El Opus Dei sigue métodos de captación como los usados antes por los religiosos

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Por Doserra, 19.06.2006


El reciente testimonio de Fiko sobre su experiencia como hijo de Supernumeraria nos ofrece otra muestra del mal a mi entender más endémico que padece el Opus Dei, que es que practican lo contrario de lo que afirman.

Por ejemplo, el Fundador decía que no se dedicarían a poner colegios salvo excepcionalmente, y hoy toda la labor apostólica de san Rafael y san Gabriel pivota sobre ellos; presentaba el Opus Dei como una institución secular –“organización desorganizada”-, donde cada uno se resuelve sus asuntos responsablemente, pero luego afirmaba que, excepto en los asuntos políticos y profesionales, los Directores pueden mandar en todo; proclamó que las labores apostólicas del Opus Dei “no son obras eclesiásticas” (Conversaciones con Mons. Escrivá de Balaguer, Madrid 1969, n. 119), y se atrevió a decirlo en la Universidad de Navarra, que había sido erigida como universidad de la Iglesia y sigue siéndolo a pesar de que al morir Franco podía haberse desmarcado de ese estatuto; aseguró que el Opus Dei no tendría “jamás como misión regir seminarios diocesanos, donde los Obispos instituidos por el Espíritu Santo (Act 20, 28) preparan a sus futuros sacerdotes” (Conversaciones…, cit., n. 119), y hoy el grueso de la labor de la labor de la Sociedad Sacerdotal de la Santa Cruz se nutre de los seminaristas que pasan por los Seminarios interdiocesanos que regenta la Prelatura en Roma y Pamplona; aseguró que “no es prudente, en general, plantear a estos amigos [a los chicos de san Rafael] la vocación de Numerario. Ya hablarán ellos, si el Señor se la da” (Carta Quem per annos, 24.X.1942, n. 14), y fomentó como señal de vibración interior que sus hijos habitualmente hicieran justo lo contrario; ilusionaba a los jóvenes con el ideal de prepararse intelectualmente para servir a Cristo con el prestigio profesional, y luego planteaba el régimen de l@s Numerari@s de forma que, como testimonia conmovedoramente Jacintaunzue, en la práctica se veían sistemáticamente frustrados esos anhelos. Y así en tantas cuestiones que se han comentado ya en esta Web o que, Dios mediante, ya tendremos ocasión de comentar.

Hoy quiero detenerme en los procedimientos nada seculares que emplean en el proselitismo con la juventud...

Mons. Escrivá, quizá porque deseaba esconder la gran cantidad de costumbres de los institutos religiosos, que en su labor fundacional había utilizado como fuente de inspiración, solía repetir que los modos de obrar de la Obra no se parecían a los de los consagrados. Y así, al referirse al proselitismo con los jóvenes, solía insistir en que el proselitismo de la Obra no se parecía en nada a la labor de captación progresiva que, con muchachos muy jóvenes, se realizaba en los seminarios menores y las escuelas apostólicas. Muy gráficamente lo expresó en la Instrucción para la Obra de San Miguel, de 8 de diciembre de 1941:

“Cuando contemplo las escuelas apostólicas de los religiosos y los seminarios menores del clero diocesano, los bendigo, los amo: porque los veo convenientes y aun necesarios, puesto que de allí salen miles y miles de religiosos y de sacerdotes ejemplares. Pero ese procedimiento no lo quiero en el Opus Dei” (n. 103).

Y, después de explicar que esa progresiva reclusión sería contraproducente para personas que luego tendrían que vivir su vocación en medio del mundo, añade:

“Estamos en la calle, sentimos y tratamos de corresponder a nuestra vocación en una edad adulta, cada uno de nosotros tiene su carrera civil y su independencia económica; y cada uno sabe que le basta pedir la salida, si es tan desgraciado para desearlo, que inmediatamente se le concede” (n. 104).

Y concluye con una imagen que reafirmaría lo que venía diciendo y que, por contraste, me ha venido inmediatamente a la mente al leer el testimonio de Fiko:

“Sigo contemplando a esos niños que sus piadosas madres llevan de la mano, al convento o al seminario, y me da la impresión de que, a partir de ese momento, empiezan a andar entre paralelas –como se hace en una estación de ferrocarril para llegar a la taquilla-, hasta que toman el hábito, hacen la profesión religiosa o reciben las órdenes sagradas” (n. 105).

Estas incongruencias son como para descolocar al más sereno. Y es que resulta muy fuerte advertir que el Opus Dei -al descuidar el apostolado con los universitarios y la formación de sus miembros en el apostolado de amistad, de igual a igual, que debía ser su “cantera” natural- ha ido derivando cada vez más descaradamente hacia esos métodos que inequívocamente el Fundador había rechazado para la Obra. Hoy la Obra, según explicaba EscriBa en su excelente estudio sobre las tres generaciones de Supernumerarios, ha concentrado sus energías en introducir a los jóvenes desde niños en una especie de invernadero que les suscite artificialmente una predisposición sentimental hacia el modo de vida propio de los Numerarios o Agregados: justo lo contrario de lo que el Fundador recomendaba que hicieran los Supernumerarios y Cooperadores:

“Con el tiempo, muchos hijos de nuestros amigos, que desean –siendo casados- hacer una generosa dedicación personal al servicio de Dios en su Obra [los Supernumerarios], y los de los otros fieles amigos, que no sienten esa llamada [los Cooperadores de la Obra] serán acercados a la Obra por el ambiente de sus familias.

Esta tarea es evidente que no tiene nada que ver con la que hacen los religiosos, en sus escuelas apostólicas, y las diócesis en los seminarios menores, que por otra parte yo venero. La nuestra es una labor laical, que se realiza en la calle, sin sacar a los chicos de su ambiente familiar. Incluso suelo aconsejar a los padres que no den a sus hijos demasiadas facilidades para que vayan a una casa de la Obra; sin exagerar, deben ponerles dificultades” (Carta Quem per annos, cit., n. 52. Los corchetes son míos).

Las burbujas, los invernaderos, son muy peligrosos. Las plantas crecen rápidamente, sí; pero en un clima artificial que las inhabilita para sobrevivir en un ambiente con dificultades. Pero, ¿les preocupa a los Directores de la Obra el daño que vienen padeciendo tantos a quienes artificialmente indujeron la convicción de que Dios les había dado aptitudes para ser Numerari@s o Agregad@s de la Obra?



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