La Generosidad

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Por Emevé, 10.03.2006


Esta pequeña serie de 3 artículos está hecha pensando en aquellos adolescentes a quienes persiguen y asedian, reclamándoles que sean generosos, para todos aquellos cuyos nombres estarán anotados en Listas de San José en estas semanas. Y también para saldar un poco el daño que le causé a aquellas en quienes creé crisis vocacionales. Que Dios tenga piedad de nosotros.

Capítulo 1

"Emevé, hay convivencia de estudios este fin de semana, van a estar fulanita, sutanita y menganita, ¿te anotas?"- ¡Claro!.-

Y allí fue a dar Emevecita, con sus pitables 17 años, su cara de boba y su “no-enterarse-de-nada” que te mueres. La convivencia fue “mixta”, es decir, chicas de los dos centros de mujeres de la ciudad al norte del Perú en donde vivía. Profesoras universitarias (pescadoras) y alumnas (peces), todas mezcladas. No recuerdo más detalles, para mí fue una convivencia más, en donde siempre salía con cargo de conciencia porque hacía de todo, menos estudiar.

Último día de la convivencia, vendría Don Torreón a darnos la meditación. A pie de página anoto que Don Torreón era un santo en vida, porque había vivido con el Fundador algún tiempo, era de los casi primeros, y fue el cura a quien tuve que acudir luego que me dijeron que no renueve y yo anegada en llanto dije “pax” y él respondió frío, seco, inalterable “Ave María Purísima”... yo ya no estaba autorizada a decir “pax”, pero me salí del tema, volvamos al “flash back”.

Oratorio con luces apagadas, sólo la luz del Cristo Yaciente que servía de altar, precioso, doliente, con las manos extendidas pidiendo nuestro corazón. Tema de la meditación: Generosidad. Y allí Emevé, con el corazón conmovido ofreció que esta vez sí se pondría a estudiar y que nunca más iría a perder tiempo a una convivencia. Su mejor amiga, Lady, ofreció algo más.

Era una convivencia de pitables (lo sé porque organicé alguna después), y el tema de la generosidad, las luces, y todo, estaban “fríamente calculados”. Lo que no se calculó fue que Don Torreón no me convencería ni de subirme a un autobús, así que para variar, “no me enteré de nada”.

Lo que no calcularon tampoco fue que la amiguita de Emevé, Lady, sí se iba a dejar llevar por todo el aparato. Y dos días después, Lady quería pitar.

Me contó con el corazón en la mano lo que pensaba hacer:

- Emevé, voy a pedir la admisión como Numeraria.
- Oye, ¿eso no es de viejas? .
- Noooo, ¡monga! Si C. es numeraria, ¿no te das cuenta?.
- ¿Ellaaaaa? ¡pero si es sólo un año mayor que nosotras!.
- ¡Claro! Por eso yo sí puedo.
- Ahhhhhh, ¿y qué puedo hacer para ayudarte?.
- Pues reza conmigo “Señor, que vea”.
- Ok Lady, yo rezo por ti, voy a ofrecer todas mis horas de estudio y voy a rezar mucho, mucho “Señor que vea”.
- Gracias Emevé.

Un día después, antes del ensayo del Coro, estaba arrodillada en el Oratorio del lugar donde estudiaba (Obra Corporativa) rezando por Lady, en eso se enciende la luz verde (eso significaba que el confesor estaba allí por si alguien se animaba). Muy feliz por mi amiga Lady, entré corriendo a decirle “Don Perico, Lady quiere pedir la admisión, es lo más generoso que hay, imagínese que esa decisión la tomó luego de la última meditación de la convivencia del fin de semana”. Y a partir de allí, la conversación fue más o menos así:

- ¿Y tú qué propósito sacaste de esa meditación, Emevé?.
- Yo voy a ser más generosa con las horas de estudio, padre
- ¿¿¿¿¿¿¿¿¿¿Ese es tu propósito???????? ¡Lady va a entregar su vida y tú ¿¿¿¿sólo eso????????????!!!!.
- Pero Padre, si el estudio es oración.
- Sí, sí, pero ¿no te das cuenta, pequeña, que a ti Dios te pide más?.
- ¿A mi?.
- Sí, a ti, todo esto Dios lo ha montado para que tú veas lo que te pide
- ¿A mi Dios me pide cosas?.
- Pues claro, Jesús desde la Cruz te ha llamado, te ha elegido desde antes que nazcas para que seas de Él.
- ¿A mi? ¿A Emevé? A una chica que no sabe nada de la vida, ¿Dios Todopoderoso?.
- Jeje, síiii tonta, a ti.
- ¿Está usted seguro?.
- Por supuesto, y no le puedes decir que no
- No, yo a Dios no le quiero decir que no, ni en sueños, entonces ¿qué hago?.
- Pues sal corriendo y busca a la Directora y dile que quieres pedir la admisión en el Opus Dei.
- ¿Yo puedo ser del Opus Dei?.
- Tú debes ser del Opus Dei, pequeña, para eso has nacido.
- Pero tengo ensayo de coro, y no puedo faltar.
- Pues después del coro.
- Padre, ¿qué es eso de la Directora?.
- Pues tu amiga con la que hablas, ella es la Directora.
- Ah, o sea que voy a buscarla y le cuento todo, y le digo que quiero ser del Opus Dei
- Exacto, con mucha firmeza, que te vea convencida y que no te irás de allí hasta que te diga que sí, y luego ¿me buscas y me dices qué tal te fue?.
- Ok, padre, ¡gracias!.
- Gracias a Dios.

Y hubo ensayo de coro, y yo muy contenta porque no le iba a decir que no a Dios, eso nunca.

Capítulo 2

"Gaudeamus ígitur, iuvenes dum suuuumuuuusss..."

Pasaba el ensayo del coro, y yo repitiendo en mi interior “no le voy a dar la espalda a Dios, no lo puedo defraudar, me ha elegido desde toda la eternidad”... qué maravilla eso de saber para qué habías nacido, ya era hora, ¡ya tenía 17 años!!! mi abuela a los 16 se había casado, así que por qué yo no podía entregarme a Dios, a un Dios que me había creado sólo para Él. “Pero ¿de qué voy a pedir? Si me preguntan le digo que de supernumeraria, pero no, yo no le puedo decir a Dios qué es lo que quiero, yo dejo que Él me guíe, si me ha guiado hasta aquí...”

“y si alguien habla de Piura le rompería hasta la sieeeeennn”... ¡muy bien!, hasta el otro miércoles, se acabó el ensayo- dijo el “profe”.

Sentí palidecer, pero no, Don Perico me dijo que cualquier miedo que sienta es tentación diabólica. No me iba a dejar vencer por el diablo, ahora que estaba tan unida a Dios.

- Toño, ¿me “jalas” al Centro?
- ¿Al Centro Cultural Universitario?
- Sip
- ¿A esta hora?
- Sip
- Ok, sube
- Gracias
(...)
- Emevecita, ya llegamos, ¿pero no te parece que es tarde?
- Si, pero hay algo urgente que tengo que hacer
- ¿Quieres que te espere? ¿quién te va a llevar a tu casa?
- No sé, pero creo que me voy a demorar... chau, gracias por el “jale”
- Chau.

Y allí se quedó Toño, me miró hasta el final con mirada indescifrable. porque siendo supernumerario, es casi seguro que se imaginaba a lo que iba, fue nuestra última conversación. Hoy digo su apelativo familiar, porque está en el cielo de los “ex”, nunca dudé de su cariño sincero y me da mucha pena haberlo hecho sufrir con lo que hice después... pero ambos teníamos que seguir nuestro camino, espero que cuando nos re- encontremos, nos riamos de esto.

