El pitaje del primer agregado

From Opus Dei info

Por Nachof, 8.09.2008


Confieso que me habéis emocionado. La reacción que habeis tenido a mis últimos escritos me parece de auténtico cariño. Gracias por todo y especialmente a Ex-apéndice, Armando, EJM, Pez (creo que no coincidimos en ningún centro). Con todos siento el aire de una familia que no tuve en la Obra. Me alegran mucho las bonitas palabras que Ex_apéndice ha tenido para Don Jerónimo Padilla. Un día escribiré sobre él. Ese sí que es un santo y no los que Benito Badrinas tiene entre manos, con permiso de la Santa Madre Iglesia.

Hoy procuraré vaciarme un poco más en mis recuerdos para que se vea la auténtica categoría que tenían muchos de los agregados que conocí y nadie pueda decir que los agregados eran unos "catetos" y luego alguna otra firma haya insistido que eran unos "catetos". A los que han dicho esto, gracias porque me habeis provocado a escribir. Y yo que creí, después de bastantes artículos, que ya me quedaba poco que contar...

Estos días más de uno de los que escribís aquí habéis pedido fechas. Con toda la distancia de tiempo que supone llevar casi diez años fuera de la Obra, me atrevo a escribir algo no solo de los agregados, sino también de los supernumerarios y de los primeros sacerdotes agregados y supernumerarios de la Sociedad Sacerdotal de la Santa Cruz. Hablaré de los pitajes y quienes eran los primeros de cada grupo.

El primer agregado de toda la historia del Opus Dei fue Francisco Navarro, natural de Valdepeñas (Ciudad Real). Fue durante años el "celador", el agregado que llevaba mi dirección espiritual en el centro Monte Esquinza (Calle Monte Esquinza,22), aunque nuestro "apeadero" (donde íbamos nosotros) estaba en la calle Fortuny, 29, justo entre las dos delegaciones de hombres y mujeres de la Obra, en las calles Marqués de Riscal, 4 y Fortuny esquina a Jenner, respectivamente. Cada noche yo llevaba a Paco Navarro en mi automóvil hasta su casa en la calle México, 13. En el mismo edificio vivían otros agregados veteranos: Rafa Poveda (el segundo agregado), que tenía alquilado un piso con Jesús García Saro, y Pepe Guallart, ya fallecido, que vivía en compañía de sus hermanas. A todos ellos cada noche les acercaba a su casa.

Me he desviado un poco. Paco, que así le llamábamos, vino a vivir a Madrid. El otro día me equivoqué cuando dije que había trabajado en el Banco Popular. Era un dato inexacto, pues trabajó en el Banco Latino, del que llegó a ser secretario general del consejo de administración. Con el tiempo, este banco pasó a formar parte del grupo de empresas RUMASA, que posteriormente fue expropiada por un gobierno encabezado por Felipe González. De lo que Paco más entendía era de contabilidad. Cuando dejó de trabajar, puso un pequeño despacho en un edificio de la la Gran Via de Madrid, donde llevaba algunas contabilidades.

Según me explicó Paco Navarro en algunos de los trayectos de última hora de la tarde-noche, siempre había sentido una gran inquietud religiosa. En aquellos años, hacia 1947, la Acción Católica española tenía un gran peso en la vida pública española y en la Iglesia. El trabajaba en el banco y un día y otro pensaba que podía hacerse santo. La persona clave su su incorporación a la Obra fue Don Amadeo de Fuenmayor, ilustre canonista y que jugó un papel decisivo en el tránsito del Opus Dei desde instituto secular a prelatura personal. Jamás lo pensé. Paco insistía que él había sido esa persona que le acercó. La anécdota que se contaba en la Obra sobre los jesuitas que en la posguerra española fueron a visitar a las familias de algunos del Opus Dei para indicarles que sus hijos corrían grave riesgo para sus almas se refería sobre todo a la madre de Fuenmayor.

El comienzo del acercamiento de Paco al Opus Dei fue hacia 1947, aunque el pitaje (la incorporación) no se produjo hasta comienzos de 1950. Ya lo he contado varias veces. El título con que se incorporó fue de "supernumerario interno", lo mismo que Rafael Poveda, pero duró poco, pues pasó a ser denominado "oblato", y el primero con este nombre fue Paco Uceda. Debo aclarar que los dos tenían "cruz de palo", la que daba el fundador a los primeros de cada país o de una entrega o de una obra corporativa. Uceda insistía que era el primero. Eso provocaba malestar en Paco Navarro, que se exteriorizaba en algunas convivencias anuales de verano, si es que coincidían. En realidad el primero era Paco Navarro.

