Entendiendo la historia del Opus Dei

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Por Cimarrón, 10/12/2018

La historia del Opus Dei... Podría decirse en este sentido que toda la historia del Opus Dei constituye un ejemplo monumental y extraordinario de aquella actitud que consiste en “modificar el pasado” y reinterpretarlo, adaptándolo a las circunstancias y a los intereses del presente. (Santos y Pillos). Recordando la novela de George Orwell, 1984, no es exagerado afirmar que utilizan constantemente un lenguaje “Orwelliano” donde la mentira está institucionalizada al igual que en esa novela. Recién pitado, en 1962, para darme motivos para llegar al club Gurkhas en época de vacaciones, y mantenerme ocupado, me dieron el encargo de “hacer unas correcciones” en la revista interna Crónica. En un sobre estaban unas hojas impresas, sueltas, con la indicación de la página que debían sustituir. Con un poco de cuidado había que cortar con una cuchilla de afeitar cerca del lomo de la revista -de las que se usaban en aquel tiempo-, la hoja que tenía “errores”, y pegar la nueva hoja. Todo iba sin problemas hasta que me tocó sustituir una hoja de un artículo que hablaba de mi país y entonces leí con detenimiento lo que estaba haciendo. Eran dos versiones totalmente distintas, incluyendo las fotografías, de la historia de la formación de una obra corporativa. Nunca lo comenté, pero tampoco nunca se me olvidó...

Años más tarde, en la lujosa casa de descanso para los de la Comisión Regional -El Manzanillo-, situada al lado de Alta Vista, la casa de retiros, me pidieron que sustituyera dos cuadros en una esquina de un saloncito, donde estaban las fotos de algunos numerarios mayores, cuando eran niños, para darle “ambiente de familia”. Los cuadros que fueron eliminados eran de fotos de dos numerarios que acababan de salirse al mismo tiempo, hacía apenas una semana y que habían causado gran conmoción entre todos nosotros, porque los dos eran del consejo local de una residencia universitaria. Posteriormente, cuando ya había hecho la fidelidad, llevé una foto mía, de cuando tenía 6 años, para colocarla en esa esquina. Años después, cuando me encontré con otro numerario que se había salido y que había formado parte de la Comisión Regional, le pregunté por esas fotos y, obviamente, me dijo que la mía ya no estaba. Ya había sido sustituida por otra.

Otro detalle del que he sido testigo. Hace unos años, el que fue el primer Consiliario de la región, ya fallecido, escribió la historia de los primeros años del opus en Guatemala “Breve Historia del Opus Dei en Guatemala”. Yo, que pité cuando no éramos más de una docena de numerarios pitados en el país, la conozco muy bien. Para no hacerlo más largo, solo quiero añadir que cualquier parecido con la realidad no es más que mera coincidencia. Para que suene amablemente podría decir que se trata de una “historia novelada”.

Un último detalle. La “cruz de palo”, esa cruz hecha con madera de una de las vigas de Molino Viejo que se entregaba al primero que pitaba en cada región, parece estafeta. Que yo sepa, ha pasado ya por tres manos en Guatemala. A todos los conozco.

Continuando con los conceptos que nos pueden ayudar a entender la historia del opus, se puede decir que, para ellos, la “pureza de intención” justifica cualquier acto, aunque sea contrario a la moralidad y leyes humanas, siempre que el objeto de tales acciones sea para beneficio del opus.

El opus no es claro. Ni siquiera claro–oscuro. Es sencillamente equívoco. La suya no es la lógica formal, sino la situacional, la que conviene en cada caso y circunstancia. La doble moral, el doble lenguaje, el doble estándar para juzgar el bien y el mal. En realidad, ellos aplican aquel principio: “El fin justifica los medios”.

Las certezas morales, la verdad, la rectitud de intención son obligaciones para la plebe, los socios de a pie, no de los directores. Para ellos, el mandamiento de No Mentir no es un mandamiento ineludible, pero hacerlo disimuladamente no es un hecho reprobable. Terminan como diciendo: mentir no es moralmente malo, todo depende de la maña con la que se mienta, sin parecer que se miente y la sagacidad con la que se emplee el doble lenguaje para disimular, falsear, desinformar o retorcer las cosas.

