La Redención en Escrivá de Balaguer/La satisfacción en san Anselmo

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La satisfacción en san Anselmo

Veía y sigo viendo, la necesidad de remontarnos a san Anselmo por ser su teoría acerca de la redención la que ha marcado el segundo milenio del cristianismo (cf. el mensaje de Salvador del 13.4). Siguiendo la tradición de los Padres, Anselmo propone la salvación como un combate victorioso de Cristo contra las fuerzas del mal. Padre e Hijo en un acto de amor aceptaron la muerte aunque el Padre no desease el tormento de su Hijo. El perdón de Dios no puede bastar para la salvación de los hombres porque lleva siempre consigo una exigencia de reparación. Desde aquí construye su argumento en cuatro fases:

  • "Es necesario que a todo pecado le siga la satisfacción o la pena"; es decir, por el pecado ha sido ofendido, violado y robado el honor de Dios. Para repararlo se exige un plus de compensación por el daño recibido, el hombre "debe devolver más de lo que quitó".
  • La satisfacción (término que proviene del derecho romano) no puede darla el hombre pecador, porque todo lo que es y lo que hace se lo debe al mismo Dios. Ninguna satisfacción es posible ante la más mínima ofensa al Creador.
  • Sin embargo, la satisfacción es necesaria para que se cumpla el designio de Dios sobre el hombre, porque de lo contrario la creación hubiera fracasado y el hombre no alcanzarÌa la salvación.
  • Por tanto, se deduce que sólo un Dios hombre puede cumplir la satisfacción. Si ningún hombre puede satisfacer y sólo el hombre debe hacerlo por ser quien ofendió y al mismo tiempo sólo Dios puede satisfacer una ofensa hecha al mismo Dios "síguese que ha de darla necesariamente un hombre Dios". De ahí concluye la necesaria encarnación de Cristo y su muerte en cruz para conseguir la salvación de la humanidad

De este modo se destacaban para la posteridad varios elementos del mensaje del salvación: pecado del hombre, encarnación de Jesucristo y salvación por la cruz. Otros quedaban en la penumbra o desaparecían: la bondad y belleza de la creación incluido el ser humano, la vida histórica de Cristo, las causas que le condujeron a la muerte y, sobre todo, la resurrección se convertía en un apéndice final sin apenas contenido ni consecuencias prácticas para la vida cristiana. El honor medieval entra en escena y se vincula con el pecado en sentido jurídico: el pecado ha ofendido el honor divino.

Santo Tomás asume la teoría de la satisfacción de san Anselmo matizando alguno de sus aspectos y colocándola en una perspectiva más amplia. El concilio de Trento la introduce en el lenguaje dogmático: "Las causas de esta justificación son (...) la meritoria, su Unigénito muy amado, nuestro Señor Jesucristo, el cual, cuando éramos enemigos, por la excesiva caridad con que nos amó, nos mereció la justificación por su pasión santísima en el leño de la cruz y satisfizo por nosotros a Dios Padre".

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