Hijos en el Opus Dei/Autoprogramación versus autodesarrollo

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HIJOS EN EL OPUS DEI


AUTOPROGRAMACIÓN versus AUTODESARROLLO


Aunque indudablemente el ser humano no es ni mucho menos un ordenador, sí ha sido el creador de estas sofisticadas máquinas. Al igual que la obra de cualquier artista refleja la manera de ser del mismo, las características de la mente humana se vislumbran en el funcionamiento de los computadores. Del mismo modo que programamos estos aparatos para que nos sean útiles, todos nosotros tenemos la responsabilidad de ir incorporando en nosotros mismos aquellos "programas" que nos sean beneficiosos. Cuando vinimos al mundo no teníamos un programa de instrucciones que nos dijese cómo habíamos de comportarnos. Durante muchos años nuestros mayores trataron de ayudarnos en esta tarea, pero a pesar de todo es posible que accedieran a nuestras mentes muchos datos espúreos e incluso perjudiciales para nuestra propia felicidad y plenitud. Como diría Anthony de Mello:

Mi cerebro ha sido programado de manera que ciertas cosas le parezcan agradables y otras desagradables, y él sigue ciegamente el programa cibernético. Se alegra cuando tiene que alegrarse, cuando la cinta del ordenador le dice que se alegre, y se apena cuando le dice que tiene que apenarse. Obedece al programa como el robot más fiel. (Carlos G. Vallé S. J.: "Ligero de equipaje; Toni de Mello, un profeta para nuestro tiempo", Santander, 1987, Editorial Sal Terrae, pág. 65.)

Por eso, vuelvo a repetir, todos deberíamos esforzarnos por conocer el contenido de nuestra programación, nuestro software, e intentar actualizarla responsabilizándonos de la creación de nuestro propio mundo interior. Aplicando estas ideas al caso del Opus Dei, toda persona que se acerque a esta institución, e incluso aquella que ya pertenece a la misma, debería conocer de antemano en qué consiste la ideología opusdeísta para incorporarla o no, libremente, a su particular software. En otro caso, estos contenidos ideológicos se irán introduciendo subrepticiamente, sin que el individuo lo desee, de manera paulatina y sutil en su universo mental. Estas ideas rígidas y estereotipadas que, a su vez, bloquean al individuo el acceso a otras fuentes de información provoca en la persona tensión, angustia e incluso afecciones que exigen tratamiento psiquiátrico.

Personalmente, conozco a varios numerarios que dejaron la institución, o les instaron los directores a abandonarla, por causa de trastornos psíquicos. Un íntimo amigo que sufrió una "conversión" repentina al Opus llegó a intentar suicidarse.

Es llamativo cómo aproximadamente siete de cada diez jóvenes que ingresan en la Obra la abandonan al cabo de unos años. De ellos, una alta proporción no querrán oír hablar más de religión, otros querrán recuperar el "tiempo perdido" entregándose a la promiscuidad o a la diversión; sólo unos pocos asumirán conscientemente la laboriosa e incluso dolorosa tarea de su reconstrucción personal que puede llegar a durar años. Algunos de estos últimos acudirán al psiquiatra o intentarán asesorarse por personas de confianza (actualmente existen varios psiquiatras especializados en rehabilitar jóvenes captados por el Opus Dei). Otros de ellos buscarán una orientación a través de la lectura de libros de filosofía, religión o psicología. De los ex numerarios hablaremos más profundamente en el capítulo titulado "Evolución hacia una madurez psicológica en los ex miembros" y allí recomendaremos algunos libros que les pueden ser útiles.

En relación con el tema que nos incumbe he extraído el siguiente texto de uno de estos libros:

Todo sufrimiento viene del cerebro programado. No echéis a nadie la culpa de él ni os echéis la culpa a vosotros mismos. Es sólo la maquinaria que lleváis dentro la que está mal ajustada y hay qué volver a ajustarla suavemente. Observadla sin cesar. Desenmascarad vuestras falsas ilusiones. Poned todo en tela de juicio. Haced vuestro trabajo. Nadie lo hará por vosotros, y nadie quiere hacerlo por sí mismo. Por eso la humanidad continúa sufriendo. Es trabajo duro que requiere introspección, reflexión, honestidad, tiempo y valor. Y más que nada perseverancia. No es trabajo de un día. (Carlos G. Vallé S. J.: "Ligero de equipaje; Toni de Mello, un profeta para nuestro tiempo", Santander, 1987, Editorial Sal Terrae, pág. 72.)

A lo largo de los siguientes capítulos pasaré a analizar diversos contenidos ideológicos del Opus Dei para que así podamos ayudar a nuestros jóvenes. Aparte de enunciarlos me atrevo a indicar mis propias ideas y experiencias en relación con ellos para que la persona que, tras salir de la Obra, desee asumir la empresa de su reconstrucción personal pueda encontrar caminos alternativos. Espero que las siguientes páginas sirvan tanto a los padres de los socios del Opus como a quienes han abandonado la Obra y buscan una orientación, aquellos de los cuales el fundador decía:

El que se va de la Obra se sale de la barca. Se va a la oscuridad, al abismo. No doy por su alma ni cinco céntimos. (Cfr. María Angustias Moreno: El Opus Dei. Anexo a una historia, Barcelona, 1976, Planeta.)


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