En los estudios y artículos publicados en esta web sobre la historia del opus no parecen utilizar y citar las fuentes “oficiales” más que para desmentirlas y refutarlas, mientras que la literatura de autores pertenecientes al opus muestra una sorprendente unanimidad —interpretada por los adversarios en términos de “consigna”— en ignorar olímpicamente todo estudio y todo texto que no proceda de los círculos “oficiales”. En definitiva, y como consecuencia de lo anterior, lo cierto es que en estos momentos no disponemos aún de una verdadera historia del Opus escrita por unos, ni de una historia mínimamente fiable escrita por otros, sino que las diversas aproximaciones, o son muy fragmentarias, o aparecen más bien como unos ejercicios impresionantes de “alternación”. (Estruch).

Como se decía en otro artículo, bien se han cuidado las autoridades del gobierno central del opus de que los documentos fundacionales y de gobierno no sean objeto de estudio, pues entonces se profundizaría en su contenido, se conocerían mejor, en definitiva.

La tradición oral ha sido el canal primario de los socios para conocer el opus. No fue sino hasta después del fallecimiento del fundador en que, con ocasión de difundir su biografía hubo necesidad de datar los acontecimientos, con tan mala fortuna que han salido a la luz muchas incongruencias y contradicciones con lo que hasta ahora se sabía.

“La verdadera historia del Opus no se va a contar nunca. Los que saben poco, porque lo simplifican todo, en un sentido o en otro. Los que saben las verdades, por diferentes tipos de miedo o cobardía” (Moncada, 1982, 150).

En la web han aparecido algunos artículos muy interesantes sobre este tema, aunque muy fragmentarios:

A lo largo de estas líneas no pretendo hacer una historia cronológica del opus, sino analizar algunos de los vestigios que deja su desarrollo histórico. Una auténtica labor de arqueología. Para esto voy a seguir un enfoque de “ciclo de vida de producto” que utilizamos en mercadotecnia al analizar los productos y servicios que se ofrecen a un mercado.

Todo experto en mercadotecnia lo sabe bien: la promesa es lo que vende, no el producto en sí. Se debe ofrecer al público algo real o aparentemente diferente y mejor que la competencia, para poder satisfacer mejor una “necesidete” (necesidades -reales o ficticias-, deseos y temores).

Valor y precio. El precio no importa si lo que se ofrece tiene mucho valor para el que escucha el mensaje. Y la promesa que ofrece el opus es poderosa, nada menos que la santidad que le asegura un lugar en el paraíso. ¿El precio? Depende de la categoría del puesto que le ofrecen en el paraíso. Los que quieren estar en primera fila, los numerarios, la entrega total, el sometimiento de la inteligencia y voluntad al espíritu y a los directores del opus. A la clase de tropa, (Camino N° 28) los supernumerarios, su dinero, inicialmente, y ahora sus hijos, que son la cantera de vocaciones -una auténtica endogamia -, ya que ahora en ningún lado más las encuentran. ¿Y los Agregados? Un tipo de entrega que nadie se aclara todavía y que van desapareciendo a paso acelerado, pero parece que su puesto es detrás de los numerarios.

Lo bueno de un charlatán -o la publicidad-, es que sabe cautivar a la audiencia con el don de volver verosímil lo que no lo es. Vende fantasías, y no siempre el producto cumple con las expectativas que crea. Y con su palabrería y montaje sugestiona y emociona al público para que adquiera lo que está ofreciendo. Y el opus con sus construcciones faraónicas, hermosos edificios, como Villa Tévere, Cavabianca, Torreciudad, etc., con sus colegios caros, universidades, escuelas de negocios, residencias universitarias, clubes para niños, etc., con una aparente rectitud de doctrina y fidelidad a la Iglesia, seduce a mucha gente. Como me decía un amigo, al igual que algunas chicas, “tiene buen lejos”.

Siguiendo con el símil de mercadotecnia de todos es sabido que todo producto o servicio cumple un ciclo de vida. Todos los productos o servicios tienen uno: introducción, crecimiento, madurez y decadencia hasta llegar a su desaparición, aunque no para todos es igual; desde su introducción a la sociedad o al mercado, hasta que se discontinúa y desaparece ante caídas irremontables de la demanda.

En el opus, la etapa de introducción no se inicia en 1928 sino hasta años más tarde cuando empiezan a llegar las primeras vocaciones. Poco a poco se va “introduciendo al mercado” y comienza a aumentar el ritmo al que van llegando nuevos adeptos.

