Aforismos

From Opus Dei info

Por Ramana, 4.01.2016


1.- En el Opus la fe se sustituye por la piedad. No se trata de tener profundas convicciones, y mucho menos experiencias espirituales, sino ocupaciones piadosas.

2.- Esa piedad, por desgracia, sustituye a la caridad. Antes una jaculatoria o una misa que una mirada amorosa al prójimo, que un ponerse en el lugar del otro.

3.- En la prelatura Opus Dei el fin justifica todos los medios y, como en la guerra, la primera víctima es la verdad.

4.- Cada vez que un miembro dice a un ajeno a la Prelatura: “estuve en la sierra con unos amigos”, hay que traducir: “he estado de retiro”. Esa mentirijilla (aparentemente venial, pero letal de machacona y diaria) surge de la imposibilidad de cohonestar el diseño clerical del Opus en una presunta (y falsa) vocación laical. Se supone que un laico “no va de retiro”. Yo tengo cerca un familiar que, en vez de ir a misa, ¡como si eso fuera pecado!, se va “a dar un paseo”.

5.- ¿Cómo es posible que una ideología tan infantil pueda seducir a tanta gente? Ah, claro… Será por eso que ya no pitan numerarios universitarios, sino que, a lo sumo, despitan al llegar a la edad madura.

6.- ¿Por qué si el sexto mandamiento está en sexto lugar, para el Opus es el primero y casi el único pecado? ¿Carisma fundacional?

7.- ¿Se imaginan tener que hablar en la charla todas las semanas de la mentira? ¿Y que te insistieran constantemente en que en este tema no hay parvedad de materia?

8.- Domine, ut videam, repetía el Fundador... ¡Que Dios les conserve la vista!

9.- Pensar que haciendo normas uno se convierte en buen cristiano es como intentar saciar el hambre leyendo una y otra vez la carta del menú.

10.- ¿Han visto alguna vez hablar a un opusiano de su íntima relación con Dios, o de su experiencia espiritual? ¿A que no? ¿Saben por qué?, porque la mayoría ha sustituido esa fe y esa experiencia por un adoctrinamiento moral bastante ideologizado sometido a consignas, la mayoría infantiles.

11.- En Camino se enfatiza la “infancia espiritual” como modelo ascético, pero ellos saben que en las enseñanzas se ha pervertido la mirada pura e inocente (de eso, poco) trocada en infantilismo y ñoñería.

12.- Cada vez que interactuamos con un opusiano advertimos inmediatamente su incapacidad para “estar en el mundo”. Imaginad la angustia larvada y reprimida que ello les provoca. No hay pastilla ni charla capaz de tapar ese abismo entre lo que se dice y lo que se practica.

13.- Cuando vives tanto tiempo en la mente y no en la realidad, dejas hasta de tener conciencia de que siempre vas con la mentira por delante. Te has acostumbrado tanto a ese doblepensar que no ves la vida escindida que llevas.

14.- ¡Que fortaleza psicológica has de tener cada vez que adviertes la enorme distancia que hay entre lo que dices (lo que predicas en las charlas) y lo que haces!

15.- La (prelatura) Opus vive sumida en una neurosis colectiva. Todo se sacrifica en el altar de la imagen, lo importante no es lo que acontece en cada momento, sino lo que debería haber acontecido. Esa obsesión por lo que tiene que ser, y no por lo que es, es la que les lleva a reescribir la historia una y otra vez, a imagen y semejanza de los regímenes totalitarios.

16.- En el país vasco a los miembros de la prelatura se les llama oputarras. La rima es horrible, sin duda. Pero lo cierto es que la mayoría de los fieles vive fanatizadamente esta experiencia totalizadora consistente en ver y juzgarlo todo desde un solo ángulo: somos el pueblo elegido y desde esa convicción obramos con impunidad por la causa.

17.- ¡Y no poder tener amigos! ¡Y no poder fomentar el amor a la familia! Vivir en una nube de apocamiento y neurosis y, al mismo tiempo, creerme el elegido para transformar el mundo a imagen y semejanza de Escrivá. Dios mío, apiádate de todos ellos.

18.- Y apiádate de las numerarias sirvientas. Basta ya de estructuras patriarcales decimonónicas: numerarios, a la cocina, a preparar la ensalada y fregar los platos. O a contratar un servicio externo y pagarles lo que se debe, como hacen otras órdenes.

18.- Pensar que ser buen cristiano consiste en hacer cada día muchos actos de piedad es como pretender llegar a París desde mi casa aprendiéndome de memoria un mapa de carreteras.

