La película Camino de Javier Fesser, mi visión

From Opus Dei info

Por Spiderman, 24.10.2008



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Introducción

No sé si podré hacer una crítica de Camino porque se hace muy difícil poner en pocas líneas los muchos sentimientos que despertó en mí esta película. Ante todo son más de dos horas de una gran crudeza, una película muy dura que en ocasiones se me hacía difícil de seguir, apabullado ante tanto sufrimiento. Y es que el caso de Alexia fue eso: ante todo una niña, una adolescente, que le tocó sufrir una enfermedad muy desagradable y cuya actitud dejó perplejo a todo aquél que la rodeó.

En este sentido la fidelidad a la “historia real” es notable. El libro de la vida de Alexia “Un regalo del Cielo” te hace llorar tanto o más que la película describiendo los tormentos que la niña afrontaba con una extraordinaria visión cristiana de la vida. De hecho mi principal reticencia para no ir a ver la película era que no quería ver morir a una niña tan vital y llena de ternura como Alexia. No quería revivir aquellas horas de lectura del libro de su vida...

Sin embargo, la película se separa de las fuentes documentales en muchísimos aspectos. El primero y más destacable es que en la película se aborda el mundo de los sueños y aspiraciones interiores de Camino-Alexia. Los sueños de Camino, sus secretos anhelos, su cariño hacia sus padres, sus razonables y normales ensoñaciones de adolescente consiguen que el personaje parezca real, mucho más real que la Alexia que describen las biografías oficiales, en las que todo el mundo interior de la niña se reduce a su identificación total con Jesús y su ofrecimiento del dolor físico en unión a Cristo Crucificado. Camino en cambio se enamora platónicamente, como lo hacen todos los adolescentes, se cansa de sufrir, se encara a Dios aunque de inmediato le pida perdón, se preocupa de su pelo, de su apariencia, se emociona con la música, baila... como cualquier adolescente y como seguramente lo haría Alexia. De hecho, yo vi unas fotos de Alexia en Tierra Santa y “me defraudó” que llevara unos walkman puestos. Ahora, después de la película lo entiendo mejor... es que Alexia, antes que santa, era una adolescente, como también lo fui yo, como lo hemos sido todos.

¿Camino expone lo que es el Opus Dei?

Una de las principales críticas que se ha hecho a la película es que no refleja con fidelidad la realidad del Opus Dei. El director Javier Fresser alegó que más que una descripción era una “radiografía”. La verdad es que Fresser en su tratamiento de la Obra comete errores de bulto, describe cosas que parecen mentira pero son verdad y viceversa y también logra aciertos descriptivos, todo en la misma película.

Errores de bulto de Camino sobre el Opus Dei

Errores de bulto son la genuflexión ante el busto de San Josemaría en el Centro del Opus Dei, el teléfono bajo llave, las expresiones “voy a buscar al capellán y nos confesamos los tres” o “ha venido el capellán a rezar la jaculatoria”. Son errores graves que el director podría haber evitado con el asesoramiento de cualquier católico bien formado.

Camino: cosas que parecen verdades pero que no lo son

Queda muy realista el momento en el que la Directora da una bolsita de piedrecitas a la hermana numeraria de Camino (Núria). En otra escena la joven numeraria deposita las tres pequeñas piedras en su zapato. Esta mortificación, si bien no es una cosa rara en la Obra (yo mismo la he practicado con el consentimiento de mi Director en el tiempo en el que estuve en la Prelatura), no es una mortificación ordinaria, como sí que lo son el uso del cilicio y de las disciplinas.

El teléfono bajo llave tampoco es cierto (al menos en los centros de chicos), pero sí que hay que decir que en el Opus Dei es de buen espíritu pedir permiso para usarlo y al final de mes, si se dispone de teléfono móvil, hay que entregar la lista completa de las llamadas realizadas.

Cuando el padre de Camino y Núria decide ir al Centro a ver a su hija y no le dejan pasar es una situación también muy improbable. De todas formas en el Opus Dei existe una cierta prevalencia de los demás miembros de la Obra sobre la familia de uno. Se justifica mediante la expresión: “los lazos de la fe son más fuertes que los lazos de la sangre” o bien “Como consecuencia de tu vocación, tu familia espiritual debe estar por delante de tu familia de sangre”.

