El Catecismo, cómo entramos, y cómo nos fuimos

From Opus Dei info

Por Isabel Nath, 6.03.2006


Acabo de leer la ultima actualización de la Web y me he encontrado la sorpresa de la publicación del Catecismo en su edición de 2003. Como sabéis la mayoría de los asiduos a esta Web, yo fui numeraria del Opus Dei durante 5 años y medio, de esto hace ya tiempo. Durante mi pertenencia al Opus Dei, conocí la existencia del Catecismo. Mientras hacia el Centro de Estudios (1982-1984), se nos anunció que podríamos acceder al mencionado Catecismo y beber directamente de las fuentes de sapiencia que de él emanaban. Pero no podíamos acceder directamente a él sino que nos lo comentaban los directores en una clase especial de ‘Comentario del Catecismo de la Obra’. Y os garantizo que nunca se nos comentó ese capítulo de ‘La salida de la Obra’, por ejemplo.

Le he echado un vistazo rápido y me han llamado poderosamente la atención unas cuantas cosas que no me resisto a comentar en voz alta. He empezado por el principio, así que antes de cerrar el fichero medio destornillada y medio mosqueada, solo había leído parte del capitulo de las incorporaciones a la Obra y el de la Salida, que lo he buscado a propósito...

Lo que he leído hasta ahora me ha parecido una estupenda colección de despropósitos de tal porte, que no acierto a comprender como la Iglesia Católica se ha atrevido a aprobar, proteger y ensalzar. Me vais a perdonar que no copie todas las citas para no hacer este correo muy denso, pero como el documento original está en la Web, os emplazo a que leáis los capítulos:

Parte I: Fundación, Naturaleza y Fieles del Opus Dei.

Me ha ofendido un poco así para empezar eso de que viesen en mí las cualidades indispensables para cumplir las obligaciones que comporta la vocación al Opus Dei; no me parece en absoluto un piropo. Pero bueno, siempre me queda el consuelo de que a los 5 años dejaron de verlas y me botaron por la vía rápida. Porque yo fui una de esas a las que se invita a que pidan la dispensa cuando se les quiere echar antes de que se cumpla el periodo por el que han renovado la Oblación (19 de marzo). Una de esas a las que se les puede tirar, según derecho (eso sí, aquí todo muy legal), por (aquí sí cito directamente y subrayo):

“…pueden decidir, según derecho, que un miembro salga de la Prelatura antes de cumplirse el plazo para el que hizo su Oblación o después de haber hecho la Fidelidad. Causa suficientemente grave para decidir la salida de un miembro que esté incorporado al Opus Dei, es la falta del espíritu propio de la Obra, que constituya motivo de escándalo para los demás, o cometer faltas externas y graves, de la misma especie o de especies diversas, contra la legítima autoridad de la Iglesia, contra la moral cristiana o contra el espíritu de la Obra; y que, después de dos advertencias formales, no se corrija. Si es necesario decidir la salida de un miembro de la Obra, se hace con la máxima caridad; pero antes se le aconseja que pida espontáneamente la oportuna dispensa

Es que no tiene desperdicio. Os remito al correo que escribí hace ahora un año a propósito del 19 de Marzo y que han colocado en esa recopilación de artículos sobre el tema de la renovación y demás. En ese correo describo con el mayor detalle cómo fue mi salida del Opus Dei, y me gustaría saber si alguien encuentra en esa narración mía alguno de los componentes que se indican en el Catecismo como graves para que se me tire del Opus Dei sin esperar siquiera al siguiente 19 de marzo. Hablar con la directora (no con otras) de una cosa que a mí me parecía contraria al espíritu de la Obra y que me escandalizaba, me costó la patada. Qué gracia oye, justo lo contrario de lo que se dice aquí, porque según el Catecismo deberían haber tirado a alguna que otra directora de la delegación, no a mí… Cómo falté yo a la autoridad de la Iglesia, la moral cristiana o el espíritu de la Obra???????. Cuándo se me advirtió a mí, siquiera informalmente, de que me corrigiese en mi comportamiento o me echarían?. Me dijeron ‘vete’ y punto. Una cosa sí es cierta sin embargo, y es que me animaron a que pidiese yo la dispensa (os recuerdo que repetí la carta pidiendo la dispensa 5 veces porque no decía claramente que la que me quería marchar era yo). Ahora, eso de que lo hicieron con la mayor caridad, vamos, eso sí que ya es demasiado...

Tiene mucha miga también eso de qué condiciones son necesarias por parte de la persona para la validez de la incorporación. Habla entre otras de que debe conocer y aceptar libremente las obligaciones que contrae. Aquí empezaría a sonar un coro mixto de silbidos, risas, palmas y patadas, pero para evitarlo (o mitigarlo) añaden los dos artículos siguientes, en los que dice que

“…es suficiente la intención virtual de asumir las obligaciones correspondientes, aunque no haya una advertencia actual en el momento de la incorporación”.

Óle y óle que quiebro, señores. O sea, así para entendernos, que tú firmas un cheque en blanco y luego ellos ya ponen la cantidad que más les convenga. Pero qué fuerte, y encima lo escriben… A mí nadie, os aseguro que nadie, me dijo cuales eran mis obligaciones reales y prácticas, ni por supuesto nadie me preguntó tampoco si tenía yo la intención virtual de asumir todo lo que poco a poco me irían soltando. Cómo puede además una persona de 15 años recién cumplidos ser consciente de semejantes?. Debo concluir a la vista de estos artículos que nunca dejé el Opus Dei puesto que nunca estuve dentro, dado que no se dieron las condiciones para que mi incorporación fuese válida?. Esto sí que es virtual… Casi tanto como esas pobres mujeres (quizás también hombres, yo lo desconozco) que después de más de 20 años casadas con sus respectivos, aguantando humillaciones, malos tratos, cuernos como los del padre de Bambi, y después de tener 3 hijos con su marido, se encuentran un buen día ‘anuladas’ por la Iglesia. O si lo queréis de otra forma, con 3 hijos ilegítimos???????, porque su matrimonio nunca existió, fue nulo, nunca estuvieron casadas… Casi tan virtual, ya os digo. (Esto lo cuento en memoria de mi querida amiga MV, que en Gloria esté y cuyo patético caso refleja este ejemplo).