Como sucede en el mercado, lo primero que se ofrece es el modelo básico, y sin variedad. En el caso del opus, la idea originaria es buscar la santidad en el mundo, sin salirse de su lugar, siendo “fieles corrientes”. El modelo básico lo formaron la primera generación de numerarios.

La primera adición al modelo original ocurre con la creación de la sección femenina algunos años después. El fundador se dio cuenta de que el 50% del mercado estaba excluido de su meta por defecto de concepción, de diseño del servicio.

Ha quedado claro con el estudio de la historia del Opus Dei que su fundador no tiene la exclusividad como modelador del espíritu del Opus Dei. Escrivá y las primeras vocaciones del Opus Dei que se tornaron en sus más cercanos colaboradores fueron tejiendo un conjunto de rasgos y matices en el modo de ser y actuar que los distinguen de otras agrupaciones de la Iglesia. Unos rasgos que parecen simples pero que, al mismo tiempo lo abarcan todo: actitudes, criterios de vida, normas de conducta, mentalidad, reacciones… Todo un estilo de vida. Normas de piedad y de conducta a las que luego les dieron una estructura jurídica. Fue una etapa de prueba y error. No debemos olvidar que ninguno de ellos fueron personas especialmente piadosas. Pero siempre el fundador fue el que dio legitimidad a las nuevas adiciones con la ayuda de Amadeo Fuenmayor quien las estructuró.

Bajo el concepto de “producto diferente”, haciendo la analogía en la historia del Opus Dei, vemos cómo hay un interés en distinguir a sus miembros de otros grupos militantes de la Iglesia por un cierto estilo o modo de ser y actuar. Tener una identidad propia.

¿Qué es identidad? Son los rasgos y matices por los que una persona es igual a sí misma y diferente de los demás. Cuando esta identidad la posee una persona, se habla de “personalidad”, es decir, un algo que la distingue y diferencia de las demás. Cuando se habla de una familia religiosa se habla entonces de una “espiritualidad”.

En este mundo, lo que tiene identidad, permanece; y lo que no la tiene cómo desaparece, perdido en la multitud.

Para hacer el análisis de la evolución del opus, me enfocaré en la cantidad de numerarios. Es muy difícil cuantificar a los agregados y supernumerarios, ya que nunca se hace distinción al hablar de los miembros de la organización. Y cuando se habla de pitajes, se habla solamente de los de numerarios.

En cuanto a la historia de los Oblatos, o Agregados, como se les llamó después se puede consultar:

Esta primera etapa, de “Introducción” empezó en España al terminar la guerra civil española, con la expansión a diversas ciudades, que duró de 1936 hasta 1946, cuando empieza la etapa de “crecimiento” marcada por la expansión a Portugal, Italia, Inglaterra, Irlanda y Francia. En 1949 se trasladan algunos socios a México y Estados Unidos para empezar la labor.

Esa expansión (introducción del producto o servicio a nuevos mercados, siguiendo el símil de mercadotecnia) continúa en 1950 cuando da inicio la expansión internacional con el envío de algunos numerarios a Chile y Argentina. En 1951 fueron los primeros a Venezuela y Colombia. En 1952 se comenzó en Alemania; en 1953 tocó el turno a Perú y Guatemala; en 1954 se inició la labor en Ecuador; en 1956, en Suiza y Uruguay; en 1957 se dieron los primeros pasos en Austria, Brasil y Canadá; en 1958 se fue a El Salvador, Kenia y Japón; en 1959 a Costa Rica. En 1960 a Holanda. Posteriormente se fue a otros países, como los de Asia, África y Europa del Este.

Los ingresos económicos van aumentando gracias al aumento de socios, así como su capacidad de dar “sablazos” y ganarse el favor de viudas ricas. De esta manera pueden costear la primera obra faraónica, Villa Tevere, sede de las oficinas centrales y del Colegio Romano de la Santa Cruz y del Colegio de Santa María, aunque con grandes esfuerzos de la región de España, a la que desangran para poder satisfacer las exigencias del fundador de construir una sede “digna” (para él).