Las numerarias asistiendo a Misa de los numerarios en una “esquinilla” tampoco es lo normal. Lo habitual es que cada uno tenga una misa independiente. En todo caso, si asisten a misa con los hombres, se colocan en algún anexo desde donde no se las pueda ver.

Camino: cosas que parecen mentira pero que no lo son

Las puertas con doble cerradura en los Centros, que necesitan que se abran por los dos lados para poder ser atravesadas, son realidad. Además sólo dispone de la llave el Director y la Directora.

El control de la correspondencia es real. Ahora con Internet se hace más difícil, pero es “de buen espíritu” dejar el correo que se envía abierto para que el director lo pueda revisar. De la misma manera, es normal que te entreguen una carta abierta. Esto se hace para preservar la fe y la vocación de los miembros de la Obra.

Los ficheros secretos de los miembros, guardados bajo llave, con documentación confidencial sobre ellos también son ciertos, por irreal que pueda parecer.

Errores de enfoque sobre la vida de Alexia

Me gustaría apuntar algunos errores de enfoque sobre la vida de Alexia y sus familiares que hacen perder fuerza a la película.

El primero es que en la película la relación entre Alexia y su Ángel Custodio es tormentosa cuando en la realidad es todo lo contrario. De hecho es habitual que en los Centros del Opus Dei se ponga a Alexia como modelo debido a la confianza con la que trataba a su ángel custodio Hugo. Algunas fuentes afirman incluso que la niña podía ver a su Ángel. En la película esta figura queda totalmente deformada. De todos modos se puede entender qué representaba Hugo para Alexia mediante la figura del Mago “Mr. Meebles”. La función de acompañamiento y protección que realiza el pequeño sabio Mr. Meebles correspondió en realidad a Hugo, el ángel de la guarda de Alexia. Si Fresser ha querido simbolizar a Hugo con Mr. Meebles (posibilidad que no cabe descartar) entonces no se entienden las escenas de horror de Alexia hacia su Ángel que se ven en la película. Creo que este punto hace perder consistencia a la película.

Otro error de enfoque es la dureza con la que Carme Elies interpreta a la madre de Camino/Alexia. Es muy raro el caso de un niño de 12-14 años que tenga pesadillas con su madre de protagonista. Es una exageración de la que se resiente la trama de la película. Es cierto que las supernumerarias (madres del Opus Dei) son animadas a que lleven a sus hijos a los Clubes Juveniles de la Obra, a que seleccionen las amistades de sus hijos, las lecturas y las actividades de ocio, en aras a proteger su fe y no apagar en ellos la posible llama de la vocación. No obstante, salvo casos muy excepcionales, por encima de todo son madres y derrochan cariño con sus vástagos, al menos durante toda la infancia y primera adolescencia. Los casos en los que hay supernumerarias (y supernumerarios) que pueden adoptar actitudes distantes se dan cuando sus hijos, con edades más cercanas a la mayoría de edad, se muestran contrarios a las costumbres y planteamientos familiares, especialmente en materia de piedad (Misa, Sacramentos) y en cuanto a la sexualidad (relaciones prematrimoniales). No obstante, no fue el caso de Alexia, ya que ella era muy joven y además siempre se mostró muy obediente y dócil con todas las indicaciones de su madre: respecto a la decencia en el vestir, las ensoñaciones de adolescente, su primer amor, las prácticas religiosas de piedad etc...

Este error en el enfoque de la figura de la madre (en parte quizá imputable a la actuación de Carme Elies) confiere a la película una frialdad ante el sufrimiento de la niña que se hace inverosímil y casi ridícula. Hubiera sido perfectamente compatible perfilar una madre supernumeraria de rígidas convicciones pero que a la vez tratase a la niña con suma dulzura. Lo mismo puede aplicarse a los sacerdotes y miembros de la Obra. De hecho, una de las principales peculiaridades que llama la atención de los neófitos en el Opus Dei es el clima cordial de los Centros. Igualmente una de las fuentes de mayor frustración que expresan los exmiembros es la existencia de un cariño tan notorio como superficial. Los miembros de la Obra son especialistas en hacer sentir única y especial a la persona que se acerca a ellos y ésta es una de las claves de su éxito proselitista. Una Carme Elies más relajada y cariñosa hubiera dado a la película otro punto más de emotividad y hubiera hecho el film mucho más creíble.

