Campaña por la perseverancia?

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Querid@s tod@s:

Aquí va un apunte medio simpático, medio filosófico.

Sin buscar una peluquería ni nada por el estilo entré en la página web que la "Oficina de Información del Opus Dei en Internet" pone a disposición de todos los cibernautas que no pueden o no quieren comprender OpusLibros. Aparece, el enjundioso testimonio de un matrimonio francés cuya hija numeraria está trabajando en Estonia (mi mayor respeto y admiración para los tres). La entrevista supone, utilizando la expresión de un cura argentino muy salado que conocí en mi juventud, un "tremendo testimonio". Y, de repente, con los ojos como platos, leo la "pregunta del millón" (con su respuesta):

¿Qué sentiría usted si su hija deseara abandonar el Opus Dei?
Aunque el clima es duro, yo la veo contentísima en Estonia. Con todo, ella es libre de dar marcha atrás en esa opción generosa que ha hecho. Está dispuesta a volver a Francia o ir donde sea. Sufriríamos mucho si una de nuestras hijas no supiera continuar el camino de su vocación –el celibato apostólico en el caso de Fabienne, el matrimonio en el de Nathalie-. Fabienne es numeraria desde hace 12 años y cada vez la vemos más feliz.

Nada sospechoso, ¿no es cierto? Me pasée por la versión francesa de la página, para ver si todo va bien por la "dulce Francia" y me encuentro con otro "tremendo testimonio", de otro matrimonio francés: ella es supernumeraria y su marido, no (otra vez: mi mayor respeto y admiración hacia ambos). Y otra vez la "pregunta del millón" (con su respuesta):..

Que se passerait-il si vous souhaitiez quitter l'Opus Dei ?
Je peux à tout moment le faire, mais il en résulterait une remise en cause de mes choix de vie. Je m’interrogerais : suis-je infidèle à ma vocation ou l’ai-je mal comprise au départ ? Mais ce serait aussi terrible que de me demander si j’ai bien choisi mon mari.

Esta vez traduzco (para que no os enfadéis):

¿Qué pasaría si Vd. deseara abandonar el Opus Dei?
Puedo hacerlo en cualquier momento; pero eso supondría cuestionar mis elecciones de vida. Me preguntaría: ¿Estoy siendo infiel a mi vocación o la he comprendido mal al principio? Pero eso sería tan terrible como preguntarme si he elegido bien a mi marido.

¿Qué pasa en esa "hija amada de la Iglesia" que es Francia? Que venga Alfredo y nos lo diga. Porque esa insistencia "machacona" en el tema es señal de que está de actualidad. Durante años no se mencionaba ni de puertas adentro ni de puertas afuera y ahora...

Lo que queda a la vista de todos es que el Opus Dei, a través de estos testimonios personales, intenta difundir de modo oficioso su visión de la vocación que se vive en esa institución. Ya dije en su día que no tengo nada en contra de la idea de "vocación" (04.02.05). El problema reside más bien en la argumentación teórica y práctica que se utiliza de cara a los miembros para conseguir la "perseverancia" final (remitamos, como es obligado, a Antonio Ruíz Retegui, El ser humano y su mundo, capítulo 11).

En el primer testimonio, la vocación se reduce curiosamente a un seguimiento de Cristo a través del celibato apostólico, que se equipara al seguimiento de Cristo a través del matrimonio. Con esto, la naturaleza de la vocación que se vive en el Opus Dei queda desdibujada: la cuestión del celibato, una de las más espinosas desde el punto de vista teológico, no está nada clara en la Obra (incluso dejando de lado prácticas tan discutibles como el cambio de condición de numerario a supernumerario y al revés, el pitaje de agregados viudos y la expulsión de miembros fieles pero "malvistos"). En el segundo testimonio, se prolonga la equiparación de vocación en el Opus Dei y vocación matrimonial.