Con la ampliación de la labor a todos estos países empieza la segunda etapa, la de Crecimiento. Que poco a poco se va acelerando, llegando a su pendiente máxima unos 10 años antes de la muerte del fundador en 1975. Como no se tienen estadísticas confiables del número de socios del opus a lo largo de su historia, tendremos que basarnos en indicadores visibles -vestigios- como el número de casas que se abren, la cantidad de obras apostólicas en las que el opus tiene participación, el número de sacerdotes que se ordenan, etc. Esta apreciación será, entonces, sumamente subjetiva e incompleta.

A la etapa de Crecimiento sigue la etapa de Madurez. El opus se encuentra asentado y bien posicionado. El opus llega a alcanzar grandes cuotas de poder, especialmente en España, y también en algunos países de América Latina, en el aspecto político. Pero dentro de la Iglesia nunca llegarán a alcanzar cotas de poder como las que, en su momento, alcanzaron los agustinos, franciscano, dominicos y jesuitas. Pero en su compulsión por atraer, acumular y administrar riquezas pueden compararse a los Templarios y a las órdenes religiosas mencionadas. Son asesores de monarcas y el tráfico de influencias no tiene secretos para ellos. Su habilidad para infiltrarse en los aparatos de Estado, que luego compaginan con la construcción gradual de un auténtico imperio de negocios propios, negocios que van desde colegios elitistas, universidades, escuelas de negocios, participación influyente en bancos y entidades financieras,así como en muchos medios de comunicación. Una auténtica multinacional. Recuerdo haber leído hace años que el patrimonio conocido del opus se calculaba en 2.200 millones de dólares. Patrimonio oculto en inmuebles, en acciones en Suiza y en otros paraísos fiscales (Carlos F., Opuslibros, 2010)

Poco a poco va bajando el ritmo de incorporación de nuevas vocaciones, pero el rédito de las inversiones continúa aumentando. En este caso, los numerarios todavía trabajan en empresas “civiles” y van alcanzando su madurez profesional con lo que sus ingresos y consecuentemente la cantidad que aportan obligatoriamente a la “caja C”, es cada vez mayor.

Con la muerte del fundador en 1975, la euforia de sus viajes a España, Portugal y América Latina desaparece, y gran parte de las vocaciones conseguidas en esa época bajo esa presión, desertan en gran número. De allí en adelante la desbandada es imparable. Da inicio la última etapa del ciclo de vida: la Declinación.

Álvaro del Portillo, designado por el propio Escrivá, es su primer sucesor. Era lógico. Álvaro y el fundador formaron una pareja muy eficiente. Ambos se complementaron, pues Escrivá era inconstante en el trabajo e incapaz de mantener por sí mismo unas relaciones estables, bien sea de amistad o de colaboración. Del Portillo, en cambio, era un ingeniero sistemático y muy trabajador, educado, político y con gran capacidad de gestión. Además de ser el brazo derecho de Escrivá fue el cerebro de la organización del opus.

En el fondo, este hombre fue más fiel al fundador que a Dios y que a su propia conciencia. Sin entrar a juzgar su interior, los hechos demuestran que Portillo fue coautor junto con el fundador de los engaños que hemos sufrido sobre la verdadera historia del Opus Dei. Ocultó hechos fundamentales, como aquellos referentes al estado de perfección de los miembros. Adulteró el proceso de canonización del fundador a base de omitir hechos importantes y de deformar su figura y su personalidad, impidiendo testimonios que hubiesen tumbado ese proceso. Mandó robar fuentes históricas sobre el fundador con el objeto de destruir pruebas que pudieran evidenciar la manipulación histórica de la biografía presentada en el proceso. Una vez elegido prelado del Opus Dei, tras el fallecimiento del fundador, impuso unas praxis de gobierno que supusieron un férreo control de la institución por su parte. Todo estaba institucionalizado y previsto. (Lucas, Opuslibros, 2012).

Como ya terminó la etapa fundacional se encarga de normar hasta el extremo cómo deberá de ser el Opus Dei de allí en adelante, tratando de ser fieles al carisma fundacional y dejando establecido para siempre lo que es el espíritu del opus y cómo se vive.

Diecinueve años después, en 1994. fallece Álvaro del Portillo. Cabe añadir que nunca fue especialmente piadoso ni tuvo fama de santidad en su vida. Durante todo ese tiempo, Javier Echevarría fue nombrado Secretario General del Opus Dei.