Pienso que Paco Navarro será objeto de proceso de beatificación por parte de la Obra. Durante bastantes años escribió todas sus charlas de los retiros y de los llamados "círculos breves", la reunión doctrinal semanal, y luego nos las leía. Poseía multitud de fichas. Desde luego lo opusianos u opusinos lo tienen muy fácil. Nadie puede hablar mal de Paco Navarro. No era un sectario como lo son muchos de dentro de la organización que recurren habitualmente al insulto cuando no piensas como ellos. Era un hombre cuyos ojos irradiaban bondad. Y era muy estricto en cumplir todo lo del Opus Dei.

Paco era uno de los agregados de distintas partes de Madrid que se juntaron en un piso en la parte alta de la calle Bravo Murillo de Madrid. Ese fue uno de los primeros centros de agregados (entonces oblatos), pero se dejó cuando casi todos pasaron a formar parte del Instituto Tajamar, incluyendo algunos procedentes de distintas provincias españolas. Muchos de ellos, pasado un tiempo, se fueron de la Obra o volvieron a sus lugares de origen.

Los fieles de la prelatura no gastan dinero en objetos de oro o plata. La excepción es el anillo de la fidelidad, de la incorporación definitiva de numerarios y agregados para el que tiene previsto un dinero. Paco llevaba su anillo. Poco antes de caer en la enfermedad del Alzehimer que vivió los últimos años de su vida, tuvo uno de sus momentos más tristes: un ladrón le atracó en la Plaza de la Basílica de Madrid. Paco trató de convencerle de desistir de su propósito, pero no lo consiguió. Se quedó sin anillo de la fidelidad. A partir de ese momento, lamentó lo que le había sucedido. Y como tal anillo es único, la Obra no tiene previsto facilitar otro. Se hacía raro verle con las manos sin anillo.

Ya he dicho que Paco Navarro padeció la enfermedad de Alzheimer. Con este mal dejó de vivir en su casa de México 13 y pasó primero a una residencia de agregados en la calle Luis de Salazar, pero a alguno de los de dentro, al estar situada en la delegación de Madrid Este, no le gustó y dijo que debía estar en una residencia de agregados dentro de Madrid Oeste. Y ponían esas pegas, aunque el celador de agregados del centro, Pere Puig, le había cedido su plaza. Una historia muy fuerte. Pasado el tiempo, pasó a vivir en la residencia de la calle Leñeros, que si pertenecía al Madrid Oeste. Precisamente en esta residencia vivió durante algún tiempo Armando, que firma en Opuslibros. En honor a la verdad, debo decir que el Opus Dei destinó a dos agregados principalmente a encargarse de sacar adelante a nuestro hombre de hoy: el laico Angel Castro, y el sacerdote coadjutor (agregado ordenado sacerdote) Enrique Jiménez Lasanta. Formaron como un cerco en el que unos pocos controlaban. Los demás solo podíamos ir cuando ellos no podían, en horarios muy malos. ¡Qué pena! Tuvieron mérito, pero lo tenían en exclusiva. Hay que ver a lo que puede llevar el fanatismo de tener a sus disposición el "trofeo" Paco Navarro.

NACHO FERNÁNDEZ


P.D. Añado fechas. Los tres primeros supernumerarios de la Obra en todo el mundo fueron el pedagogo Víctor García Hoz, el que fue ministro de Hacienda con el general Franco y gobernador del Banco de España Mariano Navarro Rubio, y el catedrático de instituto Tomás Alvira, del que recientemente se ha dicho que está en proceso de beatificación, junto con su esposa. Estos pitajes se produjeron a finales de 1946 o comienzos de 1947. Luego vinieron muchos otros.

El primer sacerdote diocesano que pitó de agregado de la Sociedad Sacerdotal de la Santa Cruz fue Enrique Pelach, que con el tiempo fue obispo en Perú. Los primeros sacerdotes diocesanos pitaron en 1954, aproximadamente. NACHOF



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