Ya estaba en la puerta, no había vuelta que darle. A tocar. Abrió alguien que no recuerdo, una agregada quizás. Pregunté por mi amiga, salió a verme aunque estaba cenando, pero yo tenía cosas qué decir. Le solté el rollo tal como me lo dictó Don Perico, le añadí que yo no quería decirle que no a Dios, y si estaba allí tan rápido era porque no quería hacerlo esperar ni un minuto.

La Amiga-Directora, puso cara de felicidad y de sorpresa. Para entrar al Opus Dei hay que tocar, para salir, las puertas están abiertas. Pero ¿quién querría salir? Pues mira, Emevecita, ahora es muy tarde, mañana en la mañana vente para que hablemos mejor. ¿Qué haces en la mañana?. En la mañana tenía clases todo el día. Tenía la tarde libre, la cita quedó señalada: vente mañana a las 3 p.m. Una agregada que estaba por allí me llevó a casa en su auto. Esa noche no pude dormir. El “demonio” me “tentaba”, tenía terror, angustia... “entregarme.. para siempre”... no quería decirle no a Dios, y luché hasta que me dormí. A la mañana siguiente no podía pensar en nada más. Recé mucho. Pero no le iba a decir no a Dios. Lady había recorrido el mismo camino, pero le habían dicho que rece más.

- Oye Emevé, ¿a ti qué te ha dicho la Amiga-Directora?
- Pues que vaya hoy a las 3 p.m. a hablar más, ¿y a ti?
- A mi, que me espere y que rece.
- ¡Ah! pues recemos, ¿no?
- Si

Tres de la tarde, sentada en la salita en donde recibía clases de doctrina (¡aún no había recibido un solo Círculo de San Rafael!!!!), esa misma salita que fue mi habitación unos años después, por alrededor de un mes, cuando mis padres salieron de la ciudad.

- A ver Emevé, ¿te quieres entregar a Dios?
- Si, claro, lo que Él me pida
- Pues Dios te ha puesto en unas circunstancias en que te pide todo
- Pues le doy lo que me pida
- Mira, las Numerarias dormimos en tablas....
- Mejor para mi columna.
- Usamos mortificación corporal.
- ¿Qué es eso?
- Dos horas al día de cilicio que son como unos anillos de fierro entrelazados así, que se ponen en la pierna.
- Ah, no me parece grave, si Dios me lo pide.
- No alternamos con chicos porque Jesús es un amante celoso... ¿tienes muchos amigos?
- Si, muchos, pero si Dios me lo pide, yo hago lo que él diga
- Si, todo lo que te digo nos lo pide a las Numerarias.
- De acuerdo ¿Y qué tengo que hacer para ser del Opus Dei?
- Pues nada, entras en esa salita y escribes una carta al Padre
- ¿A quién?
- Al Prelado, el de esa foto. Es Obispo Prelado del Opus Dei, se llama Álvaro del Portillo
- Ahhhhhhhh... ¿y qué le pongo????
- No te preocupes, yo te voy diciendo... ¿sabes usar pluma fuente?
- No
- Pues vas a tener que aprender.
- Ok
(...)
- Escribe “Querido Padre”, le cuentas quién eres y le pones que pides la Admisión como Numeraria.

(sentí un frío en la espalda... y unas ganas de gritar “mejor de super, ¿no?, pero no había vuelta que darle, ya estaba casi hecho) - Se me ha hecho un manchón, ¿me das otro papel? - Jaja, tranquila, aquí hay otro, voy a rezar... cuando termines me buscas en el oratorio - Ok</poem>

Y terminé de escribir. Luego me dijo que no le diga nada a Lady, porque ella iba a “pitar” de Supernumeraria. ¿Y por qué?. Pues por sus circunstancias personales, la vocación es la misma, pero a ella Dios le pide otra cosa. A mí me pedía más. Me sonó rarísimo, pero en aquellos días me creía todo lo que venga del cura y de la Amiga-Directora, porque ellos llevaban años en eso y rezaban mucho, así que lo que me decían venía de Dios y todo lo demás era diabólico.