Mejor todavía es el siguiente articulo en el que se afirma que pueden quitar la libertad y por lo tanto hacer nula la incorporación, (atención) el miedo y la violencia (o sea, como aquello que le decían a una adscrita recién pitada con 14 y medio en un club de bachilleres de Valencia y que yo oí desde el armario donde dejábamos los abrigos mientras colgaba mi chaqueta: “si te vas con tus padres a la playa en vez de ir al curso anual, te iras al infierno; tu veras lo que haces…”). Pero añaden (reconoceréis que tiene su punto cómico), que eso es imposible (lo del miedo y la coacción…), porque la Obra exige a sus miembros la libre voluntariedad en perseverar… Sííí!. Reíros lo que queráis, tomaros vuestro tiempo y ahora seguimos.

Seguimos. El artículo siguiente dice que la Obra se compromete con sus miembros a una “…asidua formación y a una peculiar (al loro, ‘peculiar’) dirección espiritual…”. O sea que a lo mejor todo lo que pasa es que se debería obligar a la gente a empollarse este documento antes de pitar, porque aquí lo dicen todo bien claro: ‘peculiar’ dirección espiritual. Es decir, no como la de los demás, respetando la libertad del individuo, respetando su derecho a la intimidad… No, la de ellos es ‘peculiar’… De qué nos sorprendemos?.

Capitulo de ‘los que se van’, o sea, nosotros: nuestro capitulo.

Dice el artículo 9 que si alguien decide que no quiere perseverar “…se le ayudaría con todo cariño para que reaccionara”. Menos mal, querida Carmen Charo, amiga, que te ayudaron a reaccionar con cariño, porque imagínate que no se hubiesen leído el catecismo y lo hubiesen hecho sin cariño… Digo Carmen Charo porque su experiencia está escrita con mucho detalle en esta Web y es de las que hay que leer sentado. Hay muchas otras. La mía tampoco es que derroche mucho cariño…

Otros artículos de este mismo capitulo dicen clara y expresamente que si no has hecho la admisión puedes dejar el Opus Dei en cualquier momento, o sea, que lo tengáis en cuenta los que estáis en esa situación y os dice la directora-or que no, que os vais a condenar. Podéis citarle el articulo 10, Cap.IV, Parte I del Catecismo de la Obra, edición de 2003.

Los que hayáis hecho la oblación pero no la fidelidad seguramente estáis más enterados de estas cosas, y sabéis ya que podéis dejar el Opus Dei no renovando el próximo 19 de marzo. Si queréis ser buenos y legales, porque mi recomendación es que si queréis marcharos digáis adiós y cojáis la puerta por la parte de fuera al cerrarla. (Esto de la puerta también sirve para los que ya habéis hecho la fidelidad).

Pero tened cuidado, que con el cariño que el Catecismo recomienda, y respetando al máximo vuestra libertad para perseverar, harán uso de esa peculiar dirección espiritual de la que hablan para citaros el artículo 12 de ese mismo capitulo del catecismo que dice:

“12–¿En qué situación quedaría un miembro incorporado a la Obra que abandonase su vocación, sin haber obtenido previamente la dispensa necesaria?

Según la moral cristiana, el miembro incorporado a la Obra que abandonase su vocación, sin haber obtenido la dispensa necesaria, pecaría mortalmente, como cualquier persona que incumpliera un compromiso en materia grave”.

¿Y la Iglesia ha visto este documento?; ¿y lo aprueba?; ¿y está de acuerdo en eso del pecado mortal?..... ¿Y canoniza al que se invento esto?????????.

Para acabar, el artículo 13 dice que los miembros de la Obra deben portarse con los renegados (nosotros) de forma que estos no se alejen de Dios ni del calor de la Obra. Seguramente la directora que autorizó una corrección fraterna a servidora porque se había parado a saludar por la calle a una que hizo el ce con ella y que ahora estaba obviamente fuera, acababa de hacer su media hora de oración con este punto. Fijo, vamos. Yo fui a hablar con la directora y a preguntarle qué era aquello, y ella me respondió que esta persona había cometido con su infidelidad una falta gravísima contra Dios y contra la Obra, y que debía darse cuenta de ello. Por ese motivo, me quedaba completamente prohibido dirigirle la palabra e incluso debía cambiar de acera si fuera preciso cuando me cruzase con ella. Para mi humildad diré que lo hice en dos ocasiones. A la tercera le llame por teléfono a su casa y le dije: “E., me acaban de tirar”. Y ella sí, me acogió con cariño inmenso y me apoyó durante los primeros meses fuera como una verdadera hermana. Desde aquí y si lo lees, infinitas gracias, estaré en deuda contigo lo que me queda de esta vida y alguna de las siguientes…

Creo que me ha salido un correo bastante caótico y desflecado. Me disculpáis por favor pero es que me ha alterado un poco tanto cinismo, tanta mentira, tanta doblez, tanto engaño, tanta vida maltratada por….por qué??!!. Realmente todo este sufrimiento y este montaje por qué y para qué?????!. Alguien me puede dar una pista?.


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