Pero, en ambos casos, ésa no es la cuestión. Se trata de "sentimientos": los padres de la numeraria "sufrirían mucho" si ella "no supiera continuar su camino" (¿"saber"?); la supernumeraria viviría una "terrible" crisis existencial. He aquí uno de los grandes problemas de la Obra y de los miembros: la vocación es, se predica y se vive como compromiso existencial, de un modo más radical que en las órdenes religiosas. No faltan ventajas para proceder así; pero también hay inconvenientes: el Opus Dei resulta vulnerable cuando se descubre que "vende" la vocación a un precio teológico y existencial mayor del que realmente tiene; los miembros del Opus Dei resultan vulnerables en lo más profundo de su ser cuando se descubren la falta de libertad y el desajuste entre "espíritu puro" y "prácticas fundamentales" propiciados por las "exigencias de la vocación / entrega / vida de numerario". Aquí está probablemente el origen de no pocos problemas psicológicos, depresiones, trastornos de anorexia y bulimia y suicidios, que se complican con la falta de comprensión y apoyo de la "familia de sangre" "encajada".

Y, sin embargo, la supernumeraria tiene razón: hay una disyuntiva. Se puede ser infiel (a sí mismo, a Dios, en definitiva) pero se puede haber sido objeto de un "malentendido". Pero, de esto en la Obra no se habla, a menos que haya que "acompañar a alguien a la salida" o, peor aún, expulsarlo. Pero, incluso el que se va "porque le da la gana", tiene derecho a pensar (y que se piense de él) que ha habido un "malentendido", porque, teniendo en cuenta el modo de "reclutar" vocaciones, haberlos, ¡haylos!

Por cierto, sería interesante hablar más en profundidad de casos de anorexia y bulimia en la Prelatura (ver Marta, 04.07.04). Y si los vademécumes y glosas que están en la red ya no están en vigor, hago un llamamiento para que se actualicen y se completen los materiales con catecismos, instrucciones, etc.

Himno del Ex

Estoy pasando una tranquila y calurosa tarde de verano escuchando un CD de uno de esos grandes clásicos del pop español de los ochenta, de cuando era un adscritillo sin importancia en una ciudad cualquiera: "Mecano en concierto".

Al oír la última canción del CD, recordé que llegué a escucharla de modo compulsivo y obsesivo durante una época en la que lo estaba pasando muy mal en el centro en el que vivía. Dios escuchó mi súplica en forma de canción y me cambiaron de centro, lo cual alivió mucho mi situación (tanto que aún aguanté siete años...).

No es que esta canción produzca directamente una "crisis vocacional"; pero es muy útil para desahogar la frustración que se te acumula durante años de pasarlo mal. Pero a lo mejor si se lleva a la oración... En cualquier caso, la propongo como "Himno del Ex" (si encontráis algo mejor, podéis publicarlo):

Me voy de Casa
Ignacio Cano

Todas sus maletas las hizo en un momento.
Cuando las cerraba tuvo una sensación:
que ya nada podía retenerlo más tiempo.
No dudó un momento en irse hacia la estación.

(Estribillo)
Ya no puedo más... y quiero
irme lejos de aquí,
fuera de mi casa... quiero
salir pronto de aquí,
vivir con amigos... quiero
irme de compras y
acostarme tarde... quiero
vivir tranquilo y
salir con las chicas... quiero
vestir de rosa y gris,
tocar la guitarra... quiero
montar en moto y
jugar a los dados... quiero
ir por las calles y
y sentirme libre
quiero, quiero, quiero...

Ya no puedo más
y quiero salir pronto de aquí.
Ya no puedo más y quiero...
Ya no puedo más
y quiero salir pronto de aquí.
ya no puedo más y quiero...
ya no puedo más
y quiero salir pronto de aquí.
Ya no puedo más y quiero...
(Fin del estribillo)

Y al salir de casa dio un portazo tremendo.
Todos se quedaron sin la respiración.
Ellos se pensaron: "Volverá al momento",
y él se fue corriendo
y cantando esta canción.
(Estribillo)