- ¡Ah! y cuando saludes a alguien de la Obra le dices “Pax” y ellos te responden “In Aeternum”
- ¿Eh????? Oye, ¿y yo cómo sé quién más es de la obra?
- Pues a las de esta casa las conoces a casi todas.
- Creo que sí
- Pues a ellas, y a Don Perico, a las demás yo te las voy presentando
- Ok, tengo que ir a ver a Don Perico a decirle “Pax”
- Emeve, ¿cómo es tu plan de vida?
- Ah... si, hago 10 minutos de oración al día, rezo el rosario y a veces voy a misa en día de semana. Estoy muy avanzada, es un esfuerzo grande
- Jajaja
- ¿?
- Nosotras rezamos media hora en la mañana, media hora en la tarde, misa diaria.. pero no te agobies, empieza con rezar 10 minutos en la tarde, igual que en la mañana. Eso sí, misa diaria. ¿Has ido a misa?
- ¿Hoy? No
- Pues anda, hay misa de 7 de la tarde. Ah, te vienes mañana, que el sábado es 2 de octubre, fiesta A, y te tengo que explicar algunas cosas.... tranquila, irás aprendiendo todo como “en un plano inclinado”... No le digas nada a nadie. Y no te olvides, nada de amigos, sólo amigas.
- OK... Pax
- In Aeternum

Cap.3 y último

¿Así que tú eres la famosa Emevé? “Te hemos encomendado un montón ah!!!”.- Me dijo una numeraria de una ciudad a más de 1,000 Km. de la mía que venía a hacer su curso anual y me conoció en el centro donde pité, y a donde yo estaba desde la oración de la mañana (6:30 a.m.), como todos los días.

Pié de página: “Te hemos encomendado un montón” dicho a una recién pitada (vocación reciente) y con un guiñito de ojo y sonrisa cómplice, quiere decir “hemos rezado porque pites y esperábamos que lo hagas desde hace tiempo”. Pie de página dos: yo conocí el opus dei en semana santa (fines de marzo), me hice asidua a mediados de junio y pité el 30 de septiembre de 1993... ¿Y en una ciudad a más de 1,000 Km. sabían de mi y ya rezaban por mí?. Me asombró un montón. Luego lo sufrí en carne propia: nadie pitaba y las “candidatas” de toda la región se encomendaban en toda la región. Fin de los pies de página.

Mira, te dejo la foto de Verónica, está en el colegio, es “estupenda”, tiene que pitar. El próximo año viene a Piura, a la universidad, y la tienes que hacer pitar...

- Ah, qué chica más linda, se le ve buena.
- Es e s t u p e n d a. Tiene que pitar.
- Ok, me voy a mi trabajo de verano. Gusto en conocerte.
- OK..
(he suprimido los saludos tradicionales para hacer esto más digerible)

Año y medio (aproximadamente) más tarde, viene la directora de San Rafael (labor que era mi “encargo apostólico” junto con las Agregadas y otra numeraria joven), a decirme “Emevé, tienes que hablar con Verónica”. Verónica no quería pitar ni saber nada de la Opus de Dios, pero se llevaba genial conmigo.

- Oye, pero a Verónica ¿no la trata C.?
- Si, pero Verónica no la soporta, así que tienes que tratarla tú porque contigo se lleva bien.
- Ah, pero no quiere saber nada de ser numeraria.
- Pero tiene que serlo, su vocación es clarísima, la vemos Don Perico, yo y todo el consejo local, está en la “Lista de San José” desde hace años, y ella no lo ve porque no es generosa.
- Bueno, pues si tú lo dices, le hablo yo.
- Eso, además que tú no has hecho pitar a ninguna numeraria todavía, así que haz lo posible para que Verónica sea tu contratuerca.
- Voy a rezar más por ella.
- Reza y háblale.
- OK.

