Las visiones de Escrivá. Recuerdos de un cumpleaños

From Opus Dei info

Por Fueraborda, 19.09.2011


Buscando unos datos en esta web, he releído unos escritos que os recomiendo a todos: “Sobre visiones y milagros” de Haenobarbo. “La supuesta sobrenaturalidad del Opus Dei” de Marcus Tank, “La sobrenaturalidad del Opus Dei ¿Viene de Dios el Opus Dei?” de Gervasio, que me ha suscitado escribir este relato relacionado con las visiones sobrenaturales extraordinarísimas y rarísimas de Escrivá, que compagina descaradamente y sin el menor rubor con que “lo nuestro es lo ordinario, hijos”.

Cuando en la obradedios proclaman algo, puede ser verdad o mentira, nunca se sabe al principio. Pero cuando realmente lo que pretenden es que se intuya algo y llegue a ser tenido como cierto, utilizan la fórmula del cuchicheo. Frases a medias, historias entrecortadas y a medio tono, puntos suspensivos que dejan al interlocutor que interprete imaginativamente lo que pretenden… de modo que cunda el interés por el secreto y vaya aumentando el número de sabelotodos, que funcionan en corrillos como altavoces amordazados que atraen al curioso público deseoso de obtener información sobre tema, tan prohibido, como son los acontecimientos sobrenaturales el el opus dei...

Otra práctica similar es el no lo cuentes a nadie, te lo digo a ti porque eres de confianza… y todo con el fin de aumentar la admiración del mundo mundial hacia él, y con ello conseguir la fama de santidad en vida que tan bien le vendría en su proceso de canonización.

La técnica del cuchicheo no falla.

A raíz de estas lecturas he recordado el aciago cumpleaños que me dieron las ilusas de mi centro hace ya bastantes décadas. La anécdota ilustra algo más sobre la inevitable atracción que el fundador sentía hacia los hechos sobrenaturales, y hasta qué punto iba metiendo las narices en lo que nada tenía que ver con él, excepto el arrimarse a la gente prodigiosa que tenía o decía tener contactos místicos. Y me malicio que, como cuenta nelli en su escrito “Sobre las aventuras milagrosas de San José María Escriba” él no fue capaz de inventar nada solito, por lo que probablemente también se acercara a estas almas con tan estrecho trato con Jesucristo y el demonio, para que sus relatos o escritos íntimos (fechados siglos atrás) pudieran ser creíbles por la similitud con la de otros visionarios. Esto no es más que una intuición mía, pero no demasiado surrealista, ya que era su forma habitual de proceder.

El asunto del regalo sorpresivo de mi cumpleaños, fue el siguiente: Tras el obligado madrugón, las normas acostumbradas, y el suculento desayuno, me empotraron en un SEAT 600 en el que creo que nos embutimos seis, dirección a una pequeña ciudad que para mí carecía de atractivo alguno. Nos bajamos sudorosas en un sencillo barrio, y tras asegurarse la conductora que aquel pobre portal correspondía a la calle y número de nuestro destino, nos adentramos en una casa donde la simpática mujer de pueblo que nos acogió, tras ofrecernos de todo y hacernos sentar alrededor de una gran mesa camilla, nos contó con toda naturalidad el reciente atropello de Satán que, tras una intensa pelea le tiró escaleras abajo junto con el carro de la compra, rodando así ella con todas las frutas y verduras, quedando algo maltrecha tras el diabólico accidente. Pero esas magulladuras no fueron nada, al lado de los estigmas que Jesucristo ponía en las palmas de sus manos y ella los aceptaba con gran Amor sintiéndose predilecta. Nos dejó que, con curiosidad y tranquilamente, observáramos los satánicos moratones de su cuerpo, y con algo más de reverencia quedáramos atónitas con las Divinas llagas de las palmas de sus manos. Tras contarnos sus múltiples encuentros con la santísima Virgen con la misma naturalidad con la que nos podría estar relatando el culebrón de las cuatro de la tarde, puso ojos de pilla, se levantó no sin dificultad de su almohadillado sofá y fue a por un misterioso álbum, que según me contaron entonces, era el motivo de nuestro viaje y mi regalo de cumpleaños.

Lo colocó en el centro de la mesa, apiñamos nuestras cabezas sobre él, y nos fue enseñando, página a página, la abundante correspondencia que mantenía desde años atrás con el fundador, en los que ambos se relataban sus encuentros y diálogos sobrenaturales con los principales personajes que habitan en el cielo y en el infierno. Las cartas del fundador eran de su puño y letra y con su firma (las de la señora también, claro). Y entre unas y otras guardaba algunas estampas que él le enviaba, creo que con algunas líneas. Mi memoria no llega a recordar si también el álbum contenía alguna foto. Tampoco recuerdo si era uno o varios.

Y de aquel cumpleaños no guardo más recuerdos.

Pero retomo la memoria pocos días más tarde, que fui llamada a la delegación.

Estando yo en la salita, entró una ágil directora, se sentó junto a mí y me preguntó por la celebración de mi cumpleaños. No sé si me dio tiempo a ponerme blanca, cuando sacó su parte más brava y me cayó el chaparrón: Porque lo nuestro es lo ordinario, y lo que habéis hecho es de muy mal espíritu. Si os llega a pasar algo en carretera y el Padre nos pregunta el motivo del viaje, el disgusto que le dais es mayúsculo. Espero que esto no haya trascendido a nadie, y si ha quedado reflejado en el diario del centro, hacedlo desaparecer cuanto antes. No esperaba esto de ti. (Claramente queda implícito que, de haber tenido un accidente, lo que menos le importaba al Padre y a ella era nuestro estado de salud. Como siempre.)

Esto es el resumen de lo que recuerdo, y os quería transmitir.

De vuelta a casa, mi cabeza daba vueltas e intentaba, sin éxito, encontrar una coherencia:

- Debemos imitar a Jesucristo, pero a través del conducto reglamentario, que es el fundador.

- El fundador habla a la Virgen, la Virgen le entrega rosas, le sonríe, Jesús, no se qué… el diablo también metía el rabo…

- El fundador lo comenta y se escribe sin recato con una visionaria.

- Unas hijas, deseosas de conocer mejor a su fundador, van a visitar a una buena mujer con quien mantuvo correspondencia (prohibido para nosotros cartearnos con el sexo opuesto)

- Pero como lo nuestro es lo ordinario, y lo extraordinario es de mal espíritu, hay que ocultarlo y borrar todas las huellas, aunque se false la historia contada en nuestros diarios.

- En casa no hay excepciones. Pero el Fundador es una continua excepción… pero debemos imitarle en todo sin excepción.

¿Pero cómo no nos vamos a volver locos? También a imitación del santo, claro.

Aparte de otras muchas consideraciones, viene aquí como anillo al dedo el reciente escrito de Haenobardo “El Fundador no hizo testamento”. A raíz de ello, pensé que sería interesante hacer una lista con todo aquello que el santo nos impuso, y él incumplía claramente. (Dejémoslo para otro día)

Se acerca mi cumpleaños, y ya vieja y experimentada ¡qué liberación siento!




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