Le sucede Javier Echevarría, que había acompañado durante toda su vida en el opus al fundador como su secretario y sin experiencia alguna laboral en el mundo real. Solo realizó estudios eclesiásticos. Nunca ejerció labores en Consejos Locales, nunca hizo ni supo cómo se hace apostolado en la práctica ni proselitismo en el Opus Dei. No se sabe si ni siquiera le planteó la vocación a alguno y, ni, como sacerdote ejerció la más mínima tarea pastoral. Tampoco Escrivá ni del Portillo le confiaron a él tareas eclesiales, jurídicas o diplomáticas importantes; solo eso... estar siempre junto a Escrivá, aguantarle y, eso sí, prometer firmemente, bajo pena de condenación eterna en el infierno, que mantendría el espíritu y la praxis del Opus Dei tal como lo recibió de ellos dos.

El aumento de las deserciones es imparable y el número de las nuevas vocaciones se reduce cada vez más. Al igual que la estrategia que se sigue en mercadotecnia para revivir un producto o servicio cuyas ventas van en declive, propone un “relanzamiento”. En el caso del opus es la campaña del 2005 de las “quinientas vocaciones” que se piden. Nunca se supo si era por país, región, delegación, etc., pero fue un fracaso total. Siguiendo el símil de la mercadotecnia, abre nuevos mercados: se inició la labor en 16 países, entre otros, Rusia, Kazajistán, Sudáfrica, Indonesia y Sri Lanka, y viajó a los cinco continentes tratando de impulsar la labor intentando remedar los viajes de Escrivá que despertaron tanta euforia, pero sin grandes resultados.

Javier Echeverría estuvo como Prelado hasta el 2016 -veintidós años-, pero nombró como Vicario General de la Prelatura del Opus Dei y Vicario Auxiliar (1989-2017) a Fernando Ocáriz para delegarle muchas de sus funciones como Prelado.

Después del fallecimiento de Javier Echeverría en enero de 2017, Fernando Ocáriz fue nombrado Prelado del Opus Dei, quien actualmente está al frente de un barco que se hunde, tratando de hacer algo para salvarlo.

Una consideración final. La declinación del Opus Dei, además de las causadas por las evidentes contradicciones de su doctrina, no puede sustraerse al fenómeno de una sociedad que está dejando de ser cristiana, hecho que el mismo Cardenal Ratzinger corroboraba: “La sociedad cristiana que ha existido hasta hoy se está desmoronando”.

Las personas buscan otras maneras de satisfacer la innata necesidad humana de espiritualidad y de buscar sentido a su existencia. Aquellos con inquietudes trascendentes buscan una espiritualidad no sujeta a infiernos, demonios y condenaciones eternas.

Piensan que se puede llevar una vida digna sin necesidad de religiones organizadas, al igual que los humanistas de hace algunos siglos consideraban que en ningún caso el fervor de la fe es moralmente superior a la práctica de la virtud. Hay otros caminos para encontrar la verdad, la bondad y a belleza, y que los seres humanos no son necesariamente mejores, ni más respetables por lo que creen que por lo que hacen.

Hoy en día el mundo se desplaza rápidamente hacia la secularización y el laicismo.

Para muchos historiadores, Europa es un continente pos cristiano. Sería interesante comprobar las características de los llamados Millenials o Generación Y, la nueva Generación Z y su concepto de espiritualidad, pero se escapa a los alcances de este artículo.

El futuro del Opus Dei no se vislumbra recurriendo a profecías, sino estudiando las tendencias en el tiempo. Y las tendencias son claramente negativas, como advierten claramente los datos a la mano. Datos que parecen un presagio bastante convincente. Con este panorama, ¿qué futuro se puede prever para el opus? ¿Cuánto tiempo más durará hasta su extinción? Solo puedo decir lo que me enseña la historia. Las organizaciones dictatoriales o sectarias aparentemente sólidas y monolíticas como los Templarios, la impensable la caída del muro de Berlín, la desaparición de la Unión de Repúblicas Socialistas, duraron más o menos un siglo.

Por último, me atrevo a afirmar que, si bien no se puede anticipar cuánto le queda de vida al Opus Dei, sí se puede afirmar que sus mejores tiempos ya pasaron y que nunca volverá a ser lo que una vez fue.

Cimarrón. Referencias interesantes:

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