A mi no me costó ningún trabajo andar con “Verónica”, porque era una chica muy alegre, simpática, divertida, la pasábamos muy bien haciendo planes, le encantaba cocinar y a mi me encanta comer, así que nos pasábamos el día organizando concursos de postres, cocinando en su casa, en fin, nos hicimos muy amigas. Pero tenía que hablarle, y le hablaba, poco a poco. “¿Sabes qué Emevé? ¡Yo quiero tener muchos hijitos!!!!!!!”. Fin de la conversación y cambio de tema.

Pero “Verónica” (el nombre lo he cambiado intencionalmente) era una chica muy buena, noble y, en fin, llena de virtudes. Así que tantos años de asedio le crearon una enorme “crisis vocacional” . Hasta que llegó el día en que me llama la directora de San Rafael y me dice: “Verónica está en la salita, anda habla con ella, y que pite hoy”. Y allá fue la obediente Emevé.

- Hola Verónica
- Hola Emevé
- ¿Qué tienes?
- Que no veo nada, yo no veo nada Emevé, no tengo vocación ni nada. La Amiga-Directora me dice que tengo, Don Perico me dice que tengo y yo no veo nada.
- ¿Pero qué quieres Verónica? ¿qué baje un ángel y se saque una pluma y firme en un papel “Verónica tiene vocación”? (para el lector inexperto, no es una frase mía, está escrita en alguno de los libros internos y la repiten insistentemente a las vocaciones recientes, y a las que hacíamos labor de San Rafael para que la usemos en estos casos. Estoy casi segura que es frase de Chemita. En fin, yo sólo seguí el “manual”)
- Noooooooooooooo, eso no!!!!
- Pues mira, si te serenas y te fijas, Dios te ha puesto en una situación en que gente que tiene gracia de estado, como Don Perico y Amiga-Directora, te dice que Dios te llama, te lo digo yo (yo en realidad me estaba fiando de lo que cura y Directora me habían dicho) y tú lo sabes. ¿Acaso no lo sabes? ¿En serio no lo ves?
- Creo que en el fondo sí, ¡pero yo quiero tener muchos hijitos!!!!!!!!!!!!!
Este solía ser el fin de nuestras conversaciones, pero no me pensaba dejar vencer, ya lo había consultado en la charla: "Pues tendrás muchas hijas del espíritu si eres generosa y fiel"

Cataplum, frase célebre, el arpón dió en el blanco:

- ¿Ah????????
- Si, Verónica, si eres generosa ahora y fiel después, traerás muchas vocaciones a la obra, que te costarán mucho sacrificio. Serán como tus hijas en espíritu ¿Tú sabes lo que yo hago para que vengan numerarias? ¿sabes lo mucho que me cuesta? ¿todo lo que rezo? Ni siquiera los dolores de parto te los vas a ahorrar, porque se sufre mucho, incluso corporalmente, hay que sacrificar mucho para que alguien entre, y sea muy fiel (en eso no mentía, lo padecí todo en mi salud mental y en mis carnes).
- ¿Si? ¿Entonces no perderé mi maternidad?
- No, nunca, las querrás muchísimo, como yo te quiero a ti, y te sentirás muy feliz al verlas felices. Ve a hablar con la Directora.
- Ok, voy.

Me fui a rezar por ella. Pitó al día siguiente, y aún sigue allí.

Hay dos frases que no se me borrarán nunca de la cabeza, la primera, la de mi Amiga-Directora: “Dios no se deja ganar en generosidad, si te entregas a Él, aunque no tuvieras vocación, Él, en premio a tu generosidad, te la concederá”, me la dijo al día siguiente en que pité, y se me quedó grabada a fuego. La segunda, la de Verónica: “Emevé hizo que me decidiera cuando me dijo que tendría muchas hijas en espíritu y que no me ahorraría ni los dolores de parto”.

Ambas frases fueron dichas sólo para animarnos a “ser generosas”. Ninguna era verdad, aunque hayan sido dichas con la mejor de las intenciones.

- Fin -


Original