Aciertos descriptivos referentes al Opus Dei

A pesar de que la familia de Alexia y el Opus Dei hayan pedido reiteradamente la retirada de la película por deformar completamente la figura de la niña y de la Institución Eclesiástica, lo cierto es que Fresser, a pesar de los errores ya comentados, tiene notables aciertos en su descripción del Opus Dei.

En un momento concreto de la película un sacerdote del Opus Dei revela detalles de la última confesión de Alexia a su madre. Revelar un secreto de confesión es un sacrilegio y es evidente que no se hace en el Opus Dei, pero lo que sí que se hace es burlar el secreto de oficio. Por ejemplo, es habitual explicar intimidades al sacerdote en la Dirección Espiritual fuera de la confesión. Esas revelaciones también deben ser mantenidas en secreto pero el sacerdote no lo hace si lo que le cuenta el miembro de la Obra es grave. Entonces tiene la obligación de revelarlo a los directores.

Cuando Núria, la hermana numeraria de Camino, hace la charla con la directora, ésta le pregunta por las demás “hermanas”. Los miembros de la Obra están obligados bajo juramento a hacer “corrección fraterna” a los demás miembros, consistiendo ésta en explicar a los directores todo lo que pudieran ver o escuchar en otros y que pueda requerir una advertencia formal. Se utiliza esta práctica para mejorar el gobierno de la Obra bajo el pretexto de asegurar el correcto espíritu y la perseverancia de los fieles.

Gran acierto es también la escena en la que Núria decide no coger el taxi sino el bus y, además, ir de pie. Días antes la directora le había hablado de que ella jamás se sentaba en el bus, aunque hubiera sitio. En la Obra hay muchas cosas que no están escritas y que uno acaba haciendo porque los directores lo sugieren. Al tener que pedir consejo para todo uno acaba por menoscabar tanto el criterio propio que ya no se actúa con iniciativa propia, ni siquiera con sentido común (coger el taxi porque su hermana se está muriendo) sino aferrándose a lo único que proporciona seguridad: la palabra de los directores (cauce oficial para la voluntad de Dios). Es evidente que muchos miembros del Opus Dei conservan una autonomía mayor, pero este punto se muestra especialmente crítico en las personas que, como la hermana de Camino, viven en Centros del Opus Dei.

Por último quiero comentar otra escena que está muy lograda: la actividad de cocina con las niñas en el Centro del Opus Dei al que va Camino. Una monitora del Opus Dei enseña a las niñas cómo cocinar mientras aprovecha la actividad para aleccionarles sobre la llamada de Dios. En esta escena se dejan claras varias actitudes que se repiten en los Clubes Juveniles del Opus Dei y que yo mismo he vivido: se habla de vocación divina a niños y niñas de 12-14 años y se les anima a que se entreguen a Dios en el Opus Dei, se promueven actividades no como fin en sí mismas (aprender a cocinar) sino como medio para acceder a los preadolescentes y se separan a niños y niñas bajo pretexto de las virtudes de la educación diferenciada cuando el verdadero motivo es el favorecer la decisión de hacerse célibes. Al no tener contacto con personas del sexo opuesto es mucho más fácil que los preadolescentes renuncien a sus aspiraciones de amor humano a favor de un amor “divino”.

Aciertos de Fresser en su visión de Camino/Alexia

Como todo en la vida, la película Camino de Javier Fresser tiene sus luces y sus sombras. Estos días muchos se han empeñado en moverse por las sombras hasta no ver absolutamente nada de claridad en esta propuesta fílmica y también otros se han obcecado en sus puntos luminosos hasta quedar encegados por ellos. Yo he tratado de moverme en el claroscuro, como si fuera un discípulo más de Rembrandt.

