punto final de mi iter personal prelaturesco. Estoy agotado y no entiendo ya nada. Pero como me he dado un buen atracón de leguleyos, me he formado mi propia opinión. Al Opus no le queda nada bien la vestimenta de prelatura: la Opus no es un grupo de presbíteros y diáconos, la Opus no la ha constituido la Iglesia, la Opus no tiene unos Estatutos recibidos de la Iglesia…

Lo que realmente le pega a la Opus es ser ¡una ASOCIACION DE FIELES!

Si nos leemos bien el Código de Derecho Canónico veremos que es un marco mucho más aproximado a lo que REALMENTE es el Puspús:


DE LAS ASOCIACIONES DE FIELES (Cann. 298 – 329)

CAPÍTULO I. NORMAS COMUNES

298
§ 1. Existen en la Iglesia asociaciones distintas de los institutos de vida consagrada y de las sociedades de vida apostólica, en las que los fieles, clérigos o laicos, o clérigos junto con laicos, trabajando unidos, buscan fomentar una vida más perfecta, promover el culto público, o la doctrina cristiana, o realizar otras actividades de apostolado, a saber, iniciativas para la evangelización, el ejercicio de obras de piedad o de caridad y la animación con espíritu cristiano del orden temporal.

305
§ 1. Todas las asociaciones de fieles están bajo la vigilancia de la autoridad eclesiástica competente, a la que corresponde cuidar de que en ellas se conserve la integridad de la fe y de las costumbres, y evitar que se introduzcan abusos en la disciplina eclesiástica; por tanto, a ella compete el deber y el derecho de visitarlas a tenor del derecho y de los estatutos; y están también bajo el régimen de esa autoridad, de acuerdo con las prescripciones de los cánones que siguen.
§ 2. Todas las asociaciones, cualquiera que sea su especie, se hallan bajo la vigilancia de la Santa Sede; están bajo la vigilancia del Ordinario del lugar las asociaciones diocesanas, así como también las otras asociaciones en la medida en que trabajan en la diócesis.

CAPÍTULO II. DE LAS ASOCIACIONES PUBLICAS DE FIELES

312
§ 1. Es autoridad competente para erigir asociaciones públicas:
1 la Santa Sede, para las asociaciones universales e internacionales;

Vamos, ¡que ni pintado!

  • asociaciones distintas de los institutos de vida consagrada y de las sociedades de vida apostólica (eso de que no somos frailes ni monjas)
  • clérigos o laicos, o clérigos junto con laicos, trabajando unidos (vamos, justo lo que viene siendo un trocito cualquiera del Opusmundo)
  • buscan fomentar una vida más perfecta (pues eso, que se busca ser la élite de la santidad)
  • promover el culto público, o la doctrina cristiana (otra cosa no, pero promover promueven todo lo que pueden algunos “cultos” y algunas “doctrinas”)
  • o realizar otras actividades de apostolado (pues eso: caña opusina)

Pero ¡amigo mío! Ahora vienen los palabros feos:

Todas las asociaciones de fieles están bajo la vigilancia de la autoridad eclesiástica competente, a la que corresponde cuidar de que en ellas se conserve la integridad de la fe y de las costumbres, y evitar que se introduzcan abusos en la disciplina eclesiástica;

¡uuuuuuuuu uyuyuyuiiiiiiiii!

Todas las asociaciones, cualquiera que sea su especie, se hallan bajo la vigilancia de la Santa Sede.

¡Vaya, vaya, vaya!

Ahora vemos porqué el Opus, que es (digo que es, refiriéndome a lo que ES de HECHO), que ES una Asociación de gentes -curas y laicos- que se asocian para desarrollar un peculiar apostolado y evangelización, no quiere oír nada de ser una mera Asociación de Fieles.

El Opus lo que quiere es autonomía.

El Opus quiere libertad para tejemanejarse.

El Opus dice que esta para ayudar a los Obispos y Diócesis del mundo… pero ni de coña le gustaría estar bajo la potestad de esos obispos a los que dice servir.

El Opus no quiere que nadie le fiscalice si realiza “abusos de disciplina eclesiástica”.

Aún así, en mi opinión ignorante (pero a mi me vale) donde mejor encajaría el Opus es en una Asociación de Fieles Pública Universal e Internacional, erigida por la Santa Sede, formada por curas y laicos, regida por sus propios estatutos aprobados (que no dados) por la Santa Sede.

Desde luego que no tendrían que inventarse "cooperaciones organísticas", ni "contratos no contratantes", ni similares parecidos.

Buen guiken.



Original