Difamaciones y Calumnias del Opus Dei

From Opus Dei info

Por E.B.E., 18.05.2011


A medida que va pasando el tiempo, me voy enterando de las calumnias que el Opus Dei siembra sobre cada una de las historias de los que abandonaron el Opus Dei. Acá en la web hay varios testimonios, de hecho. Casi que desearía que estuvieran clasificados por un nuevo tema: Calumnias del Opus Dei.

El asunto es que este tipo de prácticas me lleva a reflexionar dos cosas: así como cada uno tiene su expediente en el Opus Dei, es probable que cada uno haya sido calumniado adecuadamente sin saberlo. Lo grave de todo esto es que hay gente que ha recibido las calumnias del Opus Dei –sin saber que son calumnias- y de las cuales no tenemos conocimiento. Es decir, como no sabemos que el Opus Dei se puso en contacto con ellos y les contó las mentiras que fueran, no podemos tampoco replicar ni aclarar ninguna versión de nada. Es más, posiblemente hasta nuestros padres hayan recibido ese tipo de calumnias como verdades y nosotros no lo sabemos y tampoco ellos nos han dicho nada “para protegernos” y no hablar de temas “dolorosos” o hasta “vergonzosos”. Pues los argumentos del Opus Dei contra los ex miembros son de dos tipos: enfermedades mentales y actos inmorales. “Se fue porque” estaba loco, deprimido, etc., o “se fue porque” hizo algo “pecaminoso” (generalmente sexual, aunque no necesariamente).

La otra reflexión es que se ve que el Opus Dei necesita calumniar y manchar a todo el que se va para que luego no pueda dar testimonio en contra, y para que su testimonio no sea valedero. Ya lo hicieron con el proceso de canonización, pero se ve que es una práctica que viene de tiempo inmemorial. El Opus Dei arma expedientes calumniosos y los reparte por doquier. El problema es que uno no lo sabe.

Los procedimientos pueden ser abiertamente grotescos –calumniar activamente- aunque en general dominan los procedimientos sutiles, que son los peores porque se da a entender que “algo malo pasó” pero “es tan malo que mejor no aclararlo”.

Y todo se basa en un solo argumento: en la autoridad moral del Opus Dei para acusar. No hay más. Por eso es importante que la Iglesia intervenga y le quite esa autoridad moral para sus procesos inquisitorios.

Escrivá era fácilmente irritable y probablemente por ello mismo era fácilmente vengativo. Basta analizar su lenguaje cuando se refiere a los que se van del Opus Dei y toda la cuestión del rejalgar que les espera. O también para aquellos que, sin salirse del Opus Dei, quieren buscar ayuda externa: son amenazados por igual.

En definitiva, no hay que dar por descontada la posibilidad de que existan historias negras a nuestras espaldas sin ningún tipo de conocimiento por nuestra parte. Por eso es importante hablar de nuestra salida del Opus Dei con nuestros conocidos, para que sepan públicamente por qué nos fuimos y aclarar en todo caso las versiones calumniosas que hubieren escuchado.




Hace poco tiempo salió aquí en la web el tema de la protección de datos y la legislación que hay al respecto. Pero por lo que se ve aquí, no es suficiente pedirle al Opus Dei –si existiera la posibilidad real y comprobable- que borre de sus bases nuestros datos.

Lo que habría que pedirle sería que borrara de la faz de la Tierra toda la información maligna que ha desparramado a cuatro vientos sobre cada uno de sus ex miembros. Esto sería mucho más interesante, tal vez, porque el daño que ha provocado es mayor aún.

El Opus Dei podrá borrar de sus computadoras todos nuestros datos y aun así seguir libremente haciendo un daño mayor con las calumnias que difunde o ha difundido a nuestras espaldas, sin posibilidad de réplica por nuestra parte.

El problema, entonces, es mucho más amplio aún que el de sus bases de datos, y no hay modo de borrar fácilmente los registros que ha creado con sus calumnias. El único modo que veo es una clara intervención de la Santa Sede, para poner límites a una autoridad desenfrenada.




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