La influencia del Opus Dei en mi vida

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Por Moninho, 29.08.2007


No he sido miembro del Opus Dei, pero no puedo negar su influencia en mi vida desde los 12 años. Siempre he ido a círculos y meditaciones, y he viajado a dos UNIVs, a la beatificación y a la canonización. Tengo amigos que han entrado y han salido, uno sólo se ha quedado, incluso se ha hecho sacerdote de la Obra.

Soy producto de ellos desde los 12 años, ahorita tengo 32. Y hace un año, me estoy cuestinonado si en realidad se hace tanto bien y "somos" digo somos porque aunque no fui miembro, siempre fui muy ligado a ellos: la élite del conocimiento.

De lo último dudo mucho, porque el conocimiento te hace tolerante, humilde, entre otras cosas. Eso de hacer el bien; creo que depende de cada uno de los miembros al hacer apostolado. Creo que hay muchísima gente buena, pero también creo que hay gente que lo considera como una logia o algo así como una hermandad para acceder a posiciones de poder.

En Ecuador, el banquero más poderoso pertenece al Opus Dei; y también empresas muy grandes que no viene a colación nombrar, pero son de las más grandes del país.

Cuánto bien se puede hacer con tantos empleados, pagando sueldos un poquito más justos, asegurándolos y no tercerizándolos como es costumbre en Ecuador. Hay un millón o dos millones de ecuatorianos en España; porque les sale más rentable trabajar allá en faenas de cualquier tipo; que morirse acá de hambre, con sueldos de 150 dólares (en el mejor de los casos) por trabajar 12 horas al día, cuando la canasta básica mínima está en 350.

¿De que ha servido acumular poder? Una vez al cuestionar esto públicamente en una tertulia, cuando hubo una crisis en el país, que hizo que cierren casi todos lo bancos del Ecuador. Dije que como es posible que defendamos a uno de los banqueros culpables de la crisis. Fui slenciado abruptamente y se me dijo que mi espíritu crítico lo único que hacía era perjudicarlos a ellos y perjudicarme.

De verdad los quiero, hay tipos buenísimos, pero las incoherencias entre la búsqueda del poder y salvar almas es atroz. Luego me enteré que ese banquero; que de paso vive en España en una casa de super lujo. Había aportado con 200.000 dólares en la construcción de un centro. Creo que es fácil ser generoso con la plata de los depositantes, ese mismo banquero desvió 900 millones de dólares a varios fideicomisos en las islas caimán y nadie sabe donde está ese dinero.

En la realidad ecuatoriana; puedo decir que muchos de estos grandes banqueros y empresarios han confundido el santificar el trabajo con sus tácticas de reventar laboralmente y pagarles una miseria a sus empleados, escudándose y cubriéndose mentalmente de que en sí no están haciendo nada malo, sino al contrario, estarían dando plazas de trabajo a la gente y no explotándolos. Eso sí; sin horas extras, ni sobretiempo, ni nada de esas cosas. Esa fue una reforma legal de un presidente muy ingenuo (quiero pensar que era ingenuo aunque no lo creo) diría yo en 1997 aproximadamente. Año en que empezó la fuga de los ecuatorianos a España.

Nos congelaron la plata a los depositantes por un año, los banqueros en cambio tuvieron un año sin pagar, sólo ripiando con ese dinero en el exterior.

Ellos no entienden ni entenderán, tienen respuesta para todo. Si "fallas en perseverar", te vas por la parte social, osea de labores sociales. Y eso no tiene nada que ver.

De mis experiencias puedo decir que pitaba a los 18 como numerario. De que me llevaban a los típicos paseos para conversar. Y me sentía muy bien, vengo de un hogar sin padres, fui criado por mis tíos que los adoro y fueron padres para mi; pero a pesar de todo, no es lo mismo. Y ellos en las típicas charlas sabían todo de mi, porque les contaba. Y en honor a la verdad, en la adolescencia un numerario y un sacerdote prácticamente me adoptaron, por lo cual los adoro. A ellos, como personas, son como mis padres. En serio los adoro; por eso se imaginarán lo durísimo que fue para mi plantearme cosas. Pero hay que hacer lo que hay que hacer.

Al darse cuenta de mi cercanía con el numerario, cuando llegué de mi primera UNIV a los 17 años, ya lo habían cambiado de ciudad. Tal vez cuestionando, mi cercanía que era vox populi, o tal vez listos para que yo ocupara esa plaza. Cosa que llegué a considerar, pero en honor a la verdad; sólo quería conocer Europa y pasear. Así que si lo consideré en Roma por el fervor religioso, o en Cavabianca en aquella Tertulia con Don Javier; en que estabamos en primera fila y nuestras sillitas decían Ecuador (incluso me tome una foto con Don Joaquín); una vez de regreso no decidí hacerme de la Obra, algunos amigos sí; pero esa es otra historia.

Me arrepiento de a los 18 años haber sido fundamentalista, de haberle negado el saludo a amigos que fueron y se salieron de la Obra, me arrepiento de haberlos cuestionado. Me arrepiento de haberlos juzgado, de considerarlos parias, por "débiles" y por no "perseverar". ¿Pero que se puede esperar de un chaval de 18 años reclutado a los 12? Ese fundamentalismo es el que hace daño a cualquier causa. A veces creo que hasta de mi situación familiar se aprovecharon, cómo no tenía con quien hablar, me prepararon bonito; no el numerario, ni el padre que les conté, sino el director y los otros del centro. Me dieron una base,escuchándome, mimándome, preocupándose de mi y luego me la quitaron dejándome en el aire, creando un vacío emocional, a ver si me hacía de la Obra; eso es lo que les reprocho. No me dejaron de llamar cuando no pitaba, sino cuando más pitaba, por eso estoy seguro de que fue una táctica.

Una cosa es tranzar otra cosa es ser tolerante y escuchar y considerar al otro como tal. Con derechos y deberes.

No es odio al Opus Dei como leí por ahí que alguien cuestionaba esta página, es prevenir a otros con cosas que son experiencia de vida. Alguien podría decir que son cosas y casos particulares; podria ser, pero por lo que he leído, el modus operandis es el mismo en todo el mundo. Entiendo que hay gente que los quiere millón (yo los quiero) sin plantearse nada, y está bien. "Solo ama mucho, aquel al que se le perdonó mucho".

Pero saben algo amigos; es la legitimación psicológica de cosas que están mal, en aras de santificar el trabajo, lo que en realidad le hace daño a la sociedad. Estás legitimizando algo que no debe ser.

No saben el bien que están haciendo ustedes con esta página, es una bendición de Dios. Y me encantó ver que en la sección [quienes somos] había un ecuatoriano, al que no tengo el gusto de conocer, pero con el que me gustaría entrar en contacto pronto.



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