La verdad es que se adapta muy bien a las realidades del ex (según se exponen en OpusLibros). Al menos los numerarios, que tienen que hacer las maletas, las hacen en un momento (a fin de cuentas no tienen nada). Muchas veces, como vivían en una ciudad que no era la suya, tienen que irse a la estación a coger el tren. Todas la cosas que dice la canción que se quieren hacer están "mal vistas", "prohibidas", en fin: que el numerario "no las hace", aunque sean completamente legítimas: irse de compras (solo), acostarse tarde (ay, el tiempo de la noche...), vestir de rosa y gris (imposible: "desdiría del cargo y posición que ocupa"), jugar a los dados (sólo por motivos apostólicos)... El numerario no vive con amigos, vive con "hermanos" (que puede ser mucho peor), no sale con chicas (en el fondo ni las mira: hay que "cuidar la vista" y eso no tiene nada que ver con colirios y menos todavía con gafas o lentillas). Y aunque hay quien toca la guitarra, jamás he oído hablar de la existencia de motos en centros de la Obra (1)... Total: que el numerario no vive tranquilo y, muchas veces, no se siente libre. Cuando el numerario se va, los directores se pegan el gran susto y no lo pueden creer (a menos que haya sido "expulsado") y se creen que "volverá al momento" y lo siguen y "persiguen" para que vuelva... Al final, uno puede añadir, si quiere: "Gracias a Dios, me fui, me fui..." En fin, gracias a Nacho Cano y a Mecano...

Espero que este mensaje no provoque una nota de una instancia superior prohibiendo los CD de Mecano en los centros. Sería una pena.


'La' Opus Dei

Quisiera añadir una pequeña anotación a la respuesta que Brian da a Epi (05.09.05) sobre el origen del género femenino para la palabra "Opus". A mí siempre me ha hecho gracia que haya gente en OpusLibros que escriba "la Opus" porque el inventor de la expresión es el mismísimo Fundador del Opus Dei. En su solicitud de aprobación del Opus Dei como Pía Unión escribe "la Opus Dei", mientras que en los documentos y escritos emanados del Obispado de Madrid-Alcalá se habla de "el Opus Dei".

En el documento n° 4 del apéndice documental al libro de Amadeo de Fuenmayor y otros, El itinerario jurídico del Opus Dei: Historia y defensa de un carisma, que tomo de la versión internet, se puede leer (la negrita es mía):

Solicitud de don Josemaría Escrivá al Obispo de Madrid-Alcalá, en la que pide la aprobación del Opus Dei como Pía Unión; 14-I1-1941.

AGP, Sezione Giuridica, 11/15075/2.

Excmo. y Rvdmo. Sr.

José María Escrivá de Balaguer y Albás, presbítero, a V. E. respetuosamente expone:

Que dirige privadamente una labor de apostolado, con la denominación de "Opus Dei", iniciada en Madrid con el beneplácito y bendición de V. E. Rvma. y del Ilmo. Sr. Vicario General, el día 2 de Octubre de 1928, y que en el tiempo transcurrido hasta el presente ha dado frutos consoladores de piedad y formación cristiana y de servicio a la Iglesia; y estimando que conviene para la gloria de Dios y servicio de la Santa Iglesia dotar a esta Obra de los caracteres de estabilidad y estado oficial canónico que aseguren la permanencia de sus frutos, a V. E. humildemente

SUPLICA se digne dar canónica aprobación a la "Opus Dei" como Pía Unión, en los términos que prescribe el canon 708 del Codex Juris Canonici, y asimismo se digne aprobar benignamente los adjuntos Reglamento, Régimen, Orden, Costumbres, Espíritu y Ceremonial que informan y por los que se rige la "Opus Dei"; dejando a la consideración y resolución de V.E. designar las personas de esa Curia que hayan de conocer los Reglamentos de la "Opus Dei", dado el carácter de la Obra.

Es gracia que no duda alcanzar del corazón bondadoso de V. E. Rvma., cuya vida guarde Dios muchos años.

Madrid, 14 de Febrero de 1941

Josemaría Escrivá de Balaguer

Excelentísimo y Reverendísimo Señor Obispo de Madrid-Alcalá.

Lo que no he mirado es si el Fundador ya tenía permiso de añadir el "de Balaguer" y si firmaba ya como "Josemaría".

San Josemaría, por poco un 'ex'

Completando el escrito de Claire Fischer (El fundador SÍ dudó de su vocación, 14.09.05), traigo a la memoria colectiva el episodio en que el Fundador, hacia 1950, pensó seriamente en abandonar el Opus Dei para fundar una institución dedicada al clero diocesano y consultó esta idea con su familia (¡esta vez sí!), con "alguna otra persona", con el Consejo General y con la Santa Sede. Andrés Vázquez de Prada (El Fundador del Opus Dei III: Los caminos divinos de la tierra, 170-176) no sólo relata el suceso, sino que nos ofrece textos del Fundador y de testigos de su vida, que arrojan una luz interesante sobre la cuestión de "abandonar la institución" (salvaguardando la vocación).