19.- De ahí la obsesión escribariana por la doctrina, piensan que inculcando doctrina, el mapa, van a llegar a la meta, el territorio.

20.- La otra obsesión es el poder. En teoría porque piensan que desde él se impartirá más y mejor doctrina. Vale decir, vamos a copar las instituciones, civiles y eclesiásticas, para poder vender (¡vender, no regalar!) mapas e instrucciones sobre cómo ir a Paris… ¡sin poner los pies en la carretera!

21.- Los peregrinos, los que han cogido el petate y caminan hacia París son vistos con desconfianza, se les tacha de herejes (¡no usan el mapa ortodoxo para ir a París!), se les juzga, se les condena tácitamente, a veces con desprecio…

22.- Pocas instituciones más imbuidas, con carisma fundacional, de pecado tan antievangélico como el de juzgar constantemente al prójimo.

23.- Opus Dei: dos mentiras sumamente peligrosas, pues esconden una falacia: como lo que hacemos es de Dios, todo está permitido.

24.- ¿Hablamos de mortificación? ¿Cómo es posible que se siga confundiendo el desapego o el señorío sobre las cosas con esa torpeza antihumana de los castigos corporales?

25.- Jamás la fuerza de voluntad o la inducción ideológica ha cambiado la vida de nadie. Lo único que transforma es la convicción, el darse cuenta, y eso no se impone, surge de dentro.

26.- El desprecio al matrimonio en general y a la mujer en particular (discretas me bastan) está escrito (es palabra de Escriba) y no va a ser fácil escamotearlo del adoctrinamiento. ¡Una secta tan patriarcal en el siglo de la mujer casa fatal!

27.- Pensar que la clase de tropa redime la debilidad de su carne procreando muchos hijos, “como conejos”, en palabras del Papa Francisco, es uno de los más grandes contradioses de la obra escribariana.

28.- Es sumamente curioso que estos nuevos fariseos, sepulcros blanqueados, no se dan cuenta de que lo son… hasta que dejan de serlo.

29.- Todo opusiano debería leer obligatoriamente El gran Inquisidor, de Dostoyevsky. Es un capítulo central de su novela Los hermanos Karamazov.

30.- Todo fiel de la Prelatura debería sospechar de lo poco que se fían de él sus directores. Y preguntarse por qué.

31.- En la (prelatura) Opus son grandes expertos en hacer paralogismos (el primer aserto es falso, el segundo es verdadero, entonces, como el segundo se deriva del primero, convierto a éste en verdadero). Un ejemplo del actual prelado, cuando la canonización escribariana. Tras remover Roma con Santiago (nunca mejor dicho) para llenar de fieles la plaza de san Pedro, he aquí las palabras de Javi a la prensa: “ante una expresión tan multitudinaria es imposible negar la santidad de Escrivá”.

32.- ¿La desconfianza tan grande del Opus con respecto a la cultura no es un contrasentido con respecto al supuesto carisma fundacional de santificarse en el mundo?

33.- El índice de libros prohibidos que exige la Prelatura genera desconfianza hacia la lectura y promueve el infantilismo entre los miembros; de ahí que su gran mayoría parezcan eternos adolescentes, desubicados y caprichosos.

34.- ¿Conocen a alguien menos espiritual que un opusiano, a pesar (o a causa) de sus múltiples horas de prácticas piadosas?

35.- Es hora de desterrar el síndrome de Estocolmo: “dejé la Obra, pero sigo siguiendo un buen católico”: ¡Falso!, no se puede ser buen cristiano dentro de un sistema tan atroz, basado en la hipocresía, el culto a la personalidad y el doblepensar.

36.- El clasismo procede sin duda de un carisma fundacional. Merced a esa visión, se ejerce prioritariamente el proselitismo con las cúpulas. Nosotros a por los ricos, pensarán, de los pobres ya se ocuparán los cristianos.

37.- ¿Habrán reparado alguna vez en lo que significa la parábola del buen samaritano?

38.- Cuándo leen el evangelio y observan la intransigencia de los doctores de la Ley frente a la libertad y el señorío de Jesús, ¿no sospecharán, siquiera sea un instante, de que se han equivocado de bando?

39.- Esa especie de ascética acumulativa, neopelagiana, consistente en sumar y sumar actos de piedad y letanías, ¿hace mejores personas o desemboca en una neurosis obsesiva?

40.- ¿Qué les pasará por la cabeza, en momentos de sincera oración silente, a esas decenas de numerarios ordenados (ad maiorem gloriam Patris) sin vocación sacerdotal alguna?