En este cuadro que he pintado a raíz de la película hoy toca dar unas pinceladas de color. En primer lugar me gustaría felicitar a Fresser por la elección de la niña Nerea Camacho. Un gran hallazgo, una actriz muy prometedora con una naturalidad y una frescura que hacía que el resto de papeles interpretados por niños parecieran de segunda división. Al final de la película me pregunté por qué me sentía defraudado por la actuación de los otros niños: no me sentía defraudado, es que los estaba comparando con Nerea.

En la película, Camino, el personaje que Nerea interpreta, se enamora de Jesús, un chico muy bueno y trabajador, que ayuda a su madre en una pastelería. Durante la enfermedad Camino se cobija en el recuerdo de Jesús, su primer amor, para sobrellevar su peculiar tormento. Esto ha sido duramente criticado, asignándole a Fresser la intención de reducir el amor a Cristo de Alexia a mero enamoramiento adolescente. Yo no sé lo que pretendía Fresser con esta licencia, pero sí sé lo que ha conseguido. La relación (totalmente platónica) entre Camino y Jesús no sólo alcanza unos niveles altos de lirismo sino que, además, acaba constituyendo una gran metáfora de lo que pudo significar el “verdadero Jesús” de Alexia. Me explico. Camino espera reunirse con su “Jesús” y que éste le envíe cartas igual que Alexia ponía su esperanza en Jesucristo y se comunicaba con él mediante la oración. Camino se funde en un abrazo largo y tierno con Jesús y luego con su padre cuando muere y Alexia se fundiría en un abrazo similar con Jesucristo y luego con su Padre Dios. No sé si Fresser quería hacer un símil del cielo, pero lo consiguió. ¿Qué puede haber más sublime para una adolescente que ver realizado su amor platónico, que poder abandonarse en los brazos de su “salvador”? No nos engañemos, Alexia, como ser humano, necesitaría imaginarse a Jesús de alguna manera. Quizá se lo imaginase como un niño pequeño, quizá como un treintañero barbudo en túnica... o quizá como un adolescente palestino precioso, educado y que ayuda a sus padres en el negocio familiar. Sinceramente, no veo tantas diferencias.

Sobre el constante paralelismo entre el cuento de Cenicienta, su representación teatral y la experiencia de Camino creo que la intención es bien clara. Camino, igual que Cenicienta, es mal tratada por la vida en comparación con el trato que reciben las otras niñas (las hermanas de Cenicienta) y piensa por ello que jamás obtendrá el amor del príncipe... Pero por suerte, su vestido completamente roto (su cuerpo), se vuelve un maravilloso vestido rojo con el que comparece ante su príncipe y que le convierte en la persona más feliz del mundo, a pesar de su terrible cáncer. Es una manera preciosa de explicar porqué los cristianos viven esperanzados a pesar de la enfermedad y la muerte.

Sobre las pesadillas de Camino con su ángel y con su madre, ya he comentado que no se corresponden con la realidad en cuanto a los protagonistas de las mismas, pero yo creo que sí en cuanto al contenido. Se narra en los libros oficiales que Alexia tuvo terribles experiencias de la presencia del Demonio. Además, seguro que se atemorizó ante lo que Dios le enviaba y es lógico que, al menos en su subconsciente, la niña se revelase. Es algo muy humano y que hace que Camino te resulte una chica tan extraordinaria como “normal”.

Por último, quiero remarcar un detalle que quizá a alguno le haya pasado desapercibido. Fresser no es un ateo militante sino un escéptico abierto a la posibilidad de la existencia de Dios y eso lo demuestra en el film. El padre de Camino filma a la niña en su lecho de dolor justo cuando ésta afirma que en el asiento que hay junto a su cama hay “Alguien”. La niña se refiere a que alguien le conforta (en los libros oficiales es su Ángel Custodio Hugo). Al final de la película se proyecta la filmación del padre de Camino, se ve a la niña sonriente junto a su madre. El padre hace un plano completo de la habitación mientras se gira y acaba enfocando el sillón. Éste aparece completamente vació. No obstante, un instante antes de que acabe la película aparece un triángulo (símbolo de Dios) en el sofá. Deja la puerta abierta. Me emocioné con esa escena.



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