I.

"Estaba decidido -¡y cómo y cuánto me costaba!- a dejar el Opus Dei, pensando que ya podría caminar solo, para dedicarme exclusivamente a crear otra asociación, dirigida a mis hermanos sacerdotes diocesanos.
Guardaba en mi corazón, desde siempre, esta preocupación por los sacerdotes seculares, a los que tanto tiempo he dedicado, incluso antes de llegar yo mismo al presbiterado, cuando me nombraron Superior del Seminario de San Carlos en Zaragoza, y después en muchas horas de oír sus confesiones y con numerosas correrías apostólicas por España, hasta que hube de venirme a Roma. En los años 1948 y 1949 esta preocupación martilleaba mi alma con una insistencia especial." (Josemaría Escrivá de Balaguer, Carta 24.12.1951, n° 3 citada en la página 171)

Ver los comentarios de Joan Estruch sobre los años de seminario y sobre este episodio (Santos y pillos: El Opus Dei y sus paradojas, caps. 3.1 y 9.2).

II.

"Me habló entonces con mucha confianza de la gran inquietud interior que había venido sintiendo desde hacía algún tiempo. Era que, habiéndose esforzado tanto por llevar el espíritu del Opus Dei a los laicos, hombres y mujeres, no había hecho nada por sus hermanos sacerdotes diocesanos. Añadió que el Señor se lo había venido pidiendo con fuerza, de modo que si no lo hiciera pondría en peligro la salvación de mi alma o al menos tendría que pasar muchos años en el Purgatorio." ((Mons.) Javier (Xavier de) Ayala Delgado, antiguo Vicario Regional de Brasil, (Archivo General de la Prelatura), Registro Histórico del Fundador, Testimonial 15712, p. 31, citada en la página 173, nota 199)

Bien: el Fundador del Opus Dei consideró que ponía en peligro su alma (= iría al infierno), si no abandonaba el Opus Dei. A muchos de nosotros nos ha pasado lo mismo: por eso nos hemos ido.

III.

"Recibí una buena acogida y ánimo, de parte de gente ajena a la Obra. Alguna alta personalidad de la Santa Sede me alentó de todo corazón: ¡adelante! Hablé de esto con los miembros del Consejo General, y me explayé también con Carmen y Santiago, previniéndoles: si empiezan de nuevo grandes oleadas de calumnias, no os preocupéis: se trata de que voy a comenzar una nueva fundación." (Josemaría Escrivá de Balaguer, Carta 24.12.1951, n° 3 citada en la página 173, nota 199)

IV.

"Pero Dios no lo quiso así, y me libró, con su mano misericordiosa -cariñosa- de Padre, del sacrificio bien grande que me disponía a hacer dejando el Opus Dei. Había enterado oficiosamente de mi intención a la Santa Sede, como ya os he escrito, pero vi después con claridad que sobraba esa fundación nueva, esa nueva asociación, puesto que los sacerdotes diocesanos cabían también perfectamente en la Obra." (Josemaría Escrivá de Balaguer, Carta 24.12.1951, n° 3 citada en la página 174)

Suerte que él "veía" siempre y "con claridad" y que, hiciera lo que hiciera, siempre era Dios el que lo "quería" y "pedía"...

Vázquez de Prada y el affaire del 'Nunca quisimos'

Vuelvo a la carga y nada menos que con un "affaire" (que, según el diccionario académico, no es más que un "negocio, asunto o caso ilícito o escandaloso"). El caso que suscita nuestro escándalo ("acción o palabra que es causa de que alguien obre mal o piense mal de otra persona") es el que llamaré, a partir de ahora, el del "Nunca quisimos".

I. En la carta que San Josemaría escribe a los miembros del Opus Dei desde Roma el 2 de octubre de 1958, conocida durante algún tiempo como "Non ignoratis" (AGP, RHF, EF-581002-1, documento n° 40 del anexo al libro de Fuenmayor y otros, págs. 563-565), aparece la siguiente frase (n° 12):

"Por la misma razón y con el mismo deseo, para que no pudiera originarse ni difundirse ninguna falsa opinión sobre nuestra vocación específica, nunca quisimos -con conocimiento de la Santa Sede- formar parte de las federaciones de religiosos, o asistir a los congresos o asambleas de los que se dice que están en estado de perfección."

Rocca trae el texto en versión latina como documento n° 41 de su anexo (pág. 187. Esta versión resulta un poco más radical que la española en el punto que aquí nos interesa:

"[...] nunquam voluimus [...] ad congressus sive adunationes convenire cum iis qui in statu perfectionis dicuntur." ('Nunca quisimos asistir a los congresos o asambleas con los que se dicen en estado de perfección.')


II. Con mucha benevolencia y una pizca de ironía deberemos suponer que, cuando altos cargos de la Obra asistieron en 1950 y en 1956 a sendos congresos "de los que se dice que están en estado de perfección", lo hicieron "sin querer" o "contra su voluntad".

Rocca se lo toma con mucha filosofía:

"Per quanto riguarda la presenza dell 'Opus Dei ai convegni organizzati per gli stati di perfezione in genere o gli istituti secolari in particolare, essa diminuisce con il progressivo distacco dell’Opus Dei dalla figura giuridica dell'«istituto secolare». Si può, quindi, distinguere un primo periodo, fino al 1962 circa, in cui membri dell’Opus Dei partecipano regolarmente ai vari convegni per gli stati di perfezione in genere (ad es., quello internazionale a Roma nel 1950; quello nazionale spagnolo a Madrid nel 1956), presentandosi proprio come membri dell'Opus Dei (così, non solo Escrivá, Alvaro del Portillo e Canals, ma anche Severino Monzo, Amadeo de Fuenmayor, e persino membri del ramo femminile, come Encarnacion Ortega Pardo e Catherine Bardinet)."

La reacción de Estruch es elegante e inteligente, pero, al final del capítulo correspondiente, no puede evitar citar un punto de Surco (n° 602):

"Dices una verdad a medias, con tantas posibles interpretaciones, que puede calificarse de... mentira."


III. ¿Qué dice a todo esto Andrés Vázquez de Prada, biógrafo de San Josemaría? Para empezar, hay que tener en cuenta que, sin entrar en diálogo con Estruch, fecha implícitamente en 1952 el momento en que el Fundador del Opus Dei empezó a alejarse interiormente de la figura jurídica de los institutos seculares:

"Con todo, el peligro inminente era que los Institutos Seculares llevaban camino de ser asimilados a las Congregaciones y demás institutos religiosos261. Peligro que -como señalaba el Fundador en 1952- era ya, por desgracia, una evidente realidad262. Era preciso, por tanto, tomar medidas de urgencia, antes de que la situación empeorase." (El Fundador del Opus Dei III, 562. Cita en negrita de la Carta 12.12.1952, n° 2)

Parece que, sin embargo, la primera manifestación abierta, escrita y pública, de la nueva "política" de la Obra con respecto a su figura jurídica se remonta a 1958, a la carta "Non ignoratis" (ibid. 563). En ese contexto, cita una parte de la frase que ha dado lugar al "affaire" del "Nunca quisimos" y realiza una afirmación que hay que "paladear" porque no tiene pérdida:

"Y para evitar todo posible equívoco, en cuanto a la secularidad del Opus Dei, cambió buena parte de la nomenclatura interna, sustituyéndola por vocablos de neto sabor laical: como, por ejemplo "Directores" en lugar de "Superiores". Además, con objeto de precaver todo posible confusionismo sobre las notas específicas de la vocación al Opus Dei, reafirmó la prohibición de la asistencia de sus miembros a los congresos o asambleas de los que se dice que están en estado de perfección264. Con conocimiento y permiso de la Santa Sede, naturalmente. Y, sobre todo, hizo rezar. Rezar, con todos sus hijos, constantemente; ofreciendo a Dios el trabajo profesional; y celebrando, y mandando celebrar miles de misas, en tanto no se arreglase esa anómala situación 265." (Ibid. 563. Cita en negrita de la Carta 02.10.1958, n° 12)


IV. ¿¿¿REAFIRMÓ LA PROHIBICIÓN??? ¡¡¡A otro perro con ese hueso!!!


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