Hemos recibido la vocación de San Josemaría, no de Dios

From Opus Dei info

Por Simple-mente, 23.09.2011


Varios meses después de la admisión, una de las cosas que más me chirriaba era escuchar de miembros de la obra las palabras "Nuestro Padre" y "El Padre". No era capaz de verbalizar claramente por qué me resultaba tan desagradable tanto la expresión en sí como la manera en que lo decían.

Un buen día, leyendo el Evangelio, me topé con las palabras de Mateo 23, 1-12:

Vosotros, en cambio, no os dejéis llamar Rabbí, porque uno solo es vuestro Maestro; y vosotros sois todos hermanos. Ni llaméis a nadie Padre vuestro en la tierra, porque uno solo es vuestro Padre: el del cielo. Ni tampoco os dejéis llamar Doctores, porque uno solo es vuestro Doctor: Cristo. El mayor entre vosotros será vuestro servidor. Pues el que se ensalce, será humillado; y el que se humille, será ensalzado.

Estas palabras me hicieron reflexionar y me desencadenaron más dudas sobre la obra. En cierto modo comprendí y pude verbalizar qué es lo que me repugnaba tanto cuando los miembros de la obra decían "Nuestro Padre", y era que al hacerlo lo que enfatizaban era que todos eran hijos de San Josemaría, enfatizaban su familia, era una expresión sectaria que buscaba dividirse del resto de la sociedad. Cuando en el Padre Nuestro decimos y contemplamos las palabras "Padre" y "Nuestro", referidas a Dios, esto nos une al resto de seres humanos, porque nos hace darnos cuenta de que todos somos hermanos ya que somos hijos del mismo Padre, Dios. Por el contrario cuando en la obra utilizan la expresión "Nuestro Padre", Dios no aparece por ningún sitio, me parece una expresión más terrenal que espiritual...

Para mi San Josemaría era un hermano en Cristo, nunca un padre; yo me resistía a pertenecer a ningún linaje y a ser espiritualmente hijo de ningún padre terreno, puesto que suponía empequeñecerse, empobrecerse, yo ya era hijo de Dios a través de Cristo, no necesitaba pertenecer a ningún otro linaje terreno. Y para linaje terreno, yo ya era hijo de mi padre, no necesitaba que ningún otro padre, por muy santo que fuera, me adoptara.

Una temporada más tarde, el director me pasó un DVD con las visitas de San Josemaría a Valencia, con tertulias y demás. En una secuencia del video, sus "hijos" le habían dado una sorpresa a "su Padre", coincidiendo con las Fallas, de lanzar fuegos artificiales, en los que en la parte final aparecían dibujadas en el cielo las palabras "VIVA EL PERE". Los fuegos artificiales formaron en el cielo, en valenciano (creo que lo he escrito bien), las palabras "VIVA EL PADRE". Al ver estallar los fuegos artificiales y ver en el cielo las palabras "VIVA EL PADRE", la cara de San Josemaría era de profunda satisfacción.

Me sentí indignado con las imágenes, no podía entender como un santo podía permitir semejante espectáculo de soberbia colectiva, como podía permitir que los fieles de una asociación supuestamente espiritual, dibujaran en el cielo con fuegos artificiales su propio nombre. Me parece que un santo hubiera reñido a sus fieles por ese despropósito, y les hubiera dicho que la próxima vez o que pusieran en el cielo "VIVA CRISTO", o "VIVA DIOS PADRE", o que se ahorren los fuegos de artificio. Entiendo que un santo hubiera impedido cualquier tipo de culto idolátrico tan bochornoso hacia su persona.

Como las dudas sobre el paternalismo y el culto al fundador y al prelado continuaban, en la confesión le comenté al sacerdote de la obra las palabras del evangelio de Mt 23, 1-12. Le pregunté que si a San Josemaría alguna vez se le llamaba hermano, que si siempre se le llamaba Padre. Me contesto, con la expresión algo indignada, como quien sale a defender su territorio, que no, que se le llama Padre, porque gracias a él estamos en la Obra, que "hemos recibido la vocación de San Josemaría".

Me sentí profundamente desilusionado, yo pensaba que estaba en la obra porque Dios me había dado la vocación, no San Josemaría. Por otro lado, sentí cierto rechazo, yo no sentía que estaba con Dios gracias a San Josemaría, yo sentía que estaba con Dios gracias a Cristo.

Algún tiempo después, le dije al que daba el círculo, una vez terminado, que me chirriaba que las expresiones de la obra eran siempre muy paternalistas, y sin embargo muy poco fraternales. Por supuesto me dijo que no, que la fraternidad era muy importante en la obra, que "Nuestro Padre" daba mucha importancia a la fraternidad, etc.

Sin embargo la realidad es que el trato que nos teníamos los supernumerarios del círculo no pasaba de saludos y despedidas más o menos corteses.

Otra cosa que me indignaba era que al leer textos y ver "Nuestro Padre", como escribían "Padre" con mayúscula al referirse a San Josemaría, era confuso y a veces había que leerlo dos veces para ver si se estaban refiriendo al fundador o a Dios.

A día de hoy veo claro que está en la esencia de la obra ese orgullo de familia, ese sentimiento de superioridad, entiendo que al decir "Nuestro Padre" remarcan que pertenecen a un linaje superior, disfrutan con sentirse diferentes. Todo lo contrario de lo que nos recomendaba Cristo:

Vosotros sois todos hermanos. No llaméis a nadie Padre vuestro en la tierra, porque uno solo es vuestro Padre: el del cielo.




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