Escandalizados o escandalosos?

From Opus Dei info

Por Naranjas, 3.12.2008


Yo hace tan poco tiempo que salí del Opus Dei, y tantos años que estuve dentro, que aun estoy asimilándolo y, aunque entro a leer aquí, como en otros muchos sitios, no tenía intención de escribir hasta que mis aguas se calmaran.

No es que irme de la institución haya sido traumático para mí. Gracias a Dios ha sido un momento muy simple y se ha debido a desacuerdos, desacuerdos importantes, pero “bien llevados” por ambas partes, de manera que no ha habido ningún tipo de cuestión desagradable, entre otras cosas, porque ambas partes lo hemos evitado, por respeto a la cantidad de miembros de mi familia, hijos, hermanos, primos, padres, tíos…que son del Opus Dei.

Sin embargo hay veces que leo cosas que me sorprenden; otras, las he vivido yo también...

Me sorprendió un poco el escrito firmado por EX COMBATIENTE, titulado Ni negro ni blanco, existen escalas de grises puede ser una cuestión de dialéctica, pero a veces la dialéctica esconde, o debería esconder, para no ser hueca, temas de fondo.

En dicho texto se habla sobre la diferencia que hay entre el Opus Dei y sus miembros. El autor decía que el hecho de que algunas personas del O.D. se porten de determinada manera no nos puede llevar a pensar que el O.D. sea asi, o que ese comportamiento esté mandado desde arriba.

Entiendo con claridad que siempre va a ser diferente el miembro a la institución, por una cuestión “de derecho”, pero convengamos que, en la práctica, los miembros son la institución, y no existe “de hecho” ninguna institución humana sin miembros. Entraríamos en una discusión filosófica sobre las personas de existencia ideal, las personas de existencia física y la relación entre sociedad y socio, pero, en la práctica, eso no resolvería nada, ya que “por sus frutos los conoceréis”

Si en ese texto que leí se defiende de algún modo la independencia de la fama de las instituciones sosteniendo que éstas están por encima de las personas que la componen, y, por tanto, los defectos de sus miembros no deberían afectar al buen nombre de aquella, yo me pregunto cómo entonces se le da tantísima importancia en el Opus Dei al escándalo, o mejor dicho, a ciertos escándalos, de los miembros del Opus Dei.

A mí siempre me enseñaron que cada uno de nosotros es OD y yo siempre tuve conciencia de eso, de tal modo que evitaba muchas veces caer en conductas que, sin ser malas per se, podrían ser mal interpretadas por la gente y provocar confusión al verlas en una supernumeraria del OD. y, por tanto, perjudicar el buen nombre de la obra, por lo que optaba, libremente, por comportarme como “debía”. Elegía, como dice San Pablo, “no exponer a la maledicencia el buen uso de mi libertad”. Este concepto es relativo, ya que a veces el buen uso de tu libertad se puede no exponer. Pero hay veces que el buen uso de tu libertad se trata justamente de EXPONER.

De hecho, si un día decidí irme fue por respeto a esa idea. Llegó un momento en mi vida en que tuve que elegir entre mi verdadero interés, como ser humano, y el de la institución, y viendo que mi conducta, aunque escandalosa para ciertas mentalidades, no era mala objetivamente, para mí era necesaria, y además evitar exponerla hubiera sido evitar la conducta, y escandalizar a otras personas que, no por no ser de la obra merecen menos respeto, decidí actuar según mi conciencia, y, sin discutir sobre lo malo o lo bueno, lo moral o lo inmoral, me fui, para no escandalizar ni dentro ni fuera. Porque convengamos que el escándalo no es un concepto absoluto, sino relativo al que se escandaliza, y que alguien se escandalice de una conducta no hace mala a la conducta, y un claro ejemplo de ello lo tenemos en el escándalo farisáico.

Por otro lado conducta escandalosa era un detalle, como yo le decía a mi directora, en relación a otros escándalos que yo veía a mi alrededor. Yo le dije, en una ocasión, sinceramente, ¿no es peor “tal conducta”de tal miembro del obra que la mía? Sí, me dijo, pero la tuya se ve. Tú tienes razón, pero las cosas son así.

Elegí la calle y entendí que la conducta de una persona es importante, y que se puede juzgar a una institución por el comportamiento de un miembro, y que sea o no injusto, es así, porque en la práctica, es así. El respeto debe ser mutuo. Yo respeto que en la institución a la que pertenezco eso no se hace, y si lo quiero hacer me voy, y en la institución se debe respetar que eso, en mi casa, sí se hace, y no es un pecado sino una opción de vida.

El problema se presenta cuando se confunde la institución con la Institución con mayúscula que es la Iglesia. Por que no todo lo que no es espíritu del Opus Dei deja de ser espíritu del Evangelio, y aquí entra la confusión en el diálogo con muchas personas jóvenes. Por ejemplo, decirle que no al Opus Dei no es decirle que no a Dios, y escandalizar a las personas del OD no te convierte en pecador público. Con el mismo derecho podría decir lo mismo una Carmelita Descalza, y todos los del Opus Dei estarían en peligro de condenación eterna, por no haber dicho que sí a Dios en las carmelitas descalzas.

No creo que el Opus Dei decrete que decir que no al OD es decir que no a Dios, sin embargo muchos miembros lo dicen, lo sostienen, y confunden, y para muchas personas lo ha dicho el mismo OD. Y de hecho, es así, porque de hecho el OD son las personas.

Si la misma institución se involucra de tal manera en tu vida privada que te convierte en una extensión de ella, y se siente perjudicada o beneficiada con tu imagen y tu conducta, no podemos aceptar que la institución es algo diferente a las personas. Eso es privilegio de la Iglesia: la Iglesia, por su fundación divina, sí es esencialmente OTRA con respecto a sus miembros, pero el OD es una fundación humana, o sea, ES SUS MIEMBROS.

Lo que quiero decir es que si alguien se ha cruzado en su vida con malas personas del OD, eso es para ella el OD, con todo el derecho, y no se le puede negar la maldad del OD, PORQUE ESA PERSONA HA SIDO VÍCTIMA DE ELLA, y al contrario, si se cruza con personas santas, que también las hay, no se le puede negar la bondad al OD.

Si yo no me identifico plenamente con una institución tengo que irme, porque ante los que conozcan por mi a esa institución, la institución soy yo, y ni la institución quiere ser yo, ni yo quiero ser la institución.

Yo no me fui enfadada, pero si, perpleja. “Tienes razón, pero las cosas son así”, no es una respuesta inteligente. Si tengo razón, las cosas son como yo digo, y si no tengo razón, pues las cosas serán así, o sea, como dices tú. Lo otro es ni blanco ni negro, sino gris, o sea, ni frío ni caliente sino tibio, y eso no es espíritu evangélico.

Dicen que lo mío es pura dialéctica. Y yo digo que no, que es pura lógica, casi matemática. Por que con los sumandos que me dan yo resuelvo la suma. Si me dieran otros sumandos el resultado de la suma sería distinto.

Naranjas Rosas


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