41.- ¿Acabará desembocando la (prelatura) Opus en una suerte de organización aristocrática y casi feudal para dar cobijo a sacerdotes integristas, con unos pocos hermanos legos, casados o no, dirigiendo sus colegios diferenciados?

42.- ¿Cuándo va a pedir el Padre perdón a todas las miles de familias que han acogido en su seno a un miembro del Opus al que un día vieron alejarse y enfermar para, otro día, volver con lo puesto?

43.- En todos esos hogares “luminosos y alegres” en que los numerarios se cuecen en su propia salsa numeraril habría que poner espejos, muchos espejos, pero mágicos, para que al pasar por delante se sintieran interpelados, con afecto, tocados en el fondo más íntimo del alma, que se miraran y vieran en lo que se han convertido, en lo que han degenerado aquellos ideales de amor y servicio a los demás por los que, con toda sinceridad, se entregaron a Dios, un día.

44.- Pidamos porque los RR.MM. de Oriente, el Olentzero, la Befana y Santa Claus les hayan dejado estas Navidades en sus almarios a todos y cada uno de ellos un poquito de despertar en sus conciencias, un darse cuenta de lo que son y lo que hacen. Un temblorcito del alma que les haga salir de la modorra y la tibieza en que han cloroformizado sus vidas de espaldas a la realidad.

45.- La lectura y meditación de Opuslibros tendría que ser obligatoria en todos los centros durante varios meses, tras de lo cual habría que obligar al Prelado a convocar un congreso general, abierto, en el que pedir perdón por todo el daño causado, disolverse en el mundo, como cristianos que quieren ser sal y levadura en medio del mismo, vender todas las riquezas y repartirlas entre los más desfavorecidos. Seguro que Dios nuestro señor sonreiría, con aquiescencia, ante “su” obra por primera vez.

46.- Ante el relato de ciertas anécdotas extravagantes referidas al Padre, o el visionado de algunos comentarios ante un gran público filmado en películas catequéticas, ¿el miembro de la Obra no sospecha siquiera, así sea en un breve lapsus, que ese señor estaba loco?

47.- ¿Cómo hace una mujer del siglo XXI, por muchos pantalones que lleve, para explicar que vive en una residencia donde unas sirvientas con toca y uniforme le planchan la ropa y le hacen la comida?...

48.- Lo de la cama de madera y lo de que dejaran los nervios detrás de la puerta, refiriéndose a sus queridas hijas, ¿denota machismo, miedo u odio a lo femenino?

49.- Si he ido a un seminario porque barrunto la vocación sacerdotal no puedo ser de la obra, pero si no tengo esa vocación, en cambio, ¡el Padre me puede llamar al sacerdocio!

50.- Si eres de la Obra y estás leyendo esto, ahora mismo, ¿qué te pasa? Y… ¿hasta dónde estás dispuesto a transigir, no temes por tu salud, por tu salvación?

51.- Te voy a decir lo que te pasa: sabes más de la verdadera naturaleza de Obra leyendo Opus Libros que empapándote de la propaganda interna (Crónica, Noticias, etc): sus estatutos, disidentes, libros silenciados, relaciones con Franco, con la Iglesia, el afán del Padre por ser obispo, delaciones, violación del secreto en la confidencia, suicidios de miembros, malas artes, repentina desaparición de gente que admirabas y con quienes habías convivido y que ahora, acaso, reconoces escribiendo en esta web.

52.- ¿Se da cuenta un hijo de la obra escribariana de que si hubiera nacido a pocos grados latitud sur ahora sería un fervoroso sunita, velando a sus mujeres, o unos grados al norte un fiel luterano y se sabría la Biblia de memoria?

53.- Y hablando de la Biblia, ¿no es un contradiós que esté vetada su lectura, salvo que seas doctor en teología?

54.- No te da grima instrumentalizar la amistad y luego dar charlas diciendo que hay que ser amigos de la gente, con una amistad de “confidencia” recíproca.

55.- Cuando te quedas a solas con Dios, a solas de verdad, sin crónicas, ni noticias, ni caminos, ni sermones…, ¿qué te dice?

56.- ¿Por qué te sientes siempre, en lo más íntimo, tan solo? Cuando ves a gente adulta y con carrera, ¡tus hermanos!, comportarse de manera tan ñoña, tan infantiloide, ¿no se te quiebra el alma?

57.- ¿Y qué piensas de las pastillas, esas camisas de fuerza para el alma, drogas legales, como remedio químico para forzar la fidelidad, o habría que decir la